
* Lo que hay que hacer es trabajar para ser competitivos.
“Una de las mayores pruebas de mediocridad es no saber reconocer la superioridad de los demás” Jean-Baptiste Say
Cuando la formación personal no nos permite conceptuar bajo los mínimos principios del respeto y el buen trato hacia los demás, es muy fácil expresar de cualquier manera lo que sentimos y pensamos acerca de las estructuras consolidadas, pero que desafortunadamente no forman parte de nuestro entorno y por lo tanto no nos favorece.
En los momentos difíciles y especialmente en el ámbito deportivo, las derrotas nos sustraen de la realidad física, y dejan abierta una puerta por la cual desfogan, en muchos casos, las mas peligrosas consideraciones sobre quienes saborean y disfrutan el triunfo, obtenido porque en la mayoría de los casos, simplemente el ganador ha sido superior en todos los aspectos que involucra la competencia, desde su planificación y desarrollo hasta su culminación.
En nuestro fútbol nos acostumbramos a ver unos equipos que se han diseñado para competir y mantener la primera categoría, o para alcanzarla, otros pensados para la formación de jugadores con fines de exportación, o al menos ser transferidos a clubes nacionales, otros para desarrollar proyectos económicos cerrados, es decir con un presupuesto que al menos cubra la operación, que se sostenga; pero hay otros que ven más allá que los anteriores.
Estos equipos se conforman para competir y ganar todo, para formar jugadores, para desarrollar proyectos integrales y ambiciosos donde la competencia se une al modelo de negocios propio del sistema deportivo, y por ello cada día su presupuesto crece y su producto final es digno de aparecer en los primeros lugares del ámbito nacional e internacional.
Como dicen los muchachos: “sin miserias”
Si están en los primeros lugares merecen ser la noticia privilegiada, siempre recibirán las mejores propuestas de negocios, siempre tendrán la mejor hinchada y siempre estarán pensando en ser mejores.
Todo esto no puede pretenderse minimizar con comentarios aleves y malintencionados, dañinos y tendenciosos; lo que hay que hacer es trabajar para ser competitivos y buscar el posicionamiento que no se ha podido obtener.
¡Hay gente mala!