
Por Gustavo Osorio Salazar

*Muchas veces hablamos de un gran primer tiempo, en otras la gran reacción del segundo. Pero pocas veces decimos, grande Medellín en los 90 minutos.
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O hubo concentración de principio a fin, eso no sucede hace mucho rato porque lo normal es ver un equipo relajado dándole campo y pelota al contrario cuando conseguimos un gol.
El juego contra Millos fue atípico, no refleja lo sucedido en los primeros 45, cuando el rojo puso el fútbol con buenas pinceladas y las exigencias al guardameta Fariñez, que se erigió como gran figura por su reacción felina a varios remates de gol de los Cano, Ricaurte, Murillo etc. Realmente el fútbol fue injusto con nosotros; ese primer tiempo debió terminar 2- 3, a favor nuestro, pero ante la efectividad del albiazul acompañada de algo de suerte, nos fuimos al descanso con un resultado muy largo de 2-0.
En el segundo tiempo no sé, pero la impresión que tengo es que la altura nos pasó factura, ligada a la salida obligada de el crack Ricaurte. Creo que el técnico acertó en poner en cancha a Nicolás Palacios con Larry Ángulo, pero volvió a la mala planificación y equivocación en la escogencia de la titular al incluir desde el comienzo a Sinisterra, con un aporte mínimo que no le daba, ni para terminar el primer tiempo.
En la primera parte el rojo combinó toque corto y largo, llegó por banda con Perlaza, hubo media y larga distancia con Ricaurte, juego directo con Cano, desequilibrio y apertura con Castro, pero el arquero dijo no a todo intento. Y Millos estaba tan ligado a la victoria que consigue el segundo gol en un minuto inusual, pues ahí termina el primer tiempo, resultado largo por lo que vimos en cancha.
Para el segundo tiempo, fui iluso esperando el revulsivo y buena reacción; efectivamente nos encontramos con un gol de entrada con la complicidad del hombre que nos cerró la puerta en el primer tiempo. Había tiempo hasta para empatar y ganar pero no era el día de alineación de planetas a favor y bajamos la guardia, o se fundieron en los 2.600 metros, porque tuvimos mucho tiempo para empatar luego del gol tempranero de Perlaza, pero perdimos la pelota y el norte, en consecuencia no hubo reacción para empatar, antes por el contrario le dimos vida al local y recibimos el tercer gol que fue una puñalada al corazón porque allí murieron las esperanzas.
Cano sobre la hora hizo el segundo para celebrar los 100 goles con el rojo, y seguir liderando la tabla de goleadores; aunque sin borrar el lastre de otra derrota inmerecida. En Cúcuta jugamos tan mal que merecíamos perder, ayer en El Campín merecíamos mejor suerte.
La clasificación se complicó, ahora hay que ganar los 4 partidos de local con: Once Caldas, Bucaramanga, Jaguares y Huila. Ir de visitante a ganar 2 partidos de 4: Pasto, Petrolera, Tolima y Nacional son los rivales. El panorama es incierto.
Toca dejar la piel en la cancha señores.
#DIOSGUIEALROJO






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