Capsulas de Carreño

Se hundió la Colombia Sub-20. Por Nas Beltrán Freire.

Por Nas Beltrán Freire
@NasBeltran

Cuando pensamos que quizás el ajuste de algunas tuercas sueltas en la Selección Colombia Sub-20 era lo que se necesitaría para seguir con la esperanza viva, estas solo terminaron de desbaratar lo poco que quedaba de ella.

Una de las preguntas más comunes en este punto es: ¿Quién tiene la culpa? Será un grupo de jugadores inexpertos que hasta ahora va dando sus primeros pasos en el fútbol, o un cuerpo técnico que empezó a usar los “ahorritos” de actuaciones pasadas desde los primeros partidos de este torneo, o quizá una Federación que pareciera no tiene idea de lo que se realiza antes de enfrentar un  certamen como este.

Muchos dicen que el Piscis Restrepo debió salir de la Selección Colombia juvenil desde lo ocurrido en los Juegos Olímpicos del año pasado, otros que ir a dos mundiales, ganar un Sudamericano en un país como Argentina y clasificar a la tricolor a unos JJOO eran méritos suficientes para que continuara al mando de este grupo.

Pero me pregunto yo, el capitán del barco no cree en las necesidades que tienen sus tripulantes? Si usted es el que manda y escoge a los miembros que lo acompañarán en la travesía, también debe entender que estas personas necesitan un entrenamiento apropiado para cuando el barco tenga que zarpar, pues las aventuras en el mar no son descifrables y mucho menos fáciles.

Cómo es posible que al compararnos con las otras selecciones seamos la peor preparada para esta competencia; mientras Venezuela, Uruguay, Brasil y Argentina hacían giras por el mundo y  jugaron hasta casi 30 amistosos internacionales, nosotros nos quedábamos en Bogotá jugando contra la Sub-20 de Millonarios, Equidad, Chicó y otros. Pero claro la Federación se escuda en el cuadrangular amistoso que se jugó en Arequipa donde sólo nos medimos a 3 selecciones y no de gran nivel para ser objetivos.

Cuando uno se mide a ese nivel claro que no encuentra muchos errores, pues en la exigencia del rival es que se encuentran las verdaderas falencias propias, pero pareciera que la Federación y el cuerpo técnico no tuvieran claro eso. Escogieron a un grupo de jugadores que se conocían mas o menos en la cancha y los mandaron a la guerra, sin entrenamiento, sin municiones y con un solo plan “Salgan y jueguen fútbol”.

Todos sabemos que en este deporte no solo se trata de jugar, esto va más allá de patear un balón; se trata de técnica, inteligencia, físico, destreza, rapidez mental y otras cosas más que pareciera hubieran olvidado por casualidad los experimentados. Con las ganas y el talento de los juveniles no era suficiente, olvidaron muchas veces hablar en el terreno de juego, alzar la cabeza antes de centrar o poner una pelota, de apoyarse entre ellos cuando el contrario llegaba a reducir espacios.

¿Los cambios llegarían tarde? Pues solo hasta el partido 9 al director técnico se  le dio por hacer cambios considerables si hablamos de las cualidades y capacidades que tenían jugadores como Castro y Fuentes quienes fueron inicialistas el día de ayer. Las correcciones se debían hacer justo en el momento después del error, no después de que se cometieran 4  y hasta 5 veces. Restrepo le entregó la responsabilidad a 3 jugadores que no habían tenido la oportunidad de ver muchos minutos en este torneo y las cosas no le salieron una vez más.

-Que la culpa es de los muchachos porque eran ellos los que al final del día disputaban los partidos- si usted es de los que sigue a estas selecciones juveniles espero que tenga claro que este combinado no tiene un proceso, mientras un equipo como Uruguay maneja su base desde la Sub-15 y Sub-17 para tratar de crear jugadores más completos, maduros y eficientes; la nuestra pareciera que con cada nueva división buscara talentos nuevos, pues solo 4 hicieron proceso en categorías inferiores.

Nadie está escudando u olvidando algunos errores individuales que quizás tuvieron hombres como Ramírez, Hernández o Quiñones. Pero es que nadie acá sabe que tipo de formación futbolística ha tenido cada uno de los 23 hombres que nos representaron, quizás sus entrenadores les inculcaron que una individualidad en algún momento les puede salvar un partido y ellos solo lo están aplicando, y debemos tener en cuenta que el  estar rodeado de figuras obviamente los hace lucir mejores.

Hay gente que no comprende lo anterior, le da palo a esta selección como si fuera la de mayores y no hubieran clasificado a Rusia 2018.  Pareciera que no entendieran que a final de cuentas esto solo son torneos que nos permiten apreciar el talento que en unos años nos estarán representando en el fútbol mundial; la diferencia entre una mayores y una Sub-20 es muy grande, unos son el presente y los otros son el futuro, entonces ¿por qué medirlos con la misma vara?

Ayer los muchachos se despidieron del sueño llamado Corea y para ser sincera espero que no sea el único adiós, pues al igual que otros quiero la despedida del Piscis Restrepo de las selecciones juveniles, es hora de cerrar este capítulo que muchos querrán olvidar y de buscarle un nuevo capitán al barco, uno que venga con nuevas ideas, que tenga claro la importancia de los procesos y le de un nuevo aire a esta categoría.

Por lo pronto esta generación 97-98 se despide dejando muchos vacíos y algunas decepciones, pero con un camino largo por recorrer esta vez de forma individual en cada uno de los clubes a los que pertenecen,  claro a la espera de un último partido frente a Brasil que se hará solo por cumplir un calendario estipulado desde el comienzo de la competencia, en donde quizás podamos apreciar cosas nuevas de los futuros talentos de nuestro país.

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