*Este sábado 27 de junio, en el Hard Rock Stadium de Miami, James Rodríguez y Cristiano Ronaldo se verán las caras por primera vez con sus selecciones nacionales. Colombiay Portugal se juegan el liderato del Grupo K del Mundial 2026, pero más allá del resultado, el partido tiene un ingrediente especial que va mucho más allá del fútbol: es el reencuentro de dos leyendas que compartieron vestuario, títulos y una relación de respeto mutuo que el tiempo no ha borrado.
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Por ESPN.com
Todo empezó en el verano de 2014. James Rodríguez llegó al Mundial de Brasil como un jugador prometedor del Mónaco, sin el peso de ser figura ni la presión de los grandes. Lo que vino después superó cualquier expectativa: seis goles, la Bota de Oro y un golazo ante Uruguay que ganó el Premio Puskás y que quedó grabado en la memoria del fútbol mundial para siempre.
Cristiano Ronaldo, por su parte, vivió un Mundial agridulce con Portugal. Lesionado y con un equipo limitado, cayó en la fase de grupos sin pena ni gloria. Pero algo sí quedó claro ese verano: había un joven colombiano que jugaba de manera extraordinaria y que muy pronto llegaría al Real Madrid. El agente de ambos, Jorge Mendes, se encargó de hacer realidad esa historia.
La sociedad de ensueño en el Bernabéu (2014-2017)
James llegó al Santiago Bernabéu en julio de 2014 como el gran fichaje del verano, con la presión de justificar el precio de 80 millones de euros. Y lo hizo con creces desde el primer día. En el vestuario encontró en Cristiano a un líder que lo acogió y lo respaldó públicamente desde el primer momento.
En los Globe Soccer Awards de ese mismo año, Cristiano lo elogió: «No tengo dudas de que James triunfará en el Real Madrid. Tiene un talento increíble, una zurda muy buena, no tengo dudas que en unos años será mejor.» Palabras que reflejaban cariño genuino.
James correspondía con la misma moneda. En más de una ocasión habló del impacto que le generaba ver trabajar a CR7: «Es impresionante ver cómo entrena y cómo trabaja. Ahí uno ve lo que es él, y por eso está donde está.» Una frase que resumía perfectamente la relación entre los dos: respeto, admiración y aprendizaje mutuo.
Los números refrendaban esa sociedad. En los tres años que compartieron en el Real Madrid, James y Cristiano jugaron juntos 86 partidos. Cristiano anotó 11 goles con asistencias del colombiano, mientras que James marcó 7 con pases del portugués. Juntos ganaron siete títulos: dos Champions League, dos Mundiales de Clubes, dos Supercopas de Europa y la Liga española de 2017.
Uno de los momentos más recordados de esa etapa ocurrió en un entrenamiento previo al partido ante el Borussia Dortmund en Champions League, cuando James atravesaba un momento difícil y había perdido la titularidad. Cristiano se acercó, le dio una palmada en la espalda y le dijo simplemente: «Hoy es tu partido.».
La despedida que no quería ser una despedida
En el verano de 2017, con James sin encontrar continuidad bajo las órdenes de Zinedine Zidane, los rumores de su salida al Bayern Munich se hicieron inevitables. Cristiano, a pocos días de la final de la Champions League ante la Juventus, fue consultado y su respuesta fue reveladora: «James tiene sus motivos para irse y tenemos que respetarlos. Si no está contento y quiere más, entonces debería buscar lo mejor para él. Si me pide opinión, le diría que se quede. Tiene potencial para jugar en el Real Madrid, pero él tiene sus motivos y debemos respetarlos.»
Palabras que hablaban de un vínculo que iba más allá del vestuario. Cristiano no solo reconocía el talento de James, sino que entendía su situación y lo respaldaba incluso en la distancia. Poco después, el colombiano partió cedido. La sociedad en Madrid llegaba a su fin, pero la historia entre los dos apenas daba un nuevo giro.
De compañeros a rivales: Champions League 2017-18
En el verano de 2017 James Rodríguez partió al Bayern. El portugués no tardó en dejar claro cuánto lo echaba de menos. Tras una derrota del Real Madrid ante el Tottenham en Champions ese mismo año, CR7 señaló: «Pepe, Morata y James nos hacían más fuertes.» Un reconocimiento público que decía más que cualquier estadística.
Pero el fútbol los volvió a juntar, esta vez en el bando contrario. En las semifinales de la Champions League 2017-18, el Bayern de James se midió al Real Madrid de CR7 en una eliminatoria memorable. Ambos fueron titulares en los dos partidos y James se reportó con un gol. Al final el Real Madrid avanzó con un global de 4-3, pero el colombiano demostró que podía competirle de igual a igual al mejor equipo del mundo.
Era la primera vez que se enfrentaban. No sería la última.
El reencuentro en el Mundial 2026
Doce años después de aquella primera temporada juntos en el Bernabéu, James y Cristiano se reencontrarán en Miami con banderas diferentes. Será la tercera vez que se midan, pero la primera con sus selecciones nacionales. El escenario no podría ser más grande: un partido decisivo en la fase de grupos del Mundial 2026 que definirá el liderato del Grupo K.
James habló del duelo con la tranquilidad de quien conoce perfectamente al rival: «Es un tipo con una mentalidad fuerte. Va a ser lindo jugar contra él porque tiene muchos fans en todo el mundo. Los fans van a estar en contra nuestra. Eso es lo que nos gusta.» Palabras que reflejan el respeto de siempre, pero también la confianza de un capitán que sabe que su equipo puede competir.
Cristiano, por su parte, llega al partido con 41 años y en su sexta Copa del Mundo, con la misión de llevar a Portugal lo más lejos posible. James, con 34, busca dejar su huella en lo que puede ser su último Mundial.
Dos cracks, un respeto eterno
La historia de James y Cristiano es la historia de dos futbolistas extraordinarios que se encontraron en el momento justo, se reconocieron mutuamente y construyeron juntos algunos de los mejores años del Real Madrid en la historia reciente. Uno vino del Atlántico y el otro del Mediterráneo, pero durante tres temporadas hablaron el mismo idioma: el del fútbol de alto nivel.
Mañana sábado en Miami, la historia tendrá un nuevo capítulo. Ya no como compañeros, sino como rivales. Pero con el mismo respeto de siempre. Porque hay cosas que el fútbol no borra, y la admiración es una de ellas.
(Fuente: ESPN.com)





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