Por Jorge Alberto Cadavid
*Nacional sigue creciendo, solidario y estableciendo jerarquía.
De Barranquilla a Tunja, como el día y la noche, si para ante Junior se agotaron las palabras para expresar la alegría por lo vistoso, ante el Patriotas fue parco en su juego, tacaño, mas pensando en el resultado que en el fútbol, jugando mas en largo que en corto, cambiando lo colectivo por lo individual y en esto no hubo distinguidos.
Cuando en la Arenosa se vio equilibrio entre defensa y ataque, en Tunja tuvo déficit de la mitad para adelante, sin argumentos creativos u ofensivos, mientras en defensa Vargas que inexplicablemente reemplaza a Armani, se mostró seguro y acabó con las intenciones ofensivas del local.
Nacional no se desgastaba, lento, sin llegada, solo a los 40 minutos por la vía del penal, Duque consigue la ventaja.
Para el segundo tiempo Nacional sin espacios los buscó ingresando a Macnelly, pero por este tampoco llegó el desequilibrio, así Patriotas se apoderó de la pelota y se dedicó a buscar la igualdad disparando desde fuera del área, donde Vargas volvió a responder.
Y como lo expresó el Profesor Rueda al final, fue un ”partido de negocio”, se logran tres puntos que amplían la ventaja en la Liga y se pone a tiro en la reclasificación.
Desconcertó la no presencia de Sebastián Pérez en la cancha, ni de suplente, cuando era hombre de juego superlativo en los últimos cinco juegos, cosas de los técnicos.
Pero Nacional sigue creciendo, solidario y estableciendo jerarquía.





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