América 0-Nacional 0. Más expectativas que emociones.

 

CALI. Nacional en el Pascual, lleno en el Pascual Guerrero y cero goles con el defensivo América. Foto Atlético Nacional.


Por:  Wbeimar  Muñoz  Ceballos

En una actitud mefistofélica,  Hernán Torres dio la orden de amarrar a los verdolagas y sus dirigidos  cumplieron el cometido a cabalidad.  Nadie de Nacional libre, para que el fútbol no fluyera.  Todos con vigilancia y un escalonamiento tan ordenado, que a partir de marcas referenciadas, los diablos rojos OCUPARON LAS LÍNEAS DE PASE del adversario, anticipando una y otra vez. Solo en el último cuarto de hora, el visitante desató un huracán, pero sus vientos chocaron contra los palos y Carlos Bejarano, un arquero de caucho.

América  hizo doblajes en las bandas, para evitar el juego verde,  a  lo ancho.  Encimó a  Arias y  Bernal   (los delanteros rojos tuvieron la misión de cortarles la distribución)   y  encadenó a  Macnelly  y a  Dayro.  Así las cosas, Nacional fue obligado a jugar muy en largo y en esta característica, ganan casi siempre quienes defienden, porque esperan el  balón de frente.  Reducción de espacios en el área local, bajo el comando de Hérner  y Cortés .  En los predios de Armani, ni una llegada, porque no hubo elaboración de juego y en los movimientos a espaldas de la defensa, los escarlatas  quedaron enganchados en el fuera de lugar.

Ni América dejó jugar, ni  Nacional tuvo fórmulas para salir del acoso.  Nacional no pudo practicar su juego de asociación  y pisar los 16.50 de Bejarano  se fue convirtiendo en quimera.   La idea de los locales era atacar poco y arriesgar menos.  Dejaron la iniciativa en manos de la visita y ésta no pudo fabricar los espacios, hacia zonas de remate.
En los 15’ finales Nacional coqueteó con la victoria, cuando  Ibargüen (reemplazo de un inédito Mosquera) y Mateus se movieron hacia los pasillos interiores, para liberar de cargas a Macnelly.  Fue entonces cuando dos disparos fueron devueltos por los postes y Bejarano se lució en un disparo de Ibargüen y un cabezazo de Bocanegra.  Se empeñó Nacional  y  América siguió resistiendo, con defensas que se reprodujeron  como conejos.
40.000 personas fueron al Pascual Guerrero a disfrutar de un gran espectáculo, pero no hubo ni goles ni estremecimientos , porque  la vespertina pasó de enredo en enredo.  Todo un paisaje sombrío.

Y eso es, ni más ni menos, como  pagarle una penitencia al Milagroso de Buga.

No les parece  ???

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