Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

*El DIM ya demostró que tiene fútbol como para saldar esta «deuda visitante».
—
Fútbol colectivo, orden, concentración y efectividad. Un reporte de 23.953 asistentes, que llenaron de alegría sin límites las graderías del Atanasio Girardot. Y un partido lleno de fantasía para el Deportivo Independiente Medellín en su compromiso de la novena fecha, ante Águilas Doradas.
Y fue una noche de cuatro goles rojos, todos ellos de diferentes facturas: Felipe Pardo, en doble remate, al minuto 26; Jean Pineda tras un centro de Juan David Mosquera, al 32; golazo con pelota quieta desde 30 metros, del argentino Adrián Arregui, al 68; y el tanto con el sello del goleador Luciano Pons, para el 4-0 definitivo, al minuto 70.
Desde el 8 de octubre de 2020, en el 4-1 al Cúcuta Deportivo, en la duodécima fecha del campeonato único del citado año, el DIM no marcaba 4 goles en un partido. Byron Garcés, Israel Escalante, Carlos Monges y Juan Manuel Cuesta anotaron en aquella ocasión, en circunstancias muy diferentes para el cuadro rojo y en un estadio sin público debido a las restricciones obligadas por la pandemia del coronavirus.
Anoche, ante Águilas Doradas, el DIM reafirmó su fortaleza en condición de local, en la presente temporada. Derrotó a Deportes Tolima (1-0), al Deportivo Cali (2-0), a Cortuluá (3-1), al Atlético Junior (2-0) y, ayer, al cuadro de Rionegro, 4-0. En cada uno de estos partidos, ha consolidado un trabajo ordenado, ofensivo y asociado, y ha superado táctica y estratégicamente a sus rivales de turno con un fútbol vistoso, dinámico y eficaz. Doce goles a favor y solo uno en contra (de pena máxima, anotado por Luis Carlos Ruiz), son concluyentes.
El problema, y muy grave por demás, es su amnesia total cuando juega a domicilio. Se olvida del fútbol, de sus tácticas y estrategias, de los arcos contrarios, de sus sociedades y sus goles, se olvida de buscar las victorias. Los consecutivos reveses ante Patriotas (0-2), Once Caldas (1-2), Equidad (0-2) e Independiente Santa Fe (0-1), son igualmente irrebatibles.
Mientras persista este inexplicable contraste en el DIM, cada triunfo rojo vendrá aparejado con la serie de preguntas obligadas y relacionadas con la notable y negativa diferencia con su comportamiento a domicilio. Por ello, clásico con Atlético Nacional, correspondiente a la décima fecha de Liga y que se jugará el próximo domingo, tendrá un ingrediente adicional para Independiente Medellín, que será visitante para efectos de taquilla.

El DIM ya demostró que tiene fútbol, que cuenta con jugadores desequilibrantes, que individual y colectivamente responde, que tiene sociedades llamativas y eficaces como las de Pardo-Pons, o Arregui-Loaiza, entre otras, que Pineda y Vladimir han levantado su nivel de juego de manera sorprendente, que Juan David Mosquera se ganó con creces su titularidad y que un equipo con cinco victorias consecutivas en casa, una delantera demoledora y una defensa sólida, está en condiciones también de responder fuera de su estadio.
Por eso el domingo, ante Nacional, cuando haga las veces de visitante, tendrá que empezar a cambiar su mentalidad, a quitarse el lastre de las derrotas que visitantes que le preceden, a mostrar su verdadero fútbol, todas sus capacidades y toda su contundencia. Que mejor contendor que el cuadro verde y las exigencias que conlleva un clásico, y que mejor incentivo que el ingrediente emocional extra que añaden los partidos entre los dos tradicionales equipos de la ciudad.
Anoche, ante Águilas, hubo fiesta en la gramilla y hubo fiesta en la tribuna por cuenta de un fútbol que se expresó individual y colectivamente y se materializó en cuatro anotaciones. Anoche brillaron los jugadores, brilló el fútbol rojo y brilló la afición del DIM con su presencia y aliento constante. Ojalá esta fiesta se repita también el próximo domingo y en los juegos que en adelante tendrán lugar en escenarios diferentes al estadio Atanasio Girardot. Soy reiterativa en ello: tenemos como destacar en otros estadios y conseguir mucho más que las vergonzosas derrotas mencionadas y tenemos nómina y fútbol para saldar esta “deuda visitante”.
[María Victoria Zapata B.].




Haz un comentario