Capsulas de Carreño

Mini VAR. Por Fernando Solabarrieta, La Tercera (Chile)


Por Fernando Solabarrieta, La Tercera

*Un VAR encubierto, muy criollo, pero igualmente operativo. Sería bueno transparentarlo.
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Igual que en los hoteles elegantes. O los de medio pelo, más bien. Te incorporan un equipamiento extra que muchas veces no pides. Chocolates, bebidas y alcohol para consumir en tu habitación. Eso sí, el costo es mucho mayor al valor normal. Le llaman mini o frigo bar y aunque su concepto es distinto, la analogía sirve. Porque en el fútbol chileno se está implementando una suerte de sistema paralelo a la revolucionaria implementación de la FIFA, sin que la hayamos pedido ni oficializado. Un VAR a la chilena.

Ocurrió el fin de semana pasado en Santa Laura y fui testigo. Mientras Cristian Andaur cumplía un buen cometido dirigiendo el compromiso entre Unión Española y San Luis, por los micrófonos ambientes de los medios se escuchaba persistentemente la voz de Felipe González, el cuarto juez, indicando y asesorando los cobros y hasta señalando las tarjetas.

Es absolutamente reglamentario que los cuatro jueces se comuniquen e intercambien información, pero llama la atención el nivel de importancia adquirida por el réferi que está fuera de la cancha, tan lejos de la jugada. De hecho, en el encuentro entre Antofagasta y Palestino, Roberto Gutiérrez, sin duda el jugador más perjudicado por los cobros en estas primeras fechas, asegura que fue Patricio Blanca y no Cristian Rojas el que anuló el legítimo gol que les daba el empate en el norte. Yo le creo. El principal no había observado nada, tampoco el asistente. El que cambió la decisión fue quien estaba afuera, a 50 metros de la acción.

Todo hace pensar que en las canchas nacionales ya existe una suerte de arbitraje virtual o muy compartido que está haciendo daño. Y eso que en esta columna no se hace alusión a la posible ayuda de un monitor de televisión, lo que permitiría entender la importancia del cuarto árbitro. Eso está absolutamente prohibido y, por lo tanto, los aparatos en la cancha permanecen desconectados. Se supone.

Entonces, ¿cúal es la razón de apoyarse tanto en un colaborador que tiene una visión escasa y distorsionada? ¿Inseguridad? ¿Incapacidad? ¿O es que quien está afuera, además de pelearse con los técnicos y levantar los carteles de los cambios está teniendo una información extra que desconocemos?

Un VAR encubierto, muy criollo, pero igualmente operativo. Sería bueno transparentarlo. En los hoteles te avisan si haces uso del servicio. En el fútbol chileno debieran hacer lo mismo.

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