
Por María Victoria Zapata B.
*Y con un golazo de Luis Carlos Arias, el que le entregó al DIM el tiquete a la siguiente fase en Copa Sudamericana.
En su segundo partido de la llave clasificatoria ante Universidad Católica de Quito, Independiente Medellín estaba obligado a jugar contra la altura (sobre el nivel del mar) de la capital ecuatoriana (2.850 metros), contra el 1-1 de hace una semana en el Atanasio Girardot, que le daba cierta ventaja -por el gol visitante- a la escuadra celeste y, además, contra la inefectividad en el arco de Galíndez, que había sido su enemiga en el magro empate del juego de ida.
El DIM estaba obligado, igualmente, a mejorar una producción futbolística, con serios reparos en su juego local, especialmente en el período complementario en el que permitió que Católica le robara el balón, le controlara el medio campo, lo contragolpeara una y otra vez, le empatara y lo arrinconara en zona propia. El DIM estaba obligado a borrar el saldo en rojo que había dejado su fútbol en el debut en casa, en esta décimo quinta edición de Copa Sudamericana.
En el Olímpico Atahualpa, de Quito, al DIM infortunadamente le faltaron lírica, contundencia y fútbol, aunque le sobraron cautela para contrarrestar la fortaleza defensiva del denominado “trencito Azul” y coraje para preservar hasta el final el gol de la ventaja, el triunfo y la clasificación.
Media hora sin emociones, 90 minutos con escaso fútbol
Con un fútbol recatado, con dominio relativo del esférico y con poca profundidad, transcurrieron los 30 primeros minutos de juego para el DIM, en territorio ecuatoriano. El onceno local, por su parte, se mostró superpoblado en mitad de campo, escaso en ambición y errático en los pases.
Una opción de Christian Marrugo, que se estrelló en el horizontal y una llegada peligrosa de Juan Fernando Caicedo, que obligó al cancerbero argentino Hernán Galíndez a despejar el balón con las manos fuera de su área, le dieron un viraje al compromiso. Tras la expulsión de Galíndez, con roja directa, el ingreso del arquero suplente, Rodrigo Perea, y el cobro de un tiro libre convertido en golazo por Luis Carlos Arias al minuto 41, se evidenció un cambio de comportamiento entre ambos contendores. Católica reaccionó y llegó a predios de González pese a su inferioridad numérica y Medellín ganó en profundidad.
En el período complementario, el DIM malogró inmejorables opciones con Marrugo, Caicedo, Valencia y Castro. El onceno ecuatoriano también se acercó peligrosamente al empate, especialmente en una acción del volante Jonathan Lucas, al minuto 78, que salvó David González. Una mano de Mosquera que debió ser sancionada con el tiro de penal, privó de otra oportunidad de gol al cuadro universitario que presionó y arrinconó a un DIM que, al igual que en su juego en el estadio Atanasio Girardot, terminó pidiendo tiempo.
Hicieron falta fútbol y contundencia
No obstante la clasificación a la fase siguiente, dejaron mucha preocupación tanto el fútbol como la poca efectividad del DIM. El fútbol rojo es mucho más que el exhibido ante Universidad Católica de Quito. Es mucho más que los chispazos en uno u otro tiempo, en uno u otro partido. Es mucho más que el deslucido trabajo que se observó por las bandas. Es mucho más que los inconsistentes e insulsos contragolpes y pelotazos de los últimos 30 minutos en el Atanasio Girardot y de los primeros 30 y los últimos 15 en el Atahualpa.
Medellín jugó mal sus dos compromisos ante la escuadra ecuatoriana, es una verdad de a puño. Careció de fútbol, de estrategia, de táctica, de lectura a la hora de hacer las sustituciones, no hizo valer su superioridad numérica en el terreno de juego, se conformó tempraneramente con muy poco y clasificó con el máximo sufrimiento, no se puede negar. El DIM tendrá que analizar, cuestionar, revaluar y, sobre todo, mejorar su comportamiento en la cancha de cara a su doble enfrentamiento con el paraguayo Sportivo Luqueño.
Poderosos, los hinchas rojos
Que en un muy buen número se desplazaron a la ciudad de Quito, que se hicieron presentes en el estadio Atahualpa, que engalanaron la tribuna con sus banderas, sus instrumentos, sus cánticos y su alegría, que hicieron sentir al DIM como local en territorio ecuatoriano.
Sin lugar a equívocos, pusieron la nota más alta al partido y a la clasificación del Deportivo Independiente Medellín.
Para todos ellos, que exaltaron con su entusiasmo y aliento al Equipo del Pueblo un reconocimiento muy especial, un reconocimiento muy PODEROSO…!!!
[María Victoria Zapata B.]






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