
*Fallas individuales e indolencia del cuerpo técnico resumen derrota de Nacional.
Millonarios y Atlético Nacional. Primer tiempo del partido igualado en oportunidades; en el caso del equipo local, sus pretensiones se estrellaron contra la buena actuación del arquero argentino Franco Armani.
El equipo visitante, Atlético Nacional, además de las intervenciones del arquero de Millonarios, Vikonis, tuvo en su genio polifacético y una especie de piedra en el zapato, los cuales no permitieron cristalizar las oportunidades.
Segundo tiempo. Atlético Nacional, parece prolongó, el tiempo de descanso. La hecatombe deportiva empezó muy recién iniciado el segundo período. Alexis Henríquez y Francisco Nájera sucumbieron ante la presión de los jugadores de Millonarios y ocasionaron los dos goles con los que los capitalinos ganaron el partido.
Actitud sobradora en Henríquez y falta de oportunismo en Nájera. He aquí las cerraduras del sarcófago verde. Después, la mentalidad “administradora” de Millonarios. ¿Y si éste no quita el pié del acelerador?
Fallas individuales e indolencia del cuerpo técnico resumen la derrota de Atlético Nacional. Un cuerpo técnico que pareciera no tiene instinto de conservación. Jugar con Macnelly Torres es jugar en inferioridad de condiciones; no relevar a un desconocido Víctor Ibarbo cuando estaba perdido en lo futbolístico y además mas centrado en la pelea con los rivales que en entregar lo que puede y debe a la causa del equipo.
El gol del descuento de Atlético Nacional es la confirmación de lo dormido que lució el equipo verde. Es un fenómeno de sonambulismo puro.
Justificar la debacle resultadista y futbolística de Atlético Nacional en la ausencia de jugadores como Sebastián Pérez, Alejandro Guerra, Davinson Sánchez lo que hace es indicar la enorme limitación nominal de Atlético Nacional.
Limitación que se agudizará si nos atenemos a las versiones sobre propuestas de equipos extranjeros por jugadores como Sebastian Pérez y Marlos Moreno; además que con Ibarbo nada raro se repita lo que sucedió con Chará.
El señor Rueda debe comprender, de una vez por todas, que su bello genio, el hombre de un extenso catálogo de maneras futbolísticas ya está en el ocaso, el inevitable crepúsculo de los ídolos. Es la oportunidad de llenarse de motivos para saber si el segundo período de Sherman Cárdenas no será la triste confirmación de aquello que “segundas partes nunca fueron buenas”. Es, también, el momento de saber si Juan Pablo Nieto es el jugador que dicen. Es cuestión de dejar a un lado el favoritismo, la cobardía y el facilismo.
[Gilberto Maldonado Bonilla]