
Ya está escrita la historia: Santa Fe y Millonarios empataron 2-2 en su último clásico del año, el definitivo de la estrella del semeste, y la igualdad le alcanzó a los Embajadores para hacer valer la ‘mínima’ diferencia del 1-0 que lograron el miércoles anterior en el partido de ida de la final de la Liga 2017-2. Así quedará para siempre registrado en los anales del fútbol profesional colombiano.
Visto lo visto en estos dos juegos, pero también a todo lo largo del segundo semestre del año, ¿qué puede decirse? Que los supuestos dioses del fútbol están rematadamente locos. Las pruebas son varias:
- Santa Fe le ganó a Millonarios los dos clásicos de la fase Todos contra Todos, pero perdió la ida de la final y apenas empató en el cierre como «local».
- En todo el campeonato, Santa Fe solo había recibido dos goles en dos partidos, ante Rionegro y Jaguares (ante este equipo obtuvo el otro único 2-2 del semestre, en la fecha 18 de la Liga). Después, en cuartos de final, se vengaría de los felinos cordobeses al golearlos 4-1 en casa. Fue la única vez en todo el año que los Cardenales marcaron más de dos goles.
- Y hablando de marcar más de dos goles, habría que decir que, fiel amigo de la mínima diferencia, salvo el empate ya señalado ante Jaguares, Santa Fe solo marcó por pares en tres oportunidades más (ante Envigado, Huila y Cali)… ¡y en el juego que no podía empatar, la final ante Millonarios!
En fin, en el postrer partido del año se enfrentaban el segundo y el cuarto clasificado del año. Como si fuesen pocas las sorpresas que depararon las series del mata-mata, el cuarto fue el que se alzó con la corona. Con todos los merecimientos, por demás.





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