Otro técnico que cae (Cápsulas)

Rolando Schiavi, ex defensor central y actual entrenador de la Reserva de Boca Juniors, será el DT interino del equipo de Primera División en los próximos dos compromisos del equipo: ante Racing por la Copa Libertadores y luego contra River, por el torneo local.  Foto Cedoc, tomada del diario Perfil
Rolando Schiavi, ex defensor central y actual entrenador de la Reserva de Boca Juniors, será el DT interino del equipo de Primera División en los próximos dos compromisos del equipo: ante Racing por la Copa Libertadores y luego contra River, por el torneo local. Foto Cedoc, tomada del diario Perfil.

Por Alcasú

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*No hay empatía entre hinchas azules e Israel.
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Introducción. Se acabó el tiempo en que técnicos extranjeros venían en plan de colonizadores. Eso ya pasó. Y lo debería entender el uruguayo Rubén Israel.

Contrastes. Hoy no hay comunión entre hinchas azules-equipo-técnico ni por el segundo lugar de Millonarios (14 puntos),  un partido perdido en siete salidas.

Reporte (1). Publimetro señaló que “la hinchada no está nada contenta y cada partido en el Campín está lleno de tensión y emociones encontradas”.

Reporte (2). Cuando terminó el primer tiempo contra Tolima y Millonarios se iba al vestuario perdiendo 1 por 0, los hinchas una vez más insultaron a Rubén Israel .
Reporte (3). “Esta vez el entrenador respondió a los insultos
 y se trenzaron en una discusión que no pasó a mayores en ese momento”.

Reporte (4).Además de la celebración incitadora del jugador (Robayo) que ha sido símbolo de un sector de la hinchada en los últimos años…

Reporte (5)… La celebración de Israel y sus asistentes insultando al aire y haciendo gestos provocó a los hinchas de la tribuna occidental y también al bando del Deportes Tolima.

Reporte (6). Por ahora los resultados, aunque mínimos y sufridos, respaldan la gestión de Rubén Israel, pero la hinchada está reclamando un mejor juego”.

Reflexión. Cuando un sector de la hinchada de Millos le grita “burro” a Israel por algo será. Y a Robayo que no sea incitador de tribuna que le puede costar caro.

*Cae Arruabarrena

Técnico (1). Arruabarrena estaba sentenciado tres fechas atrás. O le gana a Tucumán o se va. Se salvó. Vino el juego con Newells, 4×1. Llegó fortalecido a Cali.

-Técnico (2). En estas últimas jornadas Arruabarrena vivía con la soga al cuello. A Cali la semana pasada con el compromiso de sacar un “buen resultado”. Le aceptaron el 0-0.

-Técnico (3). El domingo perdió con Racing 1×0, gol del colombiano Roger Martínez (perdón, golazo de taco) y hoy Arraubarrena no es mas técnico de Boca.

-Técnico (4). Acá no vale lo pasado. Que en el 2015 fue campeón del torneo local y de la Copa Argentina. Malos resultados 2016 y para fuera.

Técnico (5). Había llegado a mediados de 2014 para apagar el incendio dejado por Carlos Bianchi. Levantó a los xeneizes, el título.

-Técnico (6). Este año empezó a perder crédito en los amistosos de verano y especialmente a partir del momento en que no le fue bien en los duelos con el eterno rival, River Plate.

-Técnico (7). De 15 puntos posibles en este Torneo Transición, suma 7. Le estaban buscando la caída, a pesar de un acumulado del 68% en encuentros oficiales con Boca.

*Resultados, lunes 29 de febrero

-Torneo Águila, 3a. fecha
Real Cartagena 1 – Pereira 3
Orsomarso 1 – Améirca 5. Triplete de Féiver Mercado.

Italia, Serie A
Lazio 0 – 2 Sassuolo
Fiorentina 1 – 1 SSC Napoli

Argentina – Torneo Transición
Vélez Sarsfield 2 – 1 Gimnasia LP
River Plate 1 – 0 Independiente
Temperley 2 – 0 Tigre.

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2 respuestas a «Otro técnico que cae (Cápsulas)»

  1. Pedro Calderón
    Bogotá

    Saludos Alfredo … hace tiempo que no hacia la transición rápida de solo leer a escribir, pero sus Cápsulas sobre Israel en verdad que lo ameritan.

    En colombia y a lo mejor en muchas partes del mundo, para el hincha el futbol no es solo el resultado, porque quien lo llegó a jugar sabe que la picardia en el juego, la pared, la gambeta , el ocho, el quiebre de cintura, el tacón, para finalmente llegar a la magia del gol.

    Todos estos términos hacen parte de ese imaginario llamado fútbol, y es esto lo que muchos de los hinchas de Millonarios no ven en este equipo, si repasamos los últimos técnicos de Millonarios Hernán Torres, Lillo, Lunari y Rubén Israel el primero colombiano los otros foráneos, queda la sensación que Millonarios ha perdido el tiempo porque fue precisamente Hernan Torres quien además del último título le dio equilibrio, armonía y mucho fútbol lastimosamente por una junta mezquina, y una anarquía en su dirigencia fue de tumbo en tumbo hasta ahoraque con la gestion de Peluffo está tratando de volver a sacar la cabeza, el equipo como está es mas guerrero que armonía en el juego, y todo apunta a que gracias a que el contrato de Israel termina en junio, lo mas probable es que no siga.

    Ojala con Hernan en año sabático retome el rumbo, este semestre Millonarios no pasara mas alla de ser un buen animador, porque tiene un juego muy pero muy previsible y sino uds. observenlo alguna tarde de estas, desborde por las bandas y centro al área, esa es toda la propuesta de Israel a lo mejor por esto le gritan burro porque no carga mas, en los corrillos de hinchas queda una sensación … porque le costará tanto a Millonarios tener un buen técnico a diferencia de Santa Fe, si el proximo no es Hernán ojalá por lo menos se tomen la molestia de analizar mejor.

    PD. El señor Israel trajo al paraguayo Ovelar 9 de cada 10 hinchas no le gusta para nada, entre otras porque realmente no parece jugador de fútbol… .
    Pedro Calderón, Bogotá

  2. Philip Montoya

    *24 horas antes del enal de Leonel..
    Y 16 HORAS DESPUÉS (perspectiva desde un hincha que así lo vivió)

    Es difícil poner en un texto toda esa amalgama de sentimientos de un hincha de Atlético Nacional común y corriente como el que esto escribe, de ese 31 de mayo de 1989 cuando el equipo Verde gana la Copa Libertadores en forma dramática y brillante, culminando un proceso de dos años y medio con jugadores criollos que hasta la fecha es el más exitoso en la historia del fútbol Colombiano.

    Las 24 horas antes del penal N° 18 de Leonel Álvarez transcurren entre demasiado lentas hasta la velocidad de la luz especialmente en el primer tiempo del partido. Recuerdo que todo comenzó a eso de las 10:30 pm del 30 de mayo cuando poco a poco fuimos llegando todos los hinchas que íbamos para Bogotá en bus, al lugar donde habíamos sido citados que era la avenida La Playa con Junín al frente del edificio Coltejer.

    Yo vi mal contados 10 buses parqueados a lo largo de la Playa pero la gente decía que había entre 20 y 30 buses de ahí para arriba. El caso es que había muchos y la gente empezó a llegar en masa con toda la parafernalia Verdolaga lista, con la ilusión intacta, con el nerviosismo casi adolescente de saber que teníamos una linda oportunidad de ser campeones de la Copa Libertadores 1989 en tan solo 24 horas.

    A eso de las 11:30 pm los buses estaban entre verdes y maduros pues estaban totalmente repletos de hinchas y listos para partir hacia Bogotá. Finalmente media hora después estábamos en marcha, las ventanas iban abiertas, las banderas ondeaban, la música se escuchaba, el aguardiente pasaba de atrás hacia adelante y viceversa, al principio (mientras cogíamos la autopista) hacía calor, luego cuando el bus ya iba a 80/100 Km por hora, entraba una brisa refrescante por las ventanillas.

    El viaje fue bueno, sin contratiempos, sin retrasos a excepción de las dos o tres paradas rápidas para ir al baño y estirar las piernas. Confieso que no dormí nada en toda la noche pues entre la ansiedad y la incomodidad es imposible pegarse un ronquido. Llegamos a Bogotá a eso de las 9 de la mañana y todos los buses iban directo al Campín a descargar a la hinchada mientras los líderes daban instrucciones sobre el regreso después del partido, nos recogerían en la salida x (no recuerdo cual), y además advertían que esperarían un tiempo limitado pero no indefinido.

    La hinchada se dispersó en los alrededores del estadio y cada uno fue a buscar su desayuno y a lavarse un poco la cara. El tiempo pasaba lento, yo pensaba en los goles del “Palomo”, las gambetas de Tréllez, las “locas” genialidades de René, la seguridad de Perea y Escobar atrás, Sabíamos que “Chonto” Herrera y León Villa no estaban por lesión, que el remplazo sería John Jairo Carmona, conocíamos las virtudes de Gildardo Gómez para defender y atacar por ambos lados, sabíamos que teníamos un medio campo de lujo con Leonel, Alexis, “Bendito” Fajardo y Jimmy Arango. Yo imaginaba jugadas posibles, repetía las que ya habíamos hecho en partidos anteriores, hilvanaba ataques demoledores en mi cabeza, mariposas recorrían las entrañas al pensar que esto no era un sueño sino realidad.

    Tic tac, tic tac, eran las doce del mediodía momento en el cual se cierra mi aparato digestivo en casos como este, entro en modo Atlético Nacional y solo Atlético Nacional, el apetito pasa a un tercer plano, toma el control de la situación el nerviosismo, la ansiedad, la angustia, solo veo goles en mi imaginación y camisetas Verdes celebrándolos. A eso de la una y media de la tarde (7 horas antes del pitazo inicial) ya habíamos varios hinchas en fila en el segundo o tercer anillo (no recuerdo bien); lo que si recuerdo es que llevaba la pancarta de la barra aquel-54 y quería entrar lo más rápido posible al estadio y encontrar un espacio en la baranda del segundo piso para colgar la pancarta de nuestra barra.

    El tiempo pasaba lento y yo pensaba en Pacho Maturana y su sapiencia y tranquilidad en momentos complicados, si había un técnico que yo hubiera querido para esa ocasión no sería ninguno distinto al popular “Pacho”. La fila se empezó a engordar y la gente de atrás empezó a empujar, había nerviosismo, se escuchaba el tango Verde, las risas eran cada vez más forzadas y menos frecuentes, solo se veían banderas verdiblancas, verdinegras, verdes: en un momento dado empecé a hablar con un hincha vestido totalmente de verde pensando que era paisa pero me dijo que era de Bogotá e hincha del Verde desde hacía varios años; me dijo que Nacional tenía miles de hinchas en la capital, cosa que me sorprendió gratamente, era el inicio de un efecto bola de nieve que se ha multiplicado por todo el país. Atlético Nacional empezaba a ser un equipo auténticamente nacional.

    A las 3:30 pm ya sentía que el corazón empezaba a palpitar más fuerte, la tarde no era muy soleada pero no llovía, yo seguía pensando en el capitán Alexis y en cómo nos conduciría por el laberinto de piernas de Olimpia para anotar los dos goles que necesitábamos solo para emparejar la serie; la cosa parecía muy difícil pero ese Atlético Nacional de 1989 era una maquinita criolla que parecía una Legión Romana donde cada uno complementaba al otro y el fútbol fluía como una entretención, era como una filarmónica bien afinada donde todos estaban concentrados en la nota y la increíble armonía daba como resultado goles y victorias.

    “Abrieron las puertas” oí que alguien gritó, y entonces entendimos que había llegado el momento; entramos sin contratiempos pero con estrujones, una vez el policía me hizo la requisa final corrí hacia el segundo piso de la tribuna oriental norte y cuando llegué vi que solo había otras 4 personas en todo el estadio en el segundo piso; rápidamente amarré la pancarta de la barra y reservé varios puestos para mis colegas que venían entrando, eran como las 4:30 pm. continua……
    Philip Montoya, Medellín

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