Por Rodrigo Ramírez Restrepo
*Vamos despacio para llegar rápido, nada se ha ganado.
Da la impresión de que los hinchas verdes estuviéramos soñando cuando arriba en la tabla vemos los números de su grupo en la Copa. Hay seguidores de solo puntos y títulos: yo soy del grupo que se deleita con lo mezcladito: juego de fantasía, exquisitez, armonía y goles.
El profesor Rueda, logró darle identidad y memoria al juego de Nacional en todos los partidos internacionales, en los locales aún le falta. Ha tenido la inteligencia de rodearse de muchachos técnicamente ricos y hábiles. El club verdolaga pasa por una de las épocas más brillantes de fútbol, incluidos aquel equipo de Zubeldía campeones del 73 y cuando fuimos campeones de La Libertadores. Eran épocas distintas.
Los verdolagas soñamos con que esta rica evolución continúe y tiene con qué. Los técnicos son inteligentes y saben escoger los jugadores. Estos muchachas mantienen una buena camaradería, son disciplinados, de buenos hogares y leales a los contrarios es el único equipo con cero tarjetas rojas.
Yo me había prometido, no volver a referirme al técnico anterior, pero un párrafo del periodista Carlos Alberto Giraldo, en su magnífica columna dominical en El Colombiano del domingo 13, zarandeó mi cabeza y no me aguanté. Ahí disculpan.
”Aunque me aparto y discrepo abiertamente de ese futbol lúgubre y mecánico de Juan Carlos Osorio (“la era del hielo” tan fértil en títulos pero tan pobre en espectáculo)”. Y continúa el artículo de Giraldo con alabanzas al buen futbol que practica el equipo verde de hoy.
Y para acabar de tirarme en la batica de cuadros, en los últimos partidos de la Copa, muy cerca a mi asiento de abonado, he tenido de vecino a Juan Carlos Osorio, mirando absorto y con su ceño fruncido esta sinfonía de fútbol.
¿Qué pensará cuando ve a Sebastian Perez, ese ídolo verde derrochando calidad y que pasará por su mente, cuando al final de los partidos el Profesor Rueda lo cambia para que truene el estadio de aplausos?
Osorio embelesado, apoya su mandíbula sobre sus puños y mira fijamente las mágicas jugadas de la “la Perlita Negra” de Marlos Moreno haciendo goles de fantasía y malabares ante los experimentados jugadores de Peñarol y Alianza Lima. ¿Qué pensará ¿Dónde estaba escondido este negrito de ébano que no lo vi?
Nadie le quitará lo “bailao” a J.C.O. Debe ser difícil para él, apoltronado en su asiento, viendo este espectáculo con orden y definición, de lujos y pases rápidos y precisos, filigranas y gambetas por todo el campo; orden y definición, con una defensa estable y sin inventos en sus puestos conocidos.
Osorio es un técnico con meritos y conocimientos, por algo fue contratado por la selección Mexicana, simplemente quiso imponer su juego por encima de las bondades futbolísticas de los jugadores verdolagas.
Los juveniles de la cantera que han estado esperando largo tiempo un “guiño” viven ahora ilusionados con sus convocatorias y ven con orgullo como son combinados con las grandes figuras y convocados en algunos partidos: muy pronto serán figuras del verde.
Vamos despacio para llegar rápido, nada se ha ganado pero tenemos la ilusión de tener este año una copa internacional, ojalá la Libertadores. Queremos disputar el mundial de clubes.