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Balance DIM (II). Los refuerzos: Migraña crónica. Por María Victoria Zapata.

Por María Victoria Zapata B.

 

 

*Otro problema de vieja data y otro dolor de cabeza constante. Que la dirigencia tome nota de sus equivocaciones.

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Tomemos como referencia  los  dos últimos torneos:

Año 2016: Después de la obtención del  título en la Liga Águila I, dos  irracionales postulados  marcaron el  rumbo del triple fracaso rojo en el segundo semestre del año inmediatamente anterior: “el mejor refuerzo es la continuidad de la nómina” (Eduardo Silva Meluk)  y “para que vamos inscribir 30  futbolistas si solo juegan 11” (Elkin Congote).   Dos  insensateces directivas  que  mandaron por el vertedero las aspiraciones rojas en  Liga y Copa Águila,  y en  Copa Sudamericana en el segundo semestre del año inmediatamente anterior.

Con base en las citadas premisas y no obstante las carencias del  DIM en todas sus líneas, especialmente en la zaga,  más la simultaneidad de sus tres compromisos,   solamente se vincularon tres jugadores para cubrir las obligaciones locales  y la internacional:  el zaguero Juan David Valencia, en un paupérrimo nivel al momento de su retorno al DIM.  El atacante Yorleys  Mena en un incongruente e inexplicable reencauche  de un jugador que   ni como suplente tuvo  una  figuración mínima.    El tercero fue el delantero vallecaucano Carlos Ibargüen,   señalado por la dirigencia roja como la gran contratación del DIM 2016-II,  y quien  entre lesiones, cirugías  y  prolongados procesos de  recuperación,   transcurrió la totalidad del campeonato anterior y gran parte de éste. Reitero, entonces, la  misma pregunta que formulé hace seis meses:   ¿por qué o para qué se contrató  a dicho delantero? ¿Cómo recibió  el aval  médico para su vinculación un jugador que llegó lesionado al DIM?

En septiembre  se anunció la gran contratación del centrocampista Juan Fernando Quintero, quien  adelantaría un trabajo de reacondicionamiento físico por el resto de año  y cuya inscripción y debut  tendrían lugar   cinco meses después.

Para el  primer torneo del 2017 se abrieron un poco más  la posibilidades.  Se  vinculó al adiestrador argentino Luis Francisco Zubeldía  como nuevo director técnico, gestión que se adelantó desde  diciembre del 2016  y, por   recomendación suya,  al delantero  argentino Valentín Viola. También desde  diciembre del año inmediatamente anterior,   se había  oficializado la vinculación del defensor Jonathan Lopera, del volante Jhonier Viveros y  del atacante Christian Nazarit . El arquero Nelson  Ramos se incorporó al equipo desde el 4 de enero. A excepción de Viola, los demás jugadores fueron contratados sin el visto bueno del orientador rojo.

Viveros renunció el 18 de abril, Ramos tuvo escasas oportunidades no obstante los altibajos del arquero titular David González;  Lopera tampoco contó con mucha figuración y Nazarit nunca fue solución de ataque para el DIM.

En conclusión, al equipo se le reforzó con ligereza y sin consultar las necesidades del equipo,  solo hubo acierto con las contrataciones de Juan Fernando Quintero y Valentín Viola, así el atacante argentino  no hubiera llegado como solución de gol.    Los problemas defensivos y de marca se  agudizaron de manera considerable.

En otro orden de ideas,  no podemos pasar de largo la “novatada” de la dirigencia roja al  no llenar el cupo de inscripciones para Copa Libertadores ( 25 en vez de los 30 reglamentarios), que dejó por fuera al juvenil  Eduard. Atuesta.  También en la aceptación del inicio del juego ante  River,  el 15 de marzo, muy a pesar de  que las condiciones  climáticas  y el estado de la gramilla del Atanasio Girardot   impedían hacerlo.  Tampoco entendimos como el 90%  de los partidos  que el DIM jugó en condición de local tuvieron el común denominador de unos horarios infames: sábado  8.00 p.m. o domingo 7.30 p.m.  ¿Hubo gestión directiva en este sentido?  ¿Y la hubo, además,   frente a la designación de  árbitros  cuya idoneidad ha  quedado en entredicho reiteradamente  por sus protuberantes yerros, especialmente Wilson Lamourux,  quien incidió de manera directa y vergonzosa en el resultado del juego de vuelta ante el Deportivo Cali?

 

Cuerpo técnico: reprobó
Superliga, Copa Libertadores, Liga Águila.  Ninguno de los objetivos se cumplió.

Los dos partidos con Independiente Santa Fe, en Superliga, fueron  dos juegos para el olvido.

En Copa Libertadores, las lamentables  presentaciones en el Atanasio Girardot ante River Plate y Emelec,  con sus correspondientes derrotas, se encargaron de marcar el camino de  la eliminación en  fase de grupos del torneo surcontinental. La victoria roja en El Monumental de Núñez  hará parte de una gesta histórica más nunca de una meta fijada y alcanzada  en la temporada.

En Liga Águila, solo  queda   el récord de 42 puntos obtenido en la fase clasificatoria del primer torneo del año, registro que de nada sirvió  después del  humillante 1-4 con el que terminó el juego de ida de cuartos de final, en Palmaseca, y del fútbol indecoroso  del DIM en ese primer  partido  de la llave ante el Deportivo Cali.

En cuanto al comportamiento del Deportivo Independiente Medellín, el equipo nunca  promocionó ningún jugador de la cantera pese a la rotación que exigían algunos partidos ni consolidó  una nómina base  o un estilo de juego.  Por el contrario,  el onceno inicial, la posición  y/o rendimiento de algunos jugadores en el terreno de juego, el módulo táctico o las intenciones atacante o defensiva del DIM, siempre se movieron entre gruesos interrogantes que ni en el desarrollo de los partidos ni en las declaraciones del cuerpo técnico en rueda de prensa encontraron respuesta.  Cada partido presentó incomprensibles  diferencias entre el primer tiempo y el período complementario y  no hubo identidad en el fútbol rojo. Tampoco coherencia en las sustituciones ni  el momento del partido en el que se ordenaban.

Y, lo peor, entre preguntas, incongruencias  e inconsistencias, fueron mayores  las incógnitas y el desequilibrio en la ubicación de Luis Carlos Arias como lateral, Juan David Valencia algunas veces  como centrocampista,  Christian Marrugo  retrasado como volante de marca y John Edison Hernández como creativo. Algo si queda claro en este asunto: ¡. ese experimento fue un  desatino…!!!

¿Renovación en la nómina?
No se puede negar  que  hubo  unos  jugadores que  no dieron la medida y otros que  ya cumplieron su ciclo en el DIM o como futbolistas  o que requieren de un cambio de aire en su carreras  deportivas. Son ellos: Los emblemáticos David González y Mauricio Molina e, igualmente,  Luis Tipton, Juan Camilo Saiz, Jorge Arias,  la “Goma” Hernández, Hernán Hechalar, Juan Fernando Caicedo, Christian Nazarit y Carlos Ibargüen.
Sabemos que es demasiado complicado efectuar una depuración total de la nómina roja pero es imperativo la consecución de  por lo menos un lateral, un central, un volante mixto y otro delantero con gol.  Confío en  el reencuentro de  Leonardo Castro con el gol,  en la recuperación de William Parra  y Sebastián Macías, en la consolidación de un jugador de las características de Eduard Atuesta,  y en la conformación de un DIM  con una columna vertebral integrada por  Castro, Viola, Marrugo,  Didier, Mosquera,  Ramos y Quintero, si es que el Nº10 del DIM se queda hasta fin de año.

Finalmente, sigo pensando que  a pesar de las deficiencias y carencias, teníamos  nómina para aspirar a mucho más que los intrascendentes  y decepcionantes  recorridos que nos dejaron a mitad de camino  en este  primer semestre, que  se subutilizó el potencial de muchos jugadores y que las fortalezas fueron derrotadas  por  decisiones técnico-tácticas erróneas desde todo punto de vista.


Y el novelón con el técnico

Una historia nunca antes vivida, sentida y sufrida en el Deportivo Independiente Medellín para la designación de un director técnico que solo duró 24 horas.

No se si asesorados por Humberto el tucho  Ortiz, por Elkin Congote o por los dos, que para el caso es lo mismo puesto que ambos son igual de  perjudiciales para el DIM, los directivos  tomaron la más errónea de todas sus decisiones con la promoción del jefe de inferiores, Fabio Martínez, a la escuadra profesional.

Debido a su carencia de  recorrido en este campo  en contravía de  la  necesidad de un  orientador  experimentado en un momento coyuntural para el cuadro rojo, la hinchada se pronunció, presionó y obligó a la reconsideración de dicha elección.

Tuvo la dirigencia  nuestra LA GALLARDÍA de  reconocer su error, de frenar  a tiempo las negativas implicaciones para el equipo y, sobre todo, de ESCUCHAR  el clamor de la afición.  Ya se menciona con insistencia el nombre del barranquillero Jaime de la Pava  como el nuevo timonel del DIM. Quedamos a la espera del comunicado oficial.

Ahora solo nos resta esperar que  la dirigencia del DIM tome  también nota de sus   equivocaciones y,  con la  vinculación de verdaderos refuerzos y de un director técnico acorde con las necesidades y  requerimientos  de una escuadra con aspiraciones a todo nivel,  le señale otro rumbo  al equipo que desde hace un año perdió su norte.  Este semestre nos  golpeó duro  todos los integrantes de la familia roja y también a todos  nos dejó  enseñanzas imposibles de olvidar.  Fracasamos de manera absoluta pero unidos en torno a la causa roja, a partir del 27 de junio, cuando se de comienzo a la participación en Sudamericana, volveremos a empezar…!!!
(María Victoria Zapata B.)

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