Mundial Americano.

Pochettino técnico felicita al goleador Balogun. Hasta ahora, la mejor selección ha sido la de Estados Unidos. Foto Fifa.com.

Por Luis Felipe Gómez Isaza. –
Columnista Cápsulas. –

Nuevamente nuestro continente recibe la Copa del Mundo. Inaugurada hace casi cien años en el río de la Plata, también había sido sede en Brasil en el mil novecientos cincuenta y en el veinte catorce, en Chile en mil novecientos sesenta y dos, en México mil novecientos setenta y ochenta y seis, en Argentina en mil novecientos setenta y ocho y en Estados Unidos mil novecientos noventa y cuatro. 

En este año, México repite su tercer mundial y comparte con Canadá y Estados Unidos un nuevo mundial. En esta oportunidad, un formato de competencia de cuarenta y ocho selecciones facilita una sede tripartita. Solo ocho naciones han conquistado la gloria máxima y este año de ellas la tetracampeona Italia está ausente.

No hay un favorito unánime, las posibilidades se las reparten entre Francia, Portugal y España y de este lado del continente, de pronto Argentina llegará a competir por los laureles del campeonato. Colombia llega a su séptimo mundial, después de ocho años retorna a la máxima competencia. Con algunos de sus ídolos en el ocaso, es probable que supere la fase de grupos y si se ubica mejor que el favorito Portugal, posiblemente llegará a los octavos. Ojalá se nos dé la alegría, en realidad, las heridas que deja este gobierno solamente la selección las puede amortiguar.

El futbol es un bálsamo y llega en el mejor momento para olvidar mezquindades políticas y pugnacidades entre compatriotas.  Aunque las inauguraciones no han sido lo fuerte en las copas del mundo, no me chocó la mexicana, seguramente porque invocó la cultura latinoamericana, que es tan amplia que nos abraza y conecta.

En el partido inaugural apareció Julián Quiñones, un compatriota nacido en uno de los olvidados pueblos del Pacífico, regalando el primer gol de la copa. Ay, Lorenzo, ¿qué te pasó, no puedo creer que te lo mostraron y lo dejaste pasar por llamar a Córdoba, que bota los goles aun debajo de la propia portería.

Sin lustro, México debutó y ganó ante un débil rival. Lo acompaña en su grupo Corea del Sur, que derrotó a República Checa por dos a uno. Con un estadio completamente teñido de rojo, Canadá apenas rescató un punto ante Bosnia. Bodrio de juego, muy pobres ambos, eso pasa cuando llegan tantos a eliminarse, vendrán más de estos juegos.

Hasta ahora, la mejor selección ha sido la de Estados Unidos. Me encantó. Trituró a Paraguay, que solo atinó a verlos correr, tocar y anotar. Qué calidad, qué lujos, desmarque, juego a un toque, veloz y frontal, utilizando bandas y una rotación por el centro que ofrecía llegadas a granel.

El equipo de Alfaro se vio sorprendido, apenas pudo sostener la avalancha los primeros quince minutos del segundo tiempo. EE. UU. mostró posesión, ritmo y contundencia. Tillman es un jugador exquisito; cómo se pasea ostentoso entre defensas y volantes, los marcadores Serginho  y Freeman son casi extremos brasileños de otra época, pero a la velocidad de la luz, el volante 10, Weston McKennie, impresionante, lo sacaron antes de tiempo, pero disfruté sus regates e inteligencia de juego que aprovechó el goleador Folarin Balogun que anotó dos. No se pierdan los partidos de este equipazo. Bienvenida, Copa del Mundo. 

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