Por María Victoria Zapata
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*En un semestre lleno de sinsabores , vergüenzas y desaciertos el saldo no puede ser más negativo para todos los integrantes de la familia Deportivo Independiente Medellín.
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Dirigentes, Cuerpo técnico, Departamento Médico, preparadores físicos, Comisión Técnica, jugadores e hinchas, todos perdimos tras un fútbol deprimente y humillante, que dejó al DIM sin opciones de figuración en Liga y Copa Águila y Copa Sudamericana, con una pésima imagen internacional, con un relevo ya oficializado en el Cuerpo técnico, con el programa Todos en Uno en entredicho y, lo peor, con un inesperado distanciamiento entre afición y dirigencia.
Errores que señalaron el camino del fracaso
Dos irracionales postulados marcaron el rumbo del triple fracaso rojo: “el mejor refuerzo es la continuidad de la nómina” (Eduardo Silva Meluk) y “para que vamos inscribir 30 futbolistas si solo juegan 11” (Elkin Congote). Dos monumentales insensateces directivas para una escuadra que, no obstante la consecución del título en el primer campeonato del año, mostraba deficiencias y carencias en algunas posiciones, especialmente en zaga y ataque, y que, además, debía asumir su participación en dos torneos locales, Liga y Copa Águila, y uno de carácter internacional, como la Copa Sudamericana.
Exceso de confianza en una nómina corta, conformismo nacido de la obtención de la sexta estrella, desdén por alguno de los torneos programados entre julio y diciembre del año en curso, una miopía inconsecuente con los principios que rigen el fútbol de alta competencia o todas las razones anteriores, marcaron el descenso hacia el abismo de un degradante y vergonzoso descalabro del DIM.
Como si ello fuera poco, el absurdo se evidenció con mayor fuerza en la vinculación de tres jugadores que, aun hoy, seguimos preguntándonos el por qué de su regreso y/o contratación. Nada justificó su presencia en Independiente Medellín
Tal fue el caso del zaguero Juan David Valencia, resistido por la afición roja y en un nivel tan bajo que, partido a partido, ratificó el por que de dicho rechazo. Más incongruente fue el reencauche del atacante Yorleys Mena quien, ni como suplente, tuvo una mínima figuración. ¿Por qué o a qué retornó al DIM un atacante sin fundamentación ni gol?
Pero si las dos vinculaciones anteriores fueron disparatadas, la del delantero vallecaucano Carlos Ibargüen fue un completo desatino. Señalado por la dirigencia roja como la gran contratación del DIM 2016-II, el atacante solo pudo debutar el 3 de septiembre -en el partido aplazado con Bucaramanga- cuando ya habían transcurrido 10 jornadas- y se retiró lesionado, al minuto 69. Volvió a formar parte del onceno titular en el partido DIM 2-Pasto 0, de la undécima fecha, una semana después, e igualmente debió ser sustituido, en esta ocasión cuando apenas iban transcurridos seis minutos de juego, nuevamente lesionado.
Reapareció el 4 de octubre en el juego Alianza Petrolera 3- DIM 1, jugó la totalidad del partido y marcó el único tanto rojo de dicho compromiso. Fue titular en la décimo quinta fecha (DIM 1- Tolima 1, el 9 de octubre ) y tuvo que ser relevado al minuto 58, lesionado por tercera ocasión. Tres días después, el Departamento médico del Medellín señaló que el citado jugador “estaría por fuera de competencia por lo menos un mes, debido a un trauma fuerte en su tobillo derecho, que combina esguince con contusión”.
Pero sucedió que el 18 de noviembre, es decir, cinco semanas después, se informó: “El cuerpo médico del conjunto antioqueño estaba a la espera de que una fisura en el hueso que presenta el deportista evolucionara satisfactoriamente, pero lejos de ello la situación apuntaba a empeorar, por lo que la mejor opción será operarlo.
Tras la cirugía Ibargüen tendrá una incapacidad de entre 4 y 5 meses, lo que pone en una complicada situación al Independiente Medellín, pues el jugador está vinculado a préstamo hasta diciembre del presente año, pero el percance podría obligar a que se quede en el equipo hasta que termine su proceso de recuperación” (http://www.minuto30.com/carlos-ibarguen-tendra-que-ser-operado-de-nuevo/551433/).
Un seguimiento pormenorizado del jugador vallecaucano da cuenta de lo siguiente: El atacante NO fue incluido en ningún juego de Copa Águila, que concluyó para el DIM con una doble derrota, ante el Atlético Junior, en la llave de cuartos de final, los días 25 y 31 de agosto.
En Copa Sudamericana solamente jugó los 25 minutos finales del compromiso Santa Cruz 2-DIM 1 (el 28 de septiembre) y anotó el único gol rojo del partido.
En 22 fechas de Liga Águila jugó únicamente 223 minutos : 90 ante Alianza Petrolera, 69 ante Atlético Bucaramanga, 6 ante Deportivo Pasto y 58 ante Deportes Tolima. Un partido completo y tres en los que fue relevado por lesión.
Solamente anotó dos goles: Uno ante Santa Cruz, en condición de visitante y otro al Alianza Petrolera, también en juego visitante. En el Atanasio Girardot no hubo celebración alguna.
Al margen de cualquier cuestionamiento al talento o condiciones del delantero Carlos Ibargüen, que no es el caso, su vinculación al DIM pese a sufrir una severa lesión, es más que inconcebible. ¿Qué llevó a la dirigencia del Deportivo Independiente Medellín a cometer semejante despropósito? ¿Por qué el Departamento médico le dio el aval a la vinculación de un jugador lesionado? ¿Qué porcentaje de responsabilidad hay que endosarle a la Comisión Técnica? ¿En $$$ a cuánto asciende la pérdida por este disparate mayúsculo?
Sobre este particular se concluye que dirigentes, médicos, miembros Comisión Técnica pecaron tanto por incapacidad como por ingenuidad. El error fue monumental…!!!
[María Victoria Zapata B.]