
Por Rubén Darío Barrientos G.

*Es hora de que el argentino madure, se acople a los reglamentos, sea decente con los jueces, respete la divisa que lo contrata.
En el partido amistoso de este sábado 14 de enero, jugado entre el DIM y el Envigado (resultado 3-3), fue expulsado el técnico rojo Luis Zubeldía. Esta situación, que puede parecer pintoresca y anodina por tratarse de un simple encuentro preparatorio y a puerta cerrada, prende las alarmas. Veamos porqué:
El entrenador argentino posee un verdadero “prontuario” en las cuatro ligas en que ha dirigido por su beligerancia y maledicencia frente a los árbitros. Baste decir que cuando fue timonel del Barcelona de Ecuador, fue expulsado en seis ocasiones en el año 2011 y que cuando dirigió a la Liga de Quito, tuvo las mismas seis tarjetas rojas durante el año 2014.
Corría el 30 de noviembre de 2014, en un encuentro entre Liga de Quito e Independiente del Valle, cuando Zubeldía ingresó al gramado e injurió y agredió al árbitro del encuentro de apellido Zambrano. Discutía con vehemencia el decreto de un penalty en su contra. La Federación Ecuatoriana de Fútbol le impuso una sanción de seis meses, pero tras una apelación se la bajó a tres meses. Días antes, Zubeldía venía de recibir una sanción de tres fechas por lanzar improperios contra una terna arbitral.
En su debut con el equipo Santos Laguna de México, frente a León, Zubeldía –para variar– fue expulsado. Estando en Lanús, vio la tarjeta roja de manos del árbitro colombiano Wilmar Roldán, en un partido de octavos de final de la Sudamericana 2009, jugando frente a Liga de Quito. En el banco de Racing, en el año 2013, fue expulsado en un partido contra Tigres.
También agravió a una periodista de Mach Deportes, cuando le dijo: “¿Quién sos vos para preguntar?”. Una vez, Zubeldía le dijo a un medio que “a él le costaba adaptarse al reglamento”. En una encuesta que se hizo en Ecuador por un medio deportivo, el 57% de los lectores dijo que el técnico se exalta demasiado y un 24% conceptuó que el gaucho tiene la cabeza caliente. El resto, lo excusó.
A Zubeldía se le moteja como “El Príncipe”. Pero hay que decirle que aquí viene es a trabajar y a dar resultados, no a mostrar su lado oscuro y sucio, que es el de las expulsiones. Hasta ahora se ha visto muy cálido con los medios y esperamos que esta senda de apaciguamiento siga, aunque ya vimos que (como con Santos Laguna), en su debut como timonel rojo, no obstante era un partido de observación, ya se hizo expulsar.
Una cosa es el sentido de pertenencia y las ganas de triunfar y otra cosa bien distinta es la intemperancia, la grosería y la costumbre de que le muestren el cartón rojo. Nada se ha dicho sobre este pasado de Zubeldía, que hay que ponerlo sobre la mesa porque ya crea alertas y prende alarmas porque refleja una inveterada conducta dañina. La dirigencia roja tiene que ponerse seria frente a “El Príncipe” y advertirle que necesitamos un entrenador que le dé a Medellín identidad, alegría y buen fútbol, como prerrequisitos de unos buenos resultados. No queremos vivir las experiencias de Barcelona, Racing, Liga de Quito y Santos Laguna, donde Zubeldía increpaba árbitros, se metía a la cancha, agredía y acumulaba expulsiones de manera irresponsable.
Es hora de que el argentino madure, se acople a los reglamentos, sea decente con los jueces, respete la divisa que lo contrata y entienda que los hinchas merecen lo mejor de sí y no sumar un registro de expulsiones que le compita a Pimentel. Ojo don Raúl Giraldo y Silva Meluk.
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