
Por Esteban Jaramillo Osorio
*Es hora de que la Federación y la Dimayor realicen una campaña decidida y continua en defensa de la mujer.
Son cobardes los ataques de los futbolistas a sus mujeres. Envílecen el ambiente y elevan el nivel de intolerancia por parte de los ciudadanos de bien, que expresan indignados mensajes solidarios con las víctimas.
Es el maltrato, como tantas veces ha dicho, la cuota inicial de un homicidio.
El último episodio, el de Hanyer Mosquera, jugador de águilas Doradas, con registro patético de imágenes virales, con golpiza premeditada a su compañera, ya le da la vuelta al mundo.
Impunes han quedado en el pasado casos similares como el de Armero, en Miami, o el del Tigre Castillo en Cali. Su condición de futbolistas con reconocimiento público, los hace intocables ante la ley, defendidos por ciertos abogados sin escrúpulos, ante jueces tolerantes.
Dos años atrás, Peto Rodríguez, un modesto guardameta de Junior, arremetió contra su esposa, en salvaje y criminal acción, denunciada por los medios, pero el caso se disolvió con extraña y sospechosa rapidez. Luego, con el paso de los meses, Peto ya era portero de otro equipo Colombiano, el América de Cali, al que poco le importaron los antecedentes.
No hace mucho, un reconocido jugador de un club capitalino, fue acusado ante la fiscalía por conducta similar. Retirado el denuncio y con la amenaza firme de los directivos de despedirlo de la nómina, la situación perdió fuerza y se desvaneció sin alcanzar ribetes de escándalo.
El de Bolillo Gómez, fue el hecho mas sonado. En 2011 en pleno mundial juvenil en Colombia, en el que oficiaba como comentarista FIFA, labor que alternaba con la de entrenador Nacional, agredió, a la salida de un bar, a su compañera de turno, para escándalo mundial. Fue despedido y nunca perdonado.
Frente a mujeres asustadas, tantos deportistas son valientes. En España la asociación de futbolistas, (#respeta a tu pareja), realizo un ejemplar campaña para concienciar a los afiliados de su agremiación y al público en general, con gran acogida.
Lo de Hanyer Mosquer amerita una acción penal ejemplar, por la gravedad de los actos cometidos. Hechos violentos como este deben ser denunciados, porque tan cobarde es aquel que agrede a su compañera como el que guarda complice silencio.
Es hora de que la Federación y la Dimayor realicen una campaña decidida y continua en defensa de la mujer.
A propósito, tres años de impunidad tiene el asesinato de Luisa Ovalle la bastonera de Millonarios, cuyas causas las autoridades no han esclarecido. Otro episodio de violencia de género en Colombia, sin castigo.





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