Capsulas de Carreño

Nacional, atropellado por el presente. Por Luis David Obando.

Por Luis David Obando

 

* Los verdes, la peor versión de sí mismos en décadas. Y ahí viene Envigado con  una rama…
 

No hay que llamarse a ningún engaño: los ahorros en puntos del Atlético Nacional, que lo mantienen en un engañoso tercer lugar de Liga a pesar de la estrepitosa caída de su fútbol, se consiguieron en los primeros partidos de la era Lillo, cuando todavía no era su era sino la memoria táctica que dejó Reinaldo Rueda. Cambiado el chip, cambiado ahora sí el juego, con sus respectivos resultados.

Es que si algo malo le podía pasar al Nacional era ganar inmerecidamente ese partido a Millonarios el pasado fin de semana. Y conste que se ganó también por algo relacionado con lo anterior: porque la calidad de los jugadores en cancha fue superior al paupérrimo planteamiento del DT. Esa noche, entre Dayro y Rentería le arreglaron el caminado a un equipo que no andaba ni en muletas.

Entonces, para los amantes de los números, ahí están los datos: a los verdes los bajó de Copa Águila (de la cual son campeones reinantes) el entonces puesto 17 en la Liga, Patriotas. Y ahora en Liga, con todo y errores arbitrales incidentes en el marcador, le pasó por encima el puesto 18. Y cada técnico al frente le da tamaño repaso táctico a Lillo: Flabio Torres, Russo, Peláez, Corredor…

Insisto: no hay que autocomplacerse con mentiras piadosas: cada punto acumulado en esta Liga, así fuera de a uno, debe abonársele a la memoria en juego que dejó el hoy técnico ganador del Flamengo. El tiempo y el trabajo diferente ya la han borrado casi del todo, y los automatismos de Rueda ni están ni fueron remplazados por nada.

Por eso el Verde anda como anda: para utilizar las mismas palabras que usé en esta columna algunas semanas atrás, Nacional es un equipo livianito, inexpresivo, inofensivo, aburridor, sin juego y apenas gol. Por eso, lo decía y ahora lo repito, la asistencia a los juegos disminuye a medida que la Liga avanza, pues pasó el tiempo de espera y en lugar de mejoras, lo que sigue en el ambiente es más y más blablablá en conferencias de prensa.

Sin ser predictores de ningún apocalipsis, si es necesario advertir que las cosas no cambiarán mientras la estructura y el trabajo sigan igual. Por el contrario, este Nacional 2017-II no solo es la peor versión de sí mismo en décadas; tampoco es el “equipo en formación” que dicen es, un eufemismo para justificar transiciones inexistentes. Simplemente es un once que ya no juega a nada, y así nada puede ganar.

Mientras tanto, con una nómina cuyo costo mensual es apenas una fracción de la verdolaga, Juan José Peláez se las apaña para mantener con aire a un Independiente Medellín que desarticularon a punta de ventas. Uno fue el equipo que asumió Peláez y otro, muy inferior con el que ahora trabaja. Y sin tanta labia, ahí se va defendiendo. Esa es la diferencia de tener un DT de categoría en el banco.

Y ahí viene, con una rama en la mano, Envigado: 12 puntos en los últimos cuatro juegos, metido entre los ocho luego de cargar el farolito, y listo para recibir en casa este domingo a un Nacional que extravió su brújula. Además de los colores y los puntos en juego, veamos quién gana esta vez el duelo entre el internacional Juanma Lillo y el muy local Rubén Bedoya, quien tiene volando a los Naranjas.

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EXTRATIEMPO. Así como con toda justicia están castigando a los simuladores y los violentos de las canchas, de una manera similar deberían actuar con los árbitros que dejan pegar o no saben pitar. La actuación de Carlos Betancur en Pasto fue desastrosa, así como la de Ariza en Rionegro, y la lista se puede extender mucho si escribimos más. ¿Hasta dónde llegaremos con tantos desaciertos?

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Un comentario

  1. Jorge Iván Londoño Maya

    22 Septiembre, 2017 at 6:54 am

    *Por comentario de Luis David Obando
    Aquella adivinanza de que en chocó late un perro, le cae como cola a la cometa al Nacional de hoy. Me late que al interior de la institución muchas cosas están pasando y que todo eso, en buena medida, se está reflejando en lo que hoy vemos. Muy atinados los puntos de vista de Luis David. El técnico Lillo necesita extratiempo para hablar, perdón, para decir “detodito”, pero no para mostrar resultados.
    Jorge Ivàn Londoño Maya, columnista Cápsulas

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