Icono del sitio Cápsulas de Carreño

Atlético Nacional y el Fútbol Total. (Miguel Robledo Restrepo)

Pero el gran Héroe sigue siendo Reinaldo Rueda. Foto tomada de la página web del Atlético Nacional.
Pero el gran Héroe sigue siendo Reinaldo Rueda. Foto tomada de la página web del Atlético Nacional.

 

Por Miguel Robledo Restrepo

 

Apreciado Alfredo,

 

Ha sido muy difícil escribir últimamente porque todos los participantes pensamos y sentimos lo mismo, por ende nos hacemos repetitivos y fatigantes. Lo de Montevideo me llevó a reflexionar sobre lo que está construyendo Nacional y aunque pueda que apresuradamente esté lanzando campanas al vuelo, como cantó Charlie Figueroa, hay qué vivir el momento. Les doy el enlace. https://www.youtube.com/watch?v=9AYwxFecjS0. De antemano presento disculpas por lo extenso y por las posibles sandeces que encuentren en mi comentario.

Hace unos meses tras el brillante triunfo de Nacional ante Junior en Barranquilla por 4 a 0 escribí para Cápsulas una columna que titulé: Nacional, un equipo que enamora. Últimamente he leído y he escuchado esta frase en bocas y plumas mucho más autorizadas que la mía. Esto me da la certeza de que estamos de acuerdo con que Nacional es un Equipo que está un escalón por encima de los demás equipos que está enfrentando;  y no sólo por los resultados sino por el virtuosismo y la eficacia de su juego.

 

 
Guardando y respetando las distancias y los conceptos de los más entendidos, pienso que Nacional tiene algunos elementos de la recordada “Naranja Mecánica” construida por Rinus Michels y Ernst Happel y uno de ellos es la  permanente rotación en el campo de algunos de sus jugadores para recrear lo que en su momento fue el fútbol total  en el que los jugadores no tienen funciones rígidas asignadas y cualquiera puede defender, conducir, atacar y anotar y quien cambie de función debe ser cubierto por otro con la misma eficiencia. Parcialmente vemos esto en Nacional con Jugadores como Daniel Bocanegra, Alexander Mejía, Sebastián Pérez, Alejandro Guerra y Víctor Ibarbo como los más representativos. Lo cierto es que Nacional sabe ser vertical cuando se decide a atacar y ser horizontal o circular  cuando quiere conservar el marcador o el balón. (Anoche hizo las dos cosas). Cualquier objeción o contradicción es bien recibida.  Vi parcialmente los partidos de ayer Barcelona vs Arsenal y Bayern vs Juve. Sé que estamos a años luz de ellos pero Nacional se trae lo suyo.

 

Vamos al partido del martes. Sin ser el más vistoso de la era Rueda fue contundente y aplastante y con una costumbre afortunada para el Nacional de esta era: Hacer un gol en los primeros minutos. Y el primero fue matemático. Dos pases; de Henríquez para Sebas; pase filtrado adelante de Copete, detrás de la defensa y definición tranquila y magistral. Luego Nacional cayó en un bache de imprecisiones y el partido entró en un trámite de medio campo con sólo escaramuzas, y algunas acciones malintencionadas de Los Carboneros como varias faltas a Marlos Moreno y la definitiva a Ibarbo  que culminó con el magnífico Gol de Daniel Bocanegra,  con su caricia a un rincón inalcanzable.

En el segundo tiempo y con el marcador a favor Nacional se dedicó a rotar el balón y llegué a contarle más de treinta toques, si no exagero, después de la entrada de Macnelly  por Marlos que le dio le dio total tranquilidad. Y no sólo eso, si no la alegría de dos goles más; el tercero tras una recuperación y pase perfecto de Álex Mejía a Berrío y su remate cruzado y minutos después, la excelente habilitación de Macnelly a Luis Carlos Ruiz, en el primer balón que tocaba para bañar al arquero Guruceaga y gritar a rabiar el cuarto golazo de la noche, porque fueron cuatro golazos, cuál de todos más brillante, virtuoso y lujoso.

 

La calificación a Ibarbo como el jugador de la noche es más que justa porque se fajó en todos los metros de la cancha, en recuperación, en transporte y pases, en hostigamiento ofensivo y en generosidad con sus compañeros. Sólo le falta un gol que lo destape.

Pero el gran Héroe sigue siendo Reinaldo Rueda, primero por jugarse con su nómina titular y segundo, por demostrarnos que sus suplentes están a la misma altura de los supuestos titulares. También por haber mostrado que aprendió de los traspiés de las finales del 2015, respetar y mantener la identidad. Esto indica comunión ideológica y convicción del grupo. Reconocimiento inmenso al departamento médico y a los preparadores físicos también por el gran despliegue de este equipo sin lesionados y con tanque para el tiempo que sea.

 
Este panegírico puede parecer inoportuno pues sólo estamos en un tercio del camino pero sale de la emoción que provoca ver jugar, ganar, golear y gustar a este Nacional de la ERA DE REINALDO RUEDA.

[Miguel Robledo Restrepo]

Salir de la versión móvil