Capsulas de Carreño

DIM 1- Cali 1:  lo definió el árbitro.

Didider Moreno, su primer gol con el DIM, hoy su cumpleaños No. 26. Foto @DIM_oficial.

Por María Victoria Zapata B.

“El  arbitraje estuvo mal, no fue bueno.  Se llama norma de ventaja” Juan José Peláez.

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“No es posible que esto nos pase en la casa de nosotros, yo creo que es algo que tiene que mejorar mucho en el fútbol colombiano, es triste que venga un árbitro tan mediocre a pitar una semifinal”,  Eduardo Silva Meluk.

Quienes asistimos anoche al  Atanasio Girardot,   fuimos testigos presenciales de uno de los peores arbitrajes vistos en el presente año en el máximo escenario deportivo de la capital antioqueña.

Un arbitraje que, infortunadamente, determinó el resultado, afectó de manera considerable al DIM  y estuvo a punto de causar  serios problemas de orden público en el estadio.

La falta  de idoneidad  del colegiado  bogotano se manifestó  desde el  comienzo del partido y se hizo sentir desde la tribuna con rechiflas desde todos los sectores hasta el punto en que, a la salida de la terna arbitral para el período complementario, fue recibida con el grito de “pícaros, pícaros, pícaros”.  Y eso que aun no había ocurrido lo peor…

En el minuto 90
La no aplicación de la norma de ventaja al minuto 90,  en la que se deslegitimó la  anotación  de Juan Fernando Quintero y se le arrebató el triunfo al DIM,   ratificó la incompetencia de  un  juez central que jamás, jamás, debió ser designado para  dirigir un  compromiso de tal envergadura y en el que, lejos de impartir justicia, se constituyó en el peor de los verdugos del DIM  y en protagonista de un juego cuyo resultado  es imputable a él y solo a él.

No importa cuantas opciones   malogró el Equipo del Pueblo. Tampoco el gol anulado a Toloza por fuera de lugar, al minuto 48,  ni  el penal que Mina le tapó a Quintero al  53(cobro que debió repetirse por la inadecuada ubicación del arquero  Pablo Mina  al momento de su ejecución), por cuanto el partido NO lo definieron  caleños ni Poderosos. Lo definió el árbitro  Nicolás Rodríguez.

No obstante las acciones de  centrocampistas y atacantes en ambos pórticos,  del gran trabajo de los cancerberos González y Mina, de las opciones claras de Viola y Quintero por el DIM y de Duque y Roa por el Deportivo Cali o de la anotación de Andrés Felipe Roa al minuto 83 o la igualdad  de  Didier Moreno al 86,  el yerro arbitral  al minuto 90, reitero, determinó el resultado de éste primer  partido de fase semifinal entre rojos y  azucareros.

12.000  hinchas para alentar  a un  Medellín sin alegría

En cuanto al juego propiamente dicho…

Si bien el DIM evidenció anoche  alguna   mejoría de mitad hacia adelante y  la presencia del  delantero  argentino Valentín Viola  en el onceno titular le dio otra fisonomía  al menguado ataque  rojo,  también lo es la carencia de chispa  en el fútbol del  Deportivo Independiente Medellín, un equipo que  a pesar de la excelente gestión  del técnico Juan José Peláez en zona propia, continúa sin mostrar  agresividad en recuperación, recursos en manejo del esférico ni coherencia  y  chispa en su gestión ofensiva  en este segundo semestre del  2017. El rojo, es un equipo carente de un líder en el terreno de juego,  fraccionado en dos y  desordenado  y predecible en ataque. El juego de sociedades no aparece como tampoco  su solvencia en condición de local. Sus goles dependen de acciones individuales y no de su trabajo colectivo.

En sus últimos  6 juegos, tanto por Liga como por Copa Águila,  el DIM ha oficiado como local en 4 de ellos.  Solamente   ganó uno, el clásico.  Empató dos y perdió el restante.  A domicilio empató uno y perdió el otro.  Únicamente  ha marcado   tres goles. Veamos:

Por Liga: Pasto 1-DIM 0 (19 de agosto)   DIM 1 – Nacional 0  (26 de agosto- J.F.Quintero);  DIM 0 – Santa Fe 1(3 de septiembre)

Por Copa: DIM 1- Santa Fe 1(9 de agosto- Danilson Córdoba);   Santa Fe 0- DIM 0 (30 de agosto);  DIM 1- Deportivo Cali 1  (14 de septiembre-  Didier Moreno)

¿Puede el DIM, con esa pobreza de espectáculo que ofrece,  que ni siquiera hace respetar su condición de local, esperar una asistencia superior a los 30.000 aficionados en el Atanasio Girardot?

¿Cómo exigirle a la hinchada  del DIM  su presencia masiva en las tribunas,  si el equipo en el gramado no le ofrece incentivos para ello?

¿Acaso el ausentismo rojo no es señal inequívoca de  asuntos deportivos, técnicos y administrativos mal manejados y un clamor de una hinchada que pide se  corrijan cuanto antes?

 ¿Habrá sanciones?
Retomando el caso del   1-1 de  anoche y  del nefasto arbitraje  de  Nicolás Rodríguez, seguramente   no se harán  esperar las sanciones y multas por parte de la Comisión de Disciplina y Castigo de la Dimayor, y no precisamente para el colegiado bogotano.

Hace cinco años, concretamente el 18 de octubre de 2012,  el entonces presidente Poderoso Julio Roberto Gómez Gaitán,  también reclamó  airadamente  por  los arbitrajes al DIM y  fue penalizado con tres meses alejado de la gestión directiva y un pago de  $12.467.400.  ¿Se repetirá la historia, en esta ocasión con el doctor Eduardo Silva Meluk?  ¿Cobijará dicha sanción al  técnico Juan José Peláez, quien también tuvo el valor  civil de censurar el trabajo del  citado árbitro Rodríguez?

En unos días lo sabremos…

Mientras tanto y como conclusión, nos queda el sinsabor de un DIM  que aun no encuentra su norte y de un partido,  ante el Deportivo Cali, cuyo resultado fue definido por el árbitro Nicolás Rodríguez.
(María Victoria Zapata B.)

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