Icono del sitio Cápsulas de Carreño

Colombia ganó con Ghanas.

Por Jorge Iván Londoño Maya. –
Columnista Cápsulas. –

El “sorteo” mandó a jugar a nuestra selección al estadio de Kansas City, ciudad ubicada en el agrícola estado de Kansas, que por estos días presenta temperaturas superiores a los 40 grados, no propiamente debajo de un palo de mangos, porque ni de fundas los hay.

Setenta mil “ardientes” hinchas se apostaron en las gradas del estadio, con predominio total de colombianos que engalanaron de amarillo el Arrowhead Stadium, junto con la belleza de nuestras mujeres, destacada por los camarógrafos que dieron parte de su buen gusto.

Este partido frente al combinado de Ghana, correspondiente a los dieciseisavos de final, estuvo precedido de toda clase de conjeturas, porque al frente de esa selección está nada menos que Carlos Queiroz, quien fuera nuestro anterior técnico, hasta cuando un grupo de nuestros jugadores se lo permitió. No faltaron entonces la sacada de la espinita, el desquite, la venganza, y hasta brujería le metieron al asunto.

Imponente ceremonia que precede a todos los partidos de este mundial, y que sirvió para ratificar que el canto de nuestro himno, entonado por los asistentes, y los que estamos al frente de la pantalla, es el más sonoro de todos los países en contienda.

El técnico Lorenzo mandó al campo de juego la flor y nata de nuestra cosecha de jugadores, y me imagino que Queiroz hizo lo mismo, entre ellos el que tiene el apellido “Semenyo”, que obviamente llamó la atención. El pitazo inicial dado por el francés Clemen Turpin abrió la puerta de los interrogantes, y comenzó a mostrar una Colombia más decidida al ataque, con ese cuarteto de lujo confirmado por Puerta, Arias, Lucho y James. Córdoba tuvo que abandonar muy temprano por lesión, y fue reemplazado por Luis Suárez.

Al minuto 14 llega el único gol del partido, acción que comienza con pase de Muñoz a Suárez, quien en un despliegue de técnica y velocidad hace dos jugadas necesarias para hacer el centro que recibe Arias, quien con la calma y precisión del momento, anida el balón de suave toque en la portería del arquero Ati Zigi, quien vistió con colorido uniforme, similar al empaque de un chicle bomba, y que exhibió reflejos de tigre africano para atajar los ocho balones con destino de gol que le llegaron de nuestra artillería pesada.

Davinson Sánchez, comandante de una defensa impecable. Foto FCF.

Colombia mantuvo la posesión del balón en un 70% y creó oportunidades de gol que nos obligaron a ponernos las manos en la cabeza, y el hp en las nubes. Nuestra defensa estuvo atenta a las pocas llegadas de las “estrellas negras”, apelativo de los jugadores ghaneses.

Para el segundo tiempo sale James, quien aportó muy poco al juego colectivo, y entra Richard Ríos, entre otras, para darle más contención al mediocampo. La tribuna, como siempre, pide el ingreso de Quinterito, que se hace efectivo y se justifica por sus pases hechos con regla de cálculo. Al final sale Lucho para el aplauso y entra Campaz, que no deja en paz a su marcador.

Muy buen partido el de nuestra selección; que va en alza en cada etapa mundialista, con un Vargas que no tuvo momentos de apremio, una defensa impecable, comandada por Dávinson y Lucumí, ambos pasando por un momento estelar; y qué decir de Muñoz y Mojica, aportantes de lujo al ataque; la creación de Puerta, que brilla con luz propia; Lerma en lo suyo, Arias cortico en apellido pero extenso en su juego, Lucho el de todos, quizás no con la explosión que le caracteriza, pero vital en el andamiaje general del equipo, y Suárez tiene pergaminos para asumir la avanzada tricolor.

Llegamos a cuartos de final por méritos propios, con una mirada diferente de Lorenzo a la estructura del juego, así siga con el mismo saco, que no le reciben en ninguna lavandería. Ahora nos veremos las caras con los suizos, paisanos de Guillermo Tell, y qué mejor oportunidad para demostrarles que la mejor precisión es la colombiana.

“Cuando mejoras un poco cada día, al final ocurren grandes cosas” John Wooden.

Salir de la versión móvil