
Por Juan Felipe Betancur Ramírez
*Me imagino que se debe ensayar toda simulación así como se prepara la celebración de un gol.
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Históricamente el ser humano para su supervivencia, ha buscado tener resultados y para llegar a obtener esos logros significativos es necesario que desde lo mental, social y físico evolucione y tenga innovación, se transforme. Los conocimientos previos y adquiridos facultan poder permitir la lectura de ser competente en cualquier área de la vida y en particular como entrenador en fútbol desde lo formativo o competitivo.
Específicamente en el fútbol como deporte y en particular en nuestro medio colombiano, tener resultados numéricos hace sostenible el cargo de entrenador. Es para el medio normal escuchar “tal o cuál entrenador, está en la cuerda floja”; fulano, “debe ganar como sea”; el próximo juego que tiene “debe ser a muerte”. ¿Será qué el fin, sí justifica los medios? El tema tiene varias aristas y las que deseo abordar van relacionadas con la cohesión del qué entreno y la coherencia del cómo juego. Ser y parecer.
Observando la quinta fecha del fútbol profesional colombiano Liga BETPLAY 2020 con los juegos América vs Medellín, Envigado vs Atlético Bucaramanga, Patriotas vs Santa Fe, Rionegro Águilas Doradas vs Deportes Tolima y Atlético Nacional vs Deportivo Cali. Como observador y lector del fútbol, encuentro muchas diferencias en cada juego; termino preguntándome, sobre qué elementos o componentes del entrenamiento deportivo basan su preparación, ya que distan tanto del como juegan todos los equipos en mención. Claro está, entre planteles grandísimas diferencias.
Por ejemplo: Nuestro fútbol exhibe sin claridad un estilo, un modelo de juego. Por supuesto, todos dan resultados a corto, mediano o largo plazo. Y falta verlo de fondo, convivir con ellos para identificar en cada uno, cuál es la filosofía e identidad que el entrenador ofrece desde lo estructurado como proyecto en lo técnico, físico, táctico, estratégico y ante todo qué valor tiene el juego. Se dimensiona primero ganar y trabajar que disfrutar lo que se hace y como es a cualquier precio, se olvida casi siempre el espectador, el hincha y las marcas que pagan para que se presente un contenido de mayor calidad. Es necesario revisión del tema, urge que reaccionemos y le demos al fútbol en Colombia un portafolio de servicios con mejores contenidos desde la base que lo identifique.
En los partidos mencionados también pude interpretar: Se juega entre un 40 a un 45 por ciento del tiempo total de lo que habitualmente dura un compromiso (90 minutos). Son demasiadas las interrupciones y ante todo, es exagerado el somatizar lesiones. Me imagino que se debe ensayar toda simulación así como se prepara la celebración de un gol. De igual manera debe haber una extrema comunicación para jugar lento cuando estoy sin balón, dando continuidad cuando lo poseo. Otros equipos son al contrario, mantienen aceleración en la posesión, sin hacer uso racional para sacar mayor provecho si se desacelera y poder ser eficaz en la finalización desde su interés ofensivo.
Ahora, desde lo arbitral debe existir la lectura e interpretación cuando de verdad existe una falta que amerite detener el juego con las consecuencias técnicas o disciplinarias que determine el árbitro central, permitiendo en muchos casos la continuidad de las acciones. Resulta que expresan algunos colegiados arbitrales que al permitir continuidad en el juego, omitiendo algunas detenciones, sienten que a muchos jugadores físicamente les cuesta mantenerse en el estímulo al esfuerzo orgánicamente en determinadas circunstancias, acudiendo a faltas y simulaciones que a la luz de lo “táctico” se ocultan, tema de revisión y de fondo.
(JUAN FELIPE BETANCUR RAMÍREZ
Formador de Formadores. Licencias A y C FCF
Entrenador.)