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Algo nos deja el Mundial. Por Carlos Fernando Villa

Por Carlos Fernando Villa

*Vàlido es el “principio de Peter”! Los que lo entienden saben por qué Pékerman no debe seguir.

Al terminar el mundial para Colombia, hay algunas lecciones que nos dejan esas confrontaciones las cuales, en su gran mayoría, son para tener en cuenta en nuestros campeonatos.

Salvo uno que otro partido, se aprecia que el fútbol actual se practica más en defensa que en ataque, y cuando un equipo anota, el ritmo del partido cambia completamente.

El arbitraje colombiano parece tener otros parámetros para juzgar pues muestran las tarjetas amarillas con demasiada ligereza y no saben aplicar la ley de la ventaja dañando muchas veces los partidos (excluyendo al gringo Mark Geiger).

En este mundial se demostró una vez más que no es necesario llenar los encuentros de color amarillo y que es mejor, como tanto ha pedido la Fifa, que no se abuse de ellas como lo hacen la mayoría de árbitros colombianos. Hay muchas faltas que son producto de un deporte de contacto que no ameritan esa ligereza tan vista en las ligas colombianas.

Se vió claro que el llamado cuarto árbitro no es sino una figura decorativa, no sirve sino para indicar los cambios, y que el VAR, bien aplicado, es muy útil para evitar injusticias y más.

Claro se notó también que la regla sobre los saques de banda sigue vigente, cosa que en Colombia no se respeta ni se hace respetar. Se reinicia el juego sacando por el lugar por donde salió el balón.

La media distancia sigue siendo importante en el fútbol.

Se nota que era mejor jugar con los balones de antaño, los de cuero, que por su peso permitían mejor control y un juego más vistoso debido a que el actual hace que muchos balones vayan a las tribunas y que casi no se necesita distancia para patearlo.

También quedó claro que los minutos que se agregan por pérdida de tiempo se dan en ambos períodos, y generalmente son más de los 3 que en Colombia casi siempre se suman al final, y que se convirtió casi que en una norma de los árbitros del país.

Preocupante ver cómo los jugadores colombianos son tan débiles; cualquier roce los deja tendidos en el piso, muertos del dolor, reclamando tarjetas en una actitud fea, estilo Neymar, reprochable, y requiriendo camillas (que casi no se vieron en estos partidos del mundial).

Sobre si Pékerman debe seguir o no: ¡qué falta hace que la gente comprenda lo que es el “principio de Peter”! Los que lo entienden saben por qué Pékerman no debe seguir.

Y…, de acuerdo con Jorge Enrique Vanegas: muy bien lo de agradecer a nuestra selección por lo que hizo y por hacer dejado tan alto el nombre del país y lo que somos; pero es una demostración de folclorismo que no existe hacia otros deportes que, como menciona mi exalumno, han hecho y siguen haciendo mucho por el país. Que es que el fútbol es más popular, de acuerdo, pero siendo justos, ¡no es para tanto!

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