Capsulas de Carreño

“El peor final” (El Heraldo-Barranquilla)

BARRANQUILLA. Los jugadores de Atlético Nacional celebras el tanto anotado de Andrés Ibargüen. Foto Luis Rodríguez, tomada de El Heraldo

BARRANQUILLA. Los jugadores de Atlético Nacional celebran el tanto de Andrés Ibargüen que le bastó a Nacional para alcanzar el triunfo. Foto Luis Rodríguez, tomada de El Heraldo


POR: WILLIAM GONZÁLEZ BADILLO

@wigoSports
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Un gol de Andrés Ibargüen bastó para que el equipo paisa venciera cómodamente al cuadro barranquillero. Se presentaron disturbios en las tribunas de Sur y Norte.

Otra final perdida, otra desilusión más… y ante el mismo rival. Junior cerró la noche de este jueves un 2016 nefasto, al perder el título de la Copa Águila frente a Atlético Nacional, en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez.

Fue el peor final de todo. La derrota 1-0 ante el cuadro verdolaga terminó siendo lo menos vergonzoso en una noche negra, manchada por los disturbios protagonizados por las barras del equipo rojiblanco al final del compromiso.

Ni en la cancha, ni en las tribunas (norte y sur, únicamente) se estuvo a la altura. Junior protagonizó uno de los peores partidos del semestre, sin alma, sin fuerza, sin nada. Nacional le pasó por encima de principio a fin y de forma fácil, mostrando una superioridad inmensa.

‘El Tiburón’ fue reducido a su más mínima expresión. No hubo ni forma, ni manera de hacerles el más mínimo cosquilleo, porque el conjunto local nunca jugó la final.

El dominio verdolaga comenzó desde el pitazo inicial. Toque que va, toque que viene, y de inmediato dos opciones claras de gol, que no lo fueron, porque Miguel Borja no estuvo fino en la definición, fallando en los mano a mano con el arquero Sebastián Viera.

Todo pintaba mal y todo terminó mal. Los minutos pasaban y Junior no le hacía ni sombra al rival. Los únicos que jugaron realmente una final fueron Sebastián Viera -como siempre-, Alexis Pérez, Enrique Serje y el chileno Sebastián Toro (cuando ingresó), estos tres últimos corrieron y corrieron sin descanso alguno, sin poder contagiar a sus compañeros.

Y lo que parecía llegar tarde o temprano, llegó. Centro a media altura de Orlando Berrío, para que Andrés Ibargüen empujara la pelota al fondo de la red, ante la marca ingenua de la defensa rojiblanca.

Junior no tuvo reacción nunca y quedó a disposición de un rival que no quiso hacerle más daño.

La segunda parte fue prácticamente de trámite. Los locales intentaban pelear por su orgullo, pero fue imposible. El técnico Giovanni Hernández una vez más demostró que no estaba metido en el partido al momento de sacar a su único creativo, cuando tenía muchas otras opciones que pedían el cambio urgente.

El tiempo poco a poco se fue consumiendo y sobre el final vino la peor parte. Las barras intentaron ingresar al campo y la policía reaccionó. Suspendieron el juego por unos minutos, pero finalmente pudo continuar, para que Nacional celebrara un título más a costa del ‘Tiburón’ (ya son cuatro finales perdidas en el último tiempo con el cuadro verdolaga).

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