Por Jorge Alberto Cadavid.
Columnista Cápsulas.

Son partidos de preparación, pero que tienen para Colombia la opción, remota, de ser cabeza de grupo, en el momento de la conformación de estos para el mundial.
Nueva Zelanda es un equipo ya clasificado, pero no del más alto nivel de juego, luego se le debería sacar ventaja.
Colombia debe mostrar alternativas en la formación, es el momento, por ello toda la línea del fondo es experimental, en el arco Montero, los centrales Mina y Cuesta y los laterales Ángulo y Arias, ninguno de ellos es titular.
La sorpresa es la presencia por primera vez en la titular de Puerta en el medio campo, anotador del primer gol y muy destacado, estuvo en todos los trámites de defensa o ataque, con éxito.

James es quien impone el ritmo del juego de Colombia, de lujo, vistoso, de mucho pase y llegadas, pero en la puntada final no hay certeza y me atrevo a destacar el arquero contrario.
Otra cosa a destacar es la sintonía que tienen James y Diaz, juegan de memoria en beneficio del equipo patrio.
Corrían solo tres minutos, masiva incursión ofensiva que inicia James, el balón llega por derecha a Arias el centro que recibe Puerta, llegando por la mitad , su remate se hace imposible para el guardavallas.
Esto fue un presagio, pero quedó en esto, porque a pesar del dominio, el toque, los lujos, en la inicial no hubo otra anotación.
Cuesta da paso a Lucumí al inicio de la complementaria, el volumen de llegadas no decae, pero la efectividad no surte.
A los 63 minutos se dan cambios sustanciales: salen Puerta, James y Diaz, ingresan Castaño,Carrascal y Asprilla.
Con ello cambia el fútbol de Colombia, de la creación y la sucesión de pases a la transición rápida, juego directo.
Nueva Zelandia, asoma, intenta, inquieta.
Otros cambios, minuto 76, ingresan Carbonero y Borré, por Arias (extremo) y Córdoba.
En el minuto 79, error en salida, Ángulo pierde, el cierre llega tarde, permite el empate.
Inesperado, casi decepción, vienen al recuerdo las claras opciones que no se concretaron, que se perdonaron.
Corría por el peor momento y un pase de Mina desde el área del fondo de Colombia, le llega a Carbonero, supera el defensa y de disparo cruzado salva «la honra» de nuestro fútbol.
Colombia estructura su equipo con el ánimo de encontrar la mejor opción, la mejor nómina.
«Cada metro que se sube, aumenta el dolor a la caída», R.Cadavid.






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