
Por Jorge Alberto Cadavid. –
Columnista Cápsulas. –

Para la final en la ida, Zapata por Uribe, Velásquez por Casco, con la mejor ilusión, que se convirtió en la inicial en desastre y al final vergonzosa goleada.
Porque desastre, porque Castillo está muy lejos de ser arquero para Nacional, Velásquez es un espectador al que pasan como dejando un poste, Zapata no aparece en contención, Morelos desde el primer minuto, agrio, sin simpatía y no hizo un solo pase correcto y lo paradójico, que hacen los extremos Bello y Rodríguez, el colofón Arias no se da cuenta de lo que pasa en la cancha.
Junior, trajinado, es aguerrido y ofensivo, Nacional descansado es pasivo y desconectado.
A los 4 minutos, Román y Castillo dan un mentís de lo que pasaría, a los 6 viene el castigo, transición rápida del Tiburón, Velásquez por ningún lado, Barrios libre centra, rechaza mal Castillo, Castrillon sin marca, dispara, se resbala Castillo y pelota al fondo de la red.
A los 15 minutos, falta para más de amarilla sobre Morelos, el árbitro costeño no está de acuerdo.
Nacional no se encuentra, Rengifo no aparece, porque nadie lo acompaña, nadie lo referencia, nadie lo busca.
Junior juega la final, Nacional de paseo por Barranquilla.
Sobre los 35 minutos, lo patético, Velásquez fácil de eludir, Haydar en la jugada, se para, si se para, el ingreso del atacante que encuentra a Muriel para fusilar a Castillo.
Al cierre de la inicial sobre 45 minutos Rodríguez llega al fondo,su centro no encuentra a Morelos, lo poco en ataque.
Todos al inicio de la complementaria esperábamos el replanteamiento del técnico, para sorpresa, todos regresaron al campo de juego, inaceptable, inconcebible, ¿qué partido verá ese muchacho?
El encuentro no varía, Junior se siente cómodo, al frente no tiene contendor, juega sin quien le compita.
Corren 52 minutos, error de Haydar, ingreso del ágil al área, Tesillo lo cruza, pero no parece falta, el árbitro sanciona penal que hace efectivo Muriel.
Ya es goleada, ya es humillada, ya es desastre, el descansado Nacional se entregó ante el trajinado Junior.
El inoperante técnico hace inoportunos cambios, que ante su intrascendencia no hay ni que enumerarlos, no cambiaron nada.
Una derrota tan amplia deja muy pocas opciones, casi que se puede decir «todo está consumado», pero el fútbol trae tantas sorpresas que todo puede pasar.
Junior vapuleado por el Palmeiras, eliminado de la Libertadores, puso más alma que un descansado y aburguesado Nacional, con las manos vacías, de paseo por Barranquilla.
«Que paguen los pecadores y no los justos «, R. Cadavid.





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