Capsulas de Carreño

Nacional, obediente a la táctica. Por Miguel Robledo Restrepo.


Por Miguel Robledo Restrepo

 

 

*Ejerció una presión asfixiante con una recuperación casi que inmediata del balón.

Frente a un rival muy bien parado, Nacional mostró un equipo muy disciplinado y obediente a la táctica, además de muy bien preparado físicamente.

Fue un partido sin brillo, en el que Nacional asfixió a Rionegro en su salida con una marca triangulada que le dio resultado al punto de que el gol fue fruto de esa presión cuando Lenis acosó al marcador contrario y lo obligó a rechazar a cualquier parte con tan mala fortuna que el destinatario de ese rechazo fue el hombre de la cancha, Gonzalo Castellani, quien lanzó un matemático centro para que Big Mac10 entrara por el andarivel del 9 y de cabeza concretara el 1-0 que fue el marcador definitivo.

Nacional regresó a su habitual planteamiento de 4-3-3, después del módulo exhibido en el clásico, lo que muestra la versatilidad táctica y el trabajo del técnico.

Un partido con pocas emociones en las áreas pero rico en despliegue de facultades físicas y tácticas. Con Monetti parado en la cabecera del área y su defensa bien adelantada, con las líneas muy cerca una de la otra y los jugadores casi siempre detrás del balón, excepto por Dairo que, pasado de revoluciones, incurrió repetidamente en el fuera de lugar y con un Rentería cumpliendo funciones mixtas, más de apoyo en marca que de ataque.

Nacional ejerció una presión asfixiante con una recuperación casi que inmediata del balón que hizo que Rionegro sólo llegara dos veces en los 90 minutos y ambas por lanzamientos de larga distancia. Claro que Nacional también estuvo lejos de inquietar al portero Cardozo. Sólo llegó con claridad en el gol y en un remate de Castellani bien conjurado por el arquero en una excelente voladora. Las demás fueron sólo aproximaciones.

En resumen fue un partido que, aunque carente de grandes emociones, mostró a dos equipos muy tácticos y disciplinados, lo que habla muy bien de sus técnicos.

Triunfo estrecho pero justo que le permite a Nacional continuar encabezando la tabla de posiciones y asegurar su paso a finales, además de prolongar su invicto en calidad de local.

Alguien se quejaba de las pocas oportunidades ofrecidas a Vladimir que, a mi parecer, tienen su explicación. El petiso es un jugador impredecible y sorprendente, que en un instante decide un partido, pero que carece de la disciplina táctica que el técnico exige y que Rentería en su caso, sí aporta. Por eso entra al final, a decidir un partido y ya lo ha hecho. Además de que cuando juega más tiempo lo muelen a patadas.

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