*Con Estudiantes que venció a Platense y cerró 2025 con otro título. Dos goles de Lucas Alario en el final, el club pincharrata remontó ante el Calamar y sumó un segundo título de campeón en siete días. / Edwuin Cetré titular, asistencia, relevado en el 90+3, calificado por Flashscore con 7.6.
===
Por Augusto Sanz
Diario La Nación.
SAN NICOLÁS DE LOS ARROYOS.– El escenario era neutral, pero la atmósfera tuvo dueño. En la definición por el Trofeo de Campeones, que enfrentó a los campeones de los torneos Apertura y Clausura, Estudiantes de La Plata copó San Nicolás, superó a Platense con un 2-1 in extremis y levantó por segunda vez en siete días una copa oficial.
Lucas Alario, que había llegado como refuerzo estelar y apenas había conseguido un gol en el año, apareció con un doblete en el cierre para sentenciar la historia. El club que desafía a la conducción de AFA volvió a festejar con su gente, que, cantó nuevamente contra Claudio ‘Chiqui’ Tapia, aunque el dirigente estuvo ausente, y respaldó otra vez al ídolo y presidente Juan Sebastián Verón, que volvió a ocupar una tribuna en medio de los hinchas.
El Estadio San Nicolás vivió una definición que no tuvo violencia, sino fervor. El público de Estudiantes completó los sectores asignados, y el de Platense dejó visible apenas parte del codo que le correspondía. La lluvia anunciada y el aire húmedo del verano envolvió una tarde cargada de emoción. Los fanáticos de ambos equipos cruzaron repertorios durante varios minutos, en una postal infrecuente del fútbol argentino que se dio por segundo fin de semana consecutivo, como para recordar lo lindo que era un partido con dos hinchadas.
El partido comenzó con tensión y poco juego. Estudiantes avisó primero con un remate del colombiano Edwuin Cetré, que encontró bien parado a Federico Losas, arquero joven que generaba dudas pero terminó respondiendo con sobriedad. Platense, con sus armas, se plantó firme en el medio ante Santiago Ascacibar y Cristian Medina, mientras por la izquierda Ignacio Schor exigía a Román Gómez. El primer tiempo fue muy trabado: en 45 minutos, el Calamar acumuló cuatro amonestaciones contra una de Estudiantes, y el árbitro Leandro Rey Hilfer tuvo trabajo constante para controlar el juego. A esa altura bajaba el sol y se colaba viento fresco en el estadio, mientras en el campo los equipos no se sacaban ventajas.
La segunda parte empezó con otra intensidad. Y tuvo un giro inesperado. A los pocos minutos, Platense se adelantó con un gol de Franco Zapiola, surgido del club platense, que no celebró el tanto por respeto a su formador. Tras un rebote en el área, el mediocampista sacó un derechazo desde el borde que venció a Fernando Muslera y puso el 1-0.
Entonces, como tantas veces en la historia del club, apareció un protagonista inesperado. Lucas Alario, de 33 años, con apenas un gol en 28 partidos vestido de pincharrata, ingresó a los 28 minutos y tardó apenas seis en marcar. Recibió un pase al medio por parte de Fabricio Pérez, futbolista de 20 años que no había jugado ni un minuto en los playoffs del Clausura pero que respondió con una aparición crucial para que Pipa tuviera solamente que empujar la pelota. El festejo fue contenido, pero el desahogo se sintió en las tribuna pincharratas. Y no sería todo: a los 46 minutos, ya frent a un Platense desarmado, Cetré encontró al propio Alario y el delantero selló el 2-1 final.
Estudiantes cerró 2025 con dos títulos de campeón y acumula 19 en total. Éste lo clasificó para disputar la Supercopa Argentina y la Supercopa Internacional, y si gana una de ellas, disputará también la Recopa de Campeones, nuevo invento de AFA para el 2026. En un fútbol local que suma trofeos sin cesar, el club de La Plata mostró que también sabe conseguirlos en la cancha.
(Fuente: Diario La Nación)