Capsulas de Carreño

Con el dedo en la boca.  Por Luis David Obando.


Por Luis David Obando

 

 

*Dimes y diretes en el Verde: ¿Cuestión de dirigencia o de manejo de comunicaciones?

Que conste que lo había advertido: ya se me hacía que la llegada de Lillo a Nacional vendría con un embuchado similar al del camerunés Modeste M’bami en su paso por Millonarios, cuyo máximo aporte al fútbol criollo fue un estrafalario corte capilar, como para llamar la atención por algo. Dicho y hecho: ahora aterriza en el Nacional Gorka Elustondo Urkola, muy conocido en su casa y por el inefable DT Juanma.

Ahora anticipo que mi mayor deseo es que me tenga que tragar estas palabras, y que el beasaindarra alcance en el Verde lo que previamente no logró en el Athletic ni antes en el Real Sociedad, donde le conoció el actual estratega verdolaga, sin que ninguno de los dos cosechara laureles. Y que este año salte al terreno, triunfador, en muchos más juegos que los seis que en la pasada temporada alcanzó a participar en España, sin que se le reportara lesión.

El vasco es defensa central, pero ha rendido como lateral derecho y dicen que también se puede mover en el centro del campo. Polifuncional, que llaman, de esos que les gustan a los profes Osorio y Lillo. Bueno para los cambios de frente o “de orientación”, como puso de moda decir el (todavía) DT de México. Como decía, ojalá rinda y salga figura, y se valorice un montón. En tanto que persona y futbolista, muy bienvenido. Ganas de aplaudirle no faltan.

Dicho sea aparte de esta contratación, lo que está mostrando la dirigencia verdolaga son conductas erráticas, sin ningún norte o al menos manejo de opinión. Desde la salida del presidente De la Cuesta nada es claro. Ni se diga con los extraños fichajes de los extranjeros este año, y mucho menos la no continuidad de Rueda y su equipo ganador. De contera, sale Blanco cuando por fin había cuajado, y con dos años de contrato por delante. Como en el cómic de Condorito, ¡plop!

¿Cuestión de dirigencia o de manejo de comunicaciones? ¡Averígüelo, Vargas…! Lo cierto es que los dimes y diretes acerca de Juan Pablo Ángel cual Rasputín verde son solo un botón de muestra, entre los que hay tantos que alcanzarían para una buena sotana. Suerte que no se merece el equipo más campeón de todos en Colombia.

Por eso suena a chiste cuando el presidente, Andrés Botero, sale a decir que Nacional será el Real Madrid sudamericano. Por eso, también, el mismo dirigente hace monumental oso público cuando le hacen una pregunta sencilla sobre Edwin Valencia. Por eso mismo hay más expectación sobre con qué irá a salir Lillo en sus conferencias de prensa que acerca de los logros que podrá alcanzar con su segundo club en Colombia. Por eso un día salen unos precios de abonos y luego salen otros…

… En fin, por eso la fanaticada nacionalista tiene una insoportable sensación de que le están metiendo los dedos a la boca, y no se atreve a morder porque quiere mucho a quien se toma tal atrevimiento. Sí, tal cual: como una mascota al que su amo saca la comida de la boca, para botarla a la basura o como simple broma, lo que sea.

Vaya uno a saber qué es lo que cocina el Verde de puertas para adentro. Y a la larga ni importará si al menos lo cubre con lo que logra con goles y buen juego en los estadios.

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EXTRATIEMPO. La bola rueda y rueda, y nadie le pone el cascabel al gato: el asunto del arbitraje en Colombia ya no pasa de castaño a oscuro sino de negro a azabache. Ya ni extraña, ni mucho menos avergüenza, que varios colegiados no estén en lista por no pasar los exámenes físicos. Y ese caso no es solo de 2017. Y los que quedan, de puro descarte, van de yerro en yerro invalidando goles, dejando de pitar penales, echando jugadores sin razón… ¿¡Hasta cuándo!?

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Un comentario

  1. LIBARDO A ORTIZ B

    16 julio, 2017 at 8:14 am

    *Los mejores de Nacional ya salieron
    De la Cuesta para traer a Botero, Reynaldo Rueda por Lillo y cualquiera de los jugadores que han salido por Gorka que no se sabía que jugaba fútbol igual que Botero.
    Pregunto: ¿De qué nos quejamos? Porque el que tiene dinero lo puede gastar en lo que su reverenda gana lo disponga. Solo dejando de ir al estadio y a las tiendas verdes podemos demostrar nuestro inconformismo.
    Libardo A. Ortiz B.

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