Covid-19: Un punto de inflexión para el fútbol. Por José Acosta Bedoya

Seguro que no se necesita saber de política para hablar de fútbol. Que lo diga Germán Vargas Lleras (hincha de Santa Fe), acompañado de quien fuera su fórmula vicepresidencial, Juan Carlos Pinzón (seguidor de Millos). El ex candidato a la presidencia le ha dado por hablar de la profunda crisis del fútbol colombiano. Foto tomada de semana.com.

Por José Acosta Bedoya.
Columnista Cápsulas.

 

*En nuestro país no se necesita saber de política para hablar de fútbol, ni se requiere saber de fútbol para hablar de política.

Al final, política y fútbol son dos temas que han venido en decadencia desde hace años; el fútbol por su mediocridad y la política por su permeabilidad.

Comienzo este escrito hablando de política y fútbol, porque a través de un artículo que me encontré en redes sociales, el otrora ex candidato a la presidencia del país, Germán Vargas Lleras, “cinco datos que demuestran que la crisis del fútbol colombiano es muy profunda” (pulzo, deportes 12/01/2020), hace un análisis de la precaria situación financiera de los equipos y su repercusión en la calidad del espectáculo.

Aprovechando el confinamiento, me he dedicado a la lectura y análisis del fútbol en todo su contexto y aunque he recopilado algunos datos que demuestran efectivamente la realidad de nuestro país en este aspecto, me permitiré tomar los cinco datos de que habla el artículo:

  1. 17 clubes de la categoría “A” en causal de liquidación.
  2. Pérdidas por más de 58.000 millones entre 2017 y 2018.
  3. Asistencias promedio a los estadios: Colombia (7.300 personas). México (26.000 personas). Brasil y Argentina (17.000 personas). Alemania e Inglaterra (40.000 personas).
  4. Derechos de TV Colombia, la cifra más baja comparada con países latinoamericanos y europeos.
  5. TV cerrada.

Indudablemente son datos que reflejan la situación de nuestro fútbol local desde que se trató de organizar  a partir de la ley 181 de 1985 y la ley de conversión de clubes 1445 de 2011. Al final, nada ha cambiado, salvo algunos ingresos adicionales en derechos de TV que en última instancia son más una subvención de la Dimayor que un recurso gestionado por los clubes, por participar en una competencia.

Es cierto. Todo esto ha llevado a un círculo vicioso donde la mala calidad del espectáculo (producto), genera una disminución en los ingresos operacionales de los clubes que los ha mantenido inmersos en la crisis desde hace mucho tiempo y que de nuevo, en tiempos de crisis, obliga a repensar el manejo económico del fútbol en términos de gestión.

las soluciones que plantea nuestro conocido político, “razonables peticiones” de los futbolistas profesionales, me parece que no son las adecuadas para la dimensión de la crisis, pues si bien es cierto hay que resolverlas, las alternativas de solución deben darse a partir de un cambio estructural en las entidades que representan el fútbol, pues a pesar de que se haya legislado para darle un modelo de organización a este deporte, estas entidades continúan manejando modelos de gestión anacrónicos, desequilibrados y deficientes. En general, una ausencia de transparencia en el manejo institucional. Un modelo siempre en decadencia.

Quiero eso sí, resaltar que ha sido una persona del país político quien ha abordado el tema de la crisis de nuestro fútbol, pensando más bien en avocar con seriedad el tema del fútbol profesional y no manejarlo como fortín político, pues es el presidente de la Dimayor, ficha de cambio radical, quien dirige los destinos de este deporte en Colombia.

La industrialización del deporte es una realidad y nos guste o no, debemos articular las organizaciones a este proceso. Por lo tanto, el mismo desarrollo de la industria demanda estructuras administrativas y comerciales dinámicas y directivos preparados profesionalmente para liderar estos procesos e implementar modelos de negocio bajo planes y programas estratégicos donde estén involucrados todos los grupos de interés. Actualmente los directivos de los clubes en Colombia son empresarios “negociantes” que no tienen idea del fútbol o futbolistas retirados que no tienen idea de lo que es una empresa. En ambos casos, hay una total ausencia de gestión.

Cruyff decía: “el fútbol debe siempre jugarse de manera atractiva, de forma ofensiva; siempre debe ser un espectáculo”.

La solución está en nuestras manos como ha estado siempre. El fútbol está ahí. Hay que volver a las raíces del buen fútbol que en varias ocasiones hemos tenido y dejado ir. Hay que redefinir el “producto fútbol “en la creación de un modelo de juego y llevarlo al consumidor  a través de un modelo de negocio estratégico intensivo en resultados deportivos como generador de resultados económicos. Un modelo donde no prime la competencia (económica), sino la competitividad. Un modelo de mercado relacional y no transaccional donde converjan todos los grupos de interés.

La política requiere también de un modelo estratégico conjunto para lograr el país que soñamos. Salir de un círculo vicioso y entrar en un círculo virtuoso. Pero esto podría ser tema de un próximo artículo.

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