
Por Jorge Iván Londoño Maya. //
Columnista Cápsulas. //

Terminado el recreo, los jugadores de Nacional entran al salón, para presentar el primer examen ante Internacional de Bogotá, al que le “negriaron” el estadio El Campín, decisión que lo obligó a jugar en el estadio Metropolitano de Techo, su estrecha casa, por la poca capacidad de su aforo, pero dotada con una elegante y confortable cancha, quizás la mejor en este momento.
Nacional jugando de local, gracias a la nutrida asistencia de hinchas que tuvieron que ingresar vestidos como si fueran para el bazar de la parroquia; pero no se crea, poco a poco fueron apareciendo las bufandas verdes, los banderines y hasta camisetas. Los hinchas locales, en menor cantidad y en menor algarabía; eso sí, con buen combo musical.
Tarde de verano con 18 de grados que le hacen pistola al IDEAM; tremendo solazo que da la bienvenida a los internacionales, entre los que se destacan los mellizos Parrita y Poveda, ambos luciendo trencitas, unas horizontales y otras verticales. En Nacional, que verlo jugar de negro es como cambiar la bandera de Antioquia por un rosado y un amarillo pollito, aparece Ospina en el banco y también en algunos comerciales de la tele; Sarmiento es reservado para entrar en el momento menos pensado; para destacar la ubicación de Rengifo como generador de ideas en el medio campo, lo que se venía reclamando.
4 de la tarde, hora de algo para los paisas y las “onces» para los bogotanos y Carlos Betancur, que viene de pitar en la Libertadores, da inicio al partido, con un mejor accionar de Internacional, que muestra despliegue en especial por la banda de Román. En cambio, Nacional se apega a su salida paquidérmica y exasperante. ¿Por qué será que a Nacional le cuesta tanto avanzar, y los equipos contrarios lo hacen con una gran facilidad? Es muy sencillo mi querido Watson, Nacional no marca, mira.
Minuto 20, en una de las tantas devoluciones de Simón García a Castillo, éste tratar de despejar pero le deja el balón servido a un contrario, por fortuna sin consecuencias. Bueno, al menos ya salimos del susto escriturado.
Minuto 24, incursión de Nicolás Rodríguez, se saca al portero Zapata y su disparo pega en la malla pero por la zona extrerior.
Minuto 28. Mire pues, saca Zapata de manotazo a Parra, que se recorre el 80% del campo pegado a la raya sin que nadie le diga al menos ¡pist!, mira para el centro y le hace el pase preciso a Poveda que recibe sin ninguna marca a 20 metros a la redonda, y claro, saca tremendo zapatazo para vencer a Castillo que se estira para la foto. Estábamos advertidos, Nacional marca de ojo y de lejitos.
Minuto 33, primer cobro de tiro de esquina de Nacional por parte de Bello, balón por los aires, Zapata que sale a despejar con el puño izquierdo, pero el balón rebeldemente coge para el lado contrario y se le mete a su portería. Autogol que sentencia el empate.
Llegaría un penal a favor de Nacional por mano dentro del área, pero Betancur, cuando ya tenía todo preparado, opta por mirar el VAR y determina que hubo falta previa de Bello.
Termina, pues, un primer tiempo favorable a Internacional y en contra de Nacional por su lentitud, por su falta de claridad y de ideas; Rengifo no está fino en los pases y en los cobros. Rodríguez, ni sombra de lo que ha mostrado, Campuzano muy lejos del liderazgo y de la sobriedad en su juego, Zapata dando muchas ventajas, Morelos ni pa´ que le digo, y una defensa ausente en los momentos claves.
Arranca la complementaria sin cambios. Al minuto 16 se presenta la lesión de Poveda, que fue dolorcito de muela para la defensa verde, y que lo obliga a abandonar el campo. Otro que más tarde sale lesionado es Zapata, lo que permite el ingreso de Mateus. En diferentes minutos, ingresan Sarmiento, Chicho Arango y Rosa por Bello Morelos y Rodríguez.
Nacional mejora en su juego. Al minuto 74 Morelos se pierde una clara oportunidad de gol, que ratifica su enemistad con el gol, por lo que tendrá que irse a pie para Girardota para pedirle al Señor Caído una manito para volver a su condición de goleador, y de paso perder dos kilitos de peso.
Minuto 67 y llega el momento cumbre del partido. Pase de Casco a Morelos, que con un taquito mágico habilita a Rengifo para que avance unos metros y dispare al arco y marque el segundo y definitivo para el triunfo verde. Gol que pone a gozar a la tribuna, a celebrar sin tapujos y a nosotros los solitarios televidentes. En los últimos minutos se pudo aumentar el marcador, pero…
Importante el triunfo, no solo por la condición de “visitante”, sino por el formato de esta instancia final. Obviamente, queda ese sabor amarguito porque el equipo no mostró mejoría en su juego, en su estrategia, en defensa, en su poder goleador y en la estrategia del técnico. Mejor dicho, seguimos dependiendo de una inspiración individual.
Para las mamás lectoras un reconocimiento muy especial por esa abnegada labor, y unas felicitaciones muy sinceras en este día.





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