Capsulas de Carreño

Entrenadores nacionales en su laberinto. Por Gilberto Maldonado Bonilla.


Por Gilberto Maldonado Bonilla

*No puede uno dejar de pensar en las consideraciones de los directivos para preferir el director técnico extranjero sobre el local.

De repente se nos ha despertado el nacionalismo. Ahora nos lamentamos que los técnicos nacionales hayan ido a parar el mítico “cuarto de san alejo”.

La legión extranjera de técnicos en el fútbol profesional no es una moda. Obedece esta fenómeno a un fútbol que pretende y necesita un nuevo aire. ¿Son cuerpos técnicos foráneos el nuevo salto cualitativo que requiere el fútbol profesional colombiano?

Lo dudo. Como tampoco creo que una ola de directores y cuerpos técnicos nacionales por si misma sea la solución. A unos y otros, entrenadores nacionales y extranjeros, los sostiene lo accidental, lo casual: el frío resultado.

¿Buenos técnicos? ¿Malos técnicos? Nunca lo sabremos mientras lo casual, el resultado por el resultado, sea el eje sobre el que gire el fútbol.

Se hace paradójico que nosotros, autistas por excelencia; alérgicos al colonialismo futbolístico y destinados a colonizar culturas con un fútbol muy superior estemos invadidos por una legión de directores técnicos foráneos.

Definitivamente, somos bipolares; somos cíclicos. Nacionalistas cuando sentimos que la mediocridad del fútbol nos ahoga; y nos convertimos en colonia que mira lo foráneo como el remedio infalible contra la mediocridad y el conformismo del fútbol que nos corresponde apreciar.

En el fútbol-industria, resultadista y pragmático, los conocimientos y verdadera la capacidad de los directores técnicos serán un verdadero misterio independiente de su nacionalidad.

Pese a lo anterior, ratificando la igualdad de los entrenadores en el contexto del fútbol-industria, no puede uno dejar de pensar en las consideraciones de los directivos para preferir el director técnico extranjero sobre el local.

Muchos de los que se lamentan ante el laberinto donde están concentrados los directores técnicos nacionales son los mismos que levantaron ese laberinto.

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