El día después… Por Alexis García Vega..

Por Alexis Garcia Vega

*4 de febrero de 1998. Ese día despedí al niño, jubilé a la pelota y jamás volví a ser feliz en una cancha de fútbol.

La integridad es un estilo de vida integrado a principios, en donde nuestra seguridad proceda de nuestro interior.

Se basa en dos rasgos del carácter vitales: La Humildad y El Valor.

Siendo conscientes de que la humildad es la madre de todas las virtudes pero el valor es el padre, porque de la primera surgen todas pero el segundo es el que define  el compromiso.

Es imposible ser íntegros si carecemos de humildad, o si no poseemos el valor para obrar guiados por  nuestras convicciones, porque corremos el riesgo de empezar a actuar de acuerdo con la ética de la personalidad y no de acuerdo con la ética del carácter, empezamos a vivir en la seguridad de ser aceptados por el mundo exterior y no por el poder de nuestras convicciones.

El liderazgo de éxito arrastra dos facetas: La victoria privada y la victoria pública.

Los jugadores de fútbol necesitan de horas intensas de entrenamiento, de un gran manejo de la presión, y de una buena preparación sicológica, para gestionar las emociones, que un espectáculo tan poderoso les exige, al final los que trascienden son los iluminados con el potencial para lograr superar sus propias batallas.

El 4 de febrero de 1998, decidí jubilar mis guayos y retirarme del rol de jugador profesional de fútbol.

Fue la decisión más difícil de mi vida, llevaba 18 años jugando el juego que más pasión y sensaciones deliciosas me dejaba.

Jamás aspiré a jugar como Pelé o Maradona, los más grandes ídolos del momento, tan solo quería ingresar a una cancha a divertirme, sin importar quien me veía o a cumplir directrices tácticas, tan solo pensaba en jugar.

La pecosa me atraía como un imán y mi atención estaba centrada en manejarla a mi antojo, en establecer una relación de amor fiel y permanente, correspondida la mayoría de las veces, tuvimos aventuras fascinantes, construimos alegrías, hicimos juntos un camino que me permitió sacar a mi familia adelante, porque de manera increíble me pagaban por jugar, por hacer lo que más me gustaba en la vida.

El 5 de febrero fue mi día más extraño: ya no debía madrugar a “trabajar” que es como llaman a la preparación para ser un buen jugador de fútbol, ya la pelota no sería mi razón de ser, ya no tenía el armado de mi equipo como objetivo, ya no me levantaría a inventarme una pilatuna en la cancha, ya los túneles o los taquitos no serían un manjar, ya no me pagarían dinero por jugar, ya no saldría los domingos de pantalón cortico y medias de colegial, ya no usaría guayos sino zapatos de calle, ese día dejé de ser el niño que había sido por 18 años para ser el hombre que mata los sueños con el trabajo.

Ese día despedí al niño, jubilé a la pelota y jamás volví a ser feliz en una cancha de fútbol.

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2 respuestas a «El día después… Por Alexis García Vega..»

  1. RAFAEL ANGEL ALVAREZ DIEZ
    JAMUNDI – VALLE DEL CAUCA / NACIONAL

    *Por columna de Alexis García
    Hola Alexis.
    Es difícil comentar en primera persona pero cuando no se está mintiendo vale la pena, porque soy testigo de tu crecimiento tanto físico como mental y espiritual y es la realidad de lo que comentas en el día de hoy, como niño vivías tras una pelota no importa la que fuera pero lo más importante era formar tu equipo para jugar el desafío de turno y lo más importante MAESTRO es que nunca perdiste tu norte, cual era sacar a tu madre y a tus hermanos adelante y lo cumpliste hasta la saciedad. Dios te bendiga en tu nuevo reto y te colme de éxitos MAESTRO.
    Rafael Ángel Álvarez Díez, Jamundí, hincha de Nacional

  2. Juan Gonzalo Montoya
    Madrid / Atletico de Madrid – Nacional

    *El Maestro Alexis
    Afortunadamente los que tuvimos el privilegio de verlo jugar, disfrutamos de esa niñez suya, de ese liderazgo que ejerció en el verde y nos llenó la retina de infinitas y maravillosas jugadas, pagaba la entrada el solo hecho de verle en acción, con la pelota en sus pies, infinitas gracias por tantas alegrías.
    Juango, Juan Gonzalo Montoya, Madrid

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