Capsulas de Carreño

La vida te da sorpresas. Por Alexis García.

Doble eliminación de Atlético Junior. Otro proceso cortado abruptamente. Foto tomada de Zona Cero. 

La eliminación de Atlético Nacional y de Atlético Junior, a la semifinal del fútbol Colombiano, ratificó que en este juego no hay lugar para el exceso de confianza.

El todopoderoso elenco Barranquillero que en época de elecciones arma un grupo para ganar, le apostó a todo y solo se quedó con la Copa Colombia, que enfrenta a los equipos de la A y de la B, para algunos un premio de consolación.

A comienzo de semana ya había vivido la gran frustración de ser eliminados en semifinal de Copa Sudamericana a manos del Flamengo de Reinaldo Rueda, equipo que con orden apagó el mini carnaval que ya se prendía en Barranquilla.

Como una tristeza no llega sola, vino el diablo rojo a asustar el Metropolitano, un América sustentado tan solo en la táctica y la actitud logró espantar fantasmas pasados del descenso y aspirar a sentirse grande así viniera con ropa de chico, llevando la serie a definición por penales, descubrió que tiene un arquero para cualquier instancia y que cada logro no debe llegar después de un descalabro.

Junior no encontró como burlar al diablo, ni la dupla del momento apodada el “Cha-Teo” en referencia a sus dos magníficos ases, Chará y Teófilo Gutierrez encontraron como vulnerar a Bejarano que ante un flaco ataque de su equipo sustentó la clasificación desde la defensa de su portería.

El verde de Antioquia soñaba con un título más, algo que se volvió costumbre para la   más grande afición del país, el raro misterio de las palabras consiste en darle valor a  lo que ya sabíamos y como dice su entrenador la derrota no tiene explicación, porque suena a excusa mientras que al que gana se le creen hasta las mentiras.

No contaban con un rival curado de espanto, que respetó poco la historia y encontró su gran oportunidad enfrentando al candidato, tenía poco que perder y mucho que ganar, atajos que da la vida.

Haber encontrado un equipo arriesgado a pesar de ser lento en las transiciones, que priorizó la posesión, que no le importó abrirse en defensa para hacer juego de posición en ataque, lo que le permitió al Tolima con la velocidad de sus hombres hacerle daño, hasta llevar la serie al fatídico punto penal, el lugar en donde los resultados cogen para donde les da la gana.

Con la eliminación de los dos gigantes del momento, todas las apuestas, todos los cálculos, todas las premoniciones se fueron al carajo, ahora aventurarse a dar un candidato, se volvió para gurús y prestidigitadores.

Triunfó la esperanza sobre la experiencia, ganaron los que han convertido la victoria en un hecho milagroso.
Cualquiera puede ser campeón en un torneo de 5 meses, las rachas forman los títulos, los procesos se cortan abruptamente cuando el resultado no aparece, no sería raro que 2 de los equipos más elogiados, terminen abortando procesos que pintaban excelentemente, o al menos así eran vendidos por los medios.

Campañas que iniciaron entre ruidos, celebraciones y festejos, terminan entre aullidos, críticas y tristezas.
Por eso para los que su alegría depende de los resultados, diciembre se les volvió un nudo en la garganta.
(Alexis García)

Share This:

Un comentario

  1. Saúl Restrepo

    6 diciembre, 2017 at 8:39 am

    Alexis, hay una diferencia entre los dos fracasos
    -A nadie sorprendió que Nacional saliera eliminado, el equipo venía cojo, rengo y manco. Y el mejor resultado que podía haber conseguido era este. Además: Al inicio del semestre a nadie le gustó Lillo y la salida de Rueda con ese desafecto y deslealtad por parte de Juan, digo; de la institución.

    -En cambio con Junior si fue diferente en tal aspecto:
    Le pasó como al burro, le echaron flores y se las comió.
    Saùl Restrepo, columnista de Cápsulas

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *