Capsulas de Carreño

COLOMBIA, NADA DE NADA. Por Nas Beltrán Freire

 

QUITO. La selección Sub-20 de Uruguay anticipó su presencia en el Mundial de Corea del Sur. Es el firme primer candidato al golear a una pobre Colombia, 3×0. El desconsuelo de Ever Valencia, el festejo de Facundo Waller. Foto tomada de www.rcn.com


Por Nas Beltrán Freire

@NasBeltran


*A este combinado perfectamente podríamos apodarlo “La selección de las individualidades”.
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Matemáticamente aún podemos aspirar a un cupo al Mundial de Corea, pero con el “fútbol” mostrado las cosas realmente son grises para estos muchachos y su cuerpo técnico que nos están debiendo desde el primer día.

Antes de realizar un resumen futbolístico de lo que fue el compromiso entre charrúas y cafeteros, quiero hacer un análisis de lo poco que ha mostrado esta Sub-20 que se encuentra en Ecuador.

A este combinado colombiano perfectamente podríamos apodarlo “La selección de las individualidades”, pareciera que no hubiese tenido preparación, que no hubiese realizado microciclos, ni jugado un cuadrangular amistoso como sucedió, es como si los hubiesen escogido aleatoriamente y se acabaran de conocer; no hace más de 3 pases buenos seguidos, cada uno se quiere lucirse a su manera y se olvidan por completo que son 11 en el terreno de juego.

En  qué momento el sentido del fútbol cambió que no me di cuenta, desde muy pequeña aprendí a amar este deporte y por eso es que me cuestiono lo anterior; crecí con la idea de que el fútbol es un deporte colectivo, de apoyo entre líneas, de confianza y tenacidad,  no de individualidades tan marcadas, de falta de inteligencia o de decisiones apresuradas, de jugar con la cabeza atada a los pies.

Cuando se dieron a conocer los 23 nombres finales sólo escuchábamos “La selección del Cucho, de Ceter y el Indio”, claro aún Ceter no estando al 100% nos aportó mucho; pero los Juan a pesar de ser los de renombre gracias a lo realizado en sus clubes y los que cuando se conectan muestran un gran fútbol, nos quedan debiendo, y mucho!

La falta de técnica de varios es evidente, la confianza en el otro pareciera que no existe, no hay conexión entre unos y otros; el arquero con sus “malas decisiones”,  la desconexión constante entre los centrales, la falta del primer pase en los últimos partidos, la ausencia de un creativo que genere juego y ponga balones a los delanteros, las individualidades e infantiladas de algunos se terminaron convirtiendo en los protagonistas de este equipo.

Después de jugar ante un equipo como Uruguay, organizado, con buena técnica, jugadores inteligentes, con líneas y sistema definido, entendemos el por qué continúan invictos en el certamen, son líderes del hexagonal y ya aseguraron su cupo a Corea, pero también entendemos esa cantidad de vacíos que nuestra selección tiene.

¿Será esto cuestión de jugadores? ¿Cuerpo técnico o de la parte motivacional?, porque yo solo escucho decir al DT que él plantea los juegos pero que estos no son ejecutados correctamente. En la fase de grupos que la cancha, los nervios y los reclutadores, ahora en la fase final que las decisiones arbitrales. Me queda una pregunta ¿El fútbol para cuándo?

Confieso que después del segundo tiempo vs Argentina sentí que quizás muchos de estos vacíos comenzaban a llenarse, pero ayer me di cuenta que no fue así. Que alguien le diga a los muchachos que las individualidades a veces te salvan partidos cerrados, pero que no todo se puede resolver de esta forma.

El próximo reto es Ecuador, este si será TODO o NADA, dejan el alma, el corazón y la vida en la cancha o se despiden del tan anhelado sueño llamado Corea. Esperamos que comiencen a hablar entre ellos y a conectarse más en el terreno de juego o quedarán en la historia como una de las selecciones juveniles que menos mostró clase y orden pese a que varios de sus jugadores eran hombres de renombre en el fútbol profesional colombiano.

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Un comentario

  1. Saúl Restrepo

    7 febrero, 2017 at 9:24 am

    *Es que no hay es nada…
    Ayer que me puse a ver el compacto del partido del Suramericano porque el domingo solo vi el Super Tazón y menos mal me lo perdí, que bodrio, atrocidad, infamia e ignominia, a lo bien…

    Todo lo que usted describe srta Nas, es claro y diáfano para todos, menos para el interesado. Es mas lo escribe con mucho tacto, considerando a la selección, con cierta esperanza y haciendo cuentas. Lo que se podía decir en un castizo menos delicado.

    Desde el primer partido de este torneo:
    -Los jugadores están pensando solo en ellos y como salir de la olla, tienen a un representante calentándoles el oído y de fútbol nada.
    -Pasando por esto mismo, el grupo ha sido mal manejado, no han sabido llevar egos, ni castigos, ni motivaciones y lo peor; no ha reflejado la parte técnica en sus dirigidos, no traspasa las ideas y no transmite confianza, mejor dicho estos muchachos no le copian ni le creen al DT.
    -Mala selección y escogencia de estos elementos, parece que los llevaron porque se ganaron el paseo en una cachiporra y estando ya allá, los filaron y preguntaron; ¿en dónde te gusta mas jugar en la cancha? y según su preferencia armaron la alineación.
    -Las condiciones de fundamentación tanto físicas y tácticas son paupérrimas, juega mas mi reumatoide abuelo en tacones puntilla que estos muchachos que ni saben parar un balón.
    -No corrigieron sus falencias, partido tras partido la cosa iba antes empeorando que mejorando, cada vez jugaron peor.
    -El grupo en consecuencia nunca se fortaleció ni tuvo estructura, es chueco y sin equilibrio, así como está la cosa es mejor tumbar todo y volver a construir de cero, porque este equipo parece hecho por el inocente calculista del Space.

    -Del técnico: ¡hombre! por Dios!!
    Escuché sus disculpas al final del juego con los uruguayos y que desconsuelo, que pena, que abatimiento. Con razón este equipo es una recocha, un pispirispis. Es que acongoja oír al Pícis decir esas vainas, la bienaventuranza de la prudencia no la conoce este señor. Es mejor callar y guardar mesura aceptando y asumiendo cabalmente abatido dignamente, que despejar toda duda sobre su incapacidad, echándole la culpa a la vaca.
    Saúl Restrepo, Bogotá, columnista Cápsulas

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