Nacional, con fútbol, le exigió respeto al Tolima.

Andrés Román celebra su golazo en tarde de alta calificación, más allá del gol. Foto0 @nacionaloficial.

Por Jorge Alberto Cadavid. //
Columnista Cápsulas. //

Y le demostró al bocón de Guzmán que no es con pito, sino con futbol como se llega a una final.

Arias ya tiene claros sus hombres en el campo; Velázquez es el extraño por lesión de Casco, el resto se ha ganado el aval del técnico.

Tolima fue contendor los primeros 30 minutos de juego, pero hay que dejar claro que sus llegadas al arco tienen la complicidad de la vulnerable defensa verde.

La primera llamada de atención en el área de los Pijaos la marcó Román, pelota al fondo de la red, invalidada la acción, sobre 15 minutos.

La respuesta del vino tinto a los 18 con Sandoval que la conjuró Ospina que así se empezó a erigir como destacado, en el transcurso tuvo varias atajadas que aclaraban las dudas de la defensa.

Los últimos 15 minutos de la inicial fueron un «solo» de fútbol donde Rengifo era la batuta y Morelos ponía acordes de toque y precisión, pero el gol no llegó; el otro en otra dimensión, era Román, relevante.

La complementaria fue el de un Tolima desgastado, sometido y agotado ante un Nacional fresco, dominante e impetuoso.

El gol llegó a los 53 minutos, en el medio campo Román le entrega a Campuzano, que inicia un recorrido regando contrarios, su disparo lo desvía Trujillo haciendo imposible el balón para Volpi.

Los 43.103 en el Atanasio explotaron celebrando el gol que ponía al verde a las puertas de la final. ¡Qué afición!

Nacional no desistía, insistía en ataque, a los 71 minutos se hizo justicia con Román, pase milimétrico de Morelos, lo deja frente a Volpi y un riflazo inatajable aumenta la ventaja, casi certificando jugar la final.

Minuto 75. Cambios con preámbulo de golazo, hay falta cerca del área chica Tolimense, para ingresar Zapata y Cardona por Campuzano y Rengifo.

Al cobro de la falta Cardona, sin distancia y con un sutil toque de precisión, el balón supera la barrera y a Volpi, sí golazo, todo está consumado.

Pero la defensa de Nacional no podía irse sin ratificar su mal momento, Parra hizo el descuento.

Vinieron más cambios en Nacional, los postes no hicieron más humillante la caída de los Pijaos, que se fueron «muertos» del Atanasio.

Nacional jugó muy buen partido, creciendo en su juego para esperar a Junior, desearles lo mejor.

Ospina entre lágrimas se despide de la afición, por siempre o por la final, que será al fin, para este GRANDE de la historia del Verde.

! Ojo peligro ! amigo a la vista. R.Cadavid.

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