Capsulas de Carreño

Junior 2 (2) América 2 (4): Final infeliz (El Heraldo)

“El equipo jugó un muy buen partido, tuvimos opciones claras. Ahora tenemos que aceptar la cosas y no podemos bajar la cabeza”: Profesor Julio Comesaña. Foto @JuniorClubSA.

*Parece una pesadilla. La eliminación ante Flamengo en la semifinal de la Copa Sudamericana se queda en pañales ante el mazazo anímico de la noche de este domingo. América, con un golpe de suerte, dejó noqueada a la hinchada rojiblanca. 

Por RAFAEL CASTILLO VIZCAÍNO
@Rajocavi
El Heraldo

Junior superó, dominó y pudo golear al conjunto escarlata, pero no acertó en la definición, el árbitro Wílmar Roldán anuló mal un gol de Teófilo Gutiérrez y Éder Castañeda, con un cabezazo en medio de una salida en falso de Sebastián Viera, consiguió el empate 2-2 que forzó a la definición por tiros desde el punto penal, donde se impusieron los visitantes 4-2.

Teófilo Gutiérrez (a los 20 minutos) puso en ventaja a los dirigidos por Julio Comesaña, Juan Camilo Angulo consiguió la igualdad parcial (26) y Germán Gutiérrez volvió a poner arriba a los locales (37).

Junior fue amo y señor del juego y en el segundo tiempo siempre estuvo más cerca su tercer gol que la paridad de los rojos. El empate no estaba en los planes de nadie, pero sucedió lo que ya había padecido el equipo en juegos anteriores. Un descuido en la agonía del encuentro se pagó demasiado caro.

Esta vez fue Viera quien falló al salir a cortar el cobro de una dudosa falta y Castañeda (87) se convirtió en héroe americano con un cabezazo que firmó un 2-2 impensado e injusto.

Fue una derrota tan inesperada como inmerecida. Los tiburones ganaban 2-1 con amplia superioridad, tenían contra las cuerdas a los ‘Diablos Rojos’, le pegaban como y cuando querían, tocaban a su antojo, lo tenían grogui, pero faltó el golpe de gracia para dejarlo en la lona.

Roldán se lo negó a Teo increíblemente con un supuesto fuera de lugar que jamás existió. Lástima que no hay VAR en el fútbol colombiano. Nunca hubo offside en ese tanto que significaba el 3-1.

Junior, que comenzó con el onceno titular que la gente le pide a Comesaña (y que se esperaba ante Flamengo), entró paciente a su búsqueda del gol. Era evidente que

América venía en plan defensivo. La idea era proteger la portería de Carlos Bejarano a toda costa, no importa que se olvidaran de la de Sebastián Viera.

Así fueron los primeros minutos, un juego del gato y el ratón. Los ‘Diablos Rojos’ no salían de su madriguera y los ‘Tiburones’ se mantenían al acecho a la espera del descuido o la genialidad que descorchara el juego.

En medio de ese panorama, increíblemente fue el América el que primero llegó con peligro. Brayan Angulo calentó las manos de Viera al aprovechar un parpadeo de Arias.

No resultaba fácil abrir la puerta visitante hasta que Yimmi Chará protagonizó uno de sus acostumbrados trucos. Amagó aquí, enganchó para allá, pin, pan… ¡Zas! Se deshizo de la custodia de tres hombres, remató al arco, Bejarano dio rebote y apreció el olfato goleador de Teófilo Gutiérrez para romper el celofán. Mágia de Chará y oportunismo de Teo. Al final de cuentas, ‘Chateo’.

Junior se emocionó, América entró en confusión y casi cae el segundo en un contragolpe liderado por Chará en el que Arias y Jarlan se volvieron un ocho a la hora de sentenciar.

La tribuna festejaba y gritaba presintiendo el segundo tanto, pero América, en la única vía que podía ofrecer algún peligro, la pelota quieta, encontró un sorpresivo empate. Juan Camilo Angulo limpió las telarañas del ángulo superior derecho de la cabaña de Viera con un potente y preciso tiro libre.

Junior se levantó rápido. Gutiérrez, que estaba respaldando con asiduidad el ataque, pero sin éxito con los centros, se reivindicó con un engaño a su marcador y un riflazo rasante y cruzado, incontenible para la montonera roja y el guardameta Bejarano.

En el segundo tiempo, con la necesidad de igualar, América salió un poco más y se inició un monólogo rojiblanco de toque y generación de opciones de gol. Quedó faltando esa cuota de puntería en ataque y desconfianza en defensa para cerrar la persiana del juego. América olía a formol, estaba más allá que de acá, pero la equivocación de Roldán, la pifia de Viera, el cabezazo de Castañeda, sus aciertos en la definición desde los doce pasos y los dos penales atajados por Carlos Bejarano le dieron vida en la Liga y extinción a los Tiburones. Del sueño del triplete se pasó a este final infeliz.
(Fuente: El Heraldo)

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