¿Cuál fue la fórmula Lanús, campeón de la Recopa

Mauricio Pellegrino, dando indicaciones bajo la lluvia torrencial en el Maracaná: Lanús le ganó a Flamengo 3-2 en la vuelta y levantó la Recopa SudamericanaBruna Prado – AP

*Mauricio Pellegrino, con táctica europea (defensa feroz) y corazón argentino (gambetas para ganar).

El estilo de un entrenador que levantó sus primeras copas a los 54, pero que siempre fue valorado y respetado por colegas y los futbolistas que dirigió.

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Por Christian Leblebidjian.
Diario La Nación.

uando a Mauricio Pellegrino se le preguntó en un entrevista con LA NACION, antes de la final de la Copa Sudamericana con Atlético Mineiro, en noviembre de 2025, si ganar define realmente a un entrenador, el DT de Lanús respondió: “No, para nada. La mayoría de los deportistas pierde más de lo que gana. ¿Cuál fue el mejor equipo de los últimos años? ¿El Barcelona de Messi? Supongamos que jugó seis campeonatos por año. ¿Cuántos ganó? ¿Uno? ¿Dos? Lo verdaderamente excepcional es ganar; lo normal es perder. Pasa que tendemos a rotular al que gana como “ganador”, como si fuera una sentencia absoluta, y eso es una estupidez.

Podés haber ganado una vez por un montón de factores: porque estabas en un club grande, porque tenías un gran equipo, porque se dieron ciertas circunstancias a tu favor… Y cuando perdés varias veces, nadie te lo dice en la cara, pero igual se queda instalado en la mirada de los demás. Es como pensar que solo el rating define si un programa es bueno o malo; si salís segundo, no significa que no sirvas para nada. En el fútbol se etiqueta demasiado». Y completó el concepto: “Todos aspiramos a conseguir resultados, pero no es algo que pueda controlarse. Es simplemente una expresión de deseo. Si le digo a un jugador “tenés que ganar sí o sí”, lo único que me va a responder es: “Decime cómo hago para ser mejor que el rival”.

Mauricio Pellegrino lo hizo de nuevo. Llama la atención que esta Recopa Sudamericana sea apenas su segundo título como entrenador. A los 54 años le tocó levantar el primer trofeo con la Copa Sudamericana y ahora vuelve a dar el golpe ante un país que parece imbatible a nivel clubes como Brasil, pero colegas y jugadores destacan su empatía a la hora de trabajar y su sabiduría para el planteo de los partidos y los trabajos tácticos. Hablan del “orden” para la base fundamental de cada entrenamiento. Ahora, así como el Racing de Gustavo Costas fue experto en bajar a gigantes del país vecino, el Granate demostró en 210 minutos revitalizar la máxima que no hay mayor poder dentro del fútbol que jugar todos juntos y enfocados (con convencimiento) en un plan. Lanús festejó en el Marcaná con solidez defensiva y contragolpes letales.

 Sí, Lanús, el humilde pero solidísimo Lanús, puso de rodillas al poderoso Flamengo que se dio el gusto, sólo en el último mercado, de gastar 50.000.000 de dólares por un solo jugador: Lucas Paquetá. Pero Lanús fue un equipo que representó el ADN Pellegrino, una especie de mezcla entre pizarrón europeo y corazón argentino.

Pellegrino suele jugar 4-2-3-1 que defensivamente se reacomoda al 4-4-2 cuando elige defender con todos sus futbolistas detrás de la línea de la pelota. Pero analiza los momentos: contra Flamengo eligió presionar alto por varios pasajes del partido y así marcó presencia. Puede cambiar nombres, pero mantiene una línea incluso cuando las cosas no le salen como pretende. Y tiene la variable de la línea de 5. Así como en los minutos finales lo intentó con el zurdo Sepúlveda como falso lateral derecho y cerrando a Gonzalo Pérez, hubo veces en donde de manera literal el entrenador sumó un zaguero central para defender con 5 atrás. Y algunas veces eso no le dio mayor seguridad, como ante Instituto en Córdoba, que en el final perdió dos puntos por un cabezazo de Gallardo.

El capitán Carlos Izquierdoz y Eduardo Salvio levantan la Recopa Sudamericana 2026MAURO PIMENTEL – AFP

Pero los equipos de Pellegrino son reconocibles más allá de los resultados. Del actual plantel, cuenta con ocho futblistas capaces de gambetear para adelante, de atacar con rebeldía y desparpajo. Ahí el Granate pone el corazón. Si Marcelino Moreno es su máximo exponente en la materia, después también lo siguen Toto Salvio, Carrera, Dylan Aquino, Besozzi, Franco Watson y el mencionado Sepúlveda. Hasta el propio “Titán” Castillo hace goles amagando y gambeteando al arquero, como en la semifinal ante Universidad de Chile de 2025, o con un cabezazo palermitano, como en la ida ante Flamengo, o de arremetida -y de 9-9-, como ante River sobre el final. Siempre está atento para capitalizar algún centro que caiga al punto penal. Pero más allá del error defensivo en el 1-0 de Flamengo, está el optimismo de un Castillo que cada día se supera más. Y los laterales Guidara y Marcich se proyectan al ataque sin dejar de mirar qué pasa si el equipo pierde la pelota.

Lanús defiende con disciplina táctica europea. No hay defensor que sea más destacado que la fortaleza de cada individualidad sostenida con un plan que cierre pasillos, que no permita distancia de gambetas (aunque De Arrascaeta se imponga en algunas). Nadie toma decisiones individuales sino pensando en el compañero más cercano, en función de lo que está pidiendo cada jugada. Y ataca con el corazón, con movimientos preestablecidos y entrenados que, de tanto repetir, generan sociedades y entendimientos entre los protagonistas. El pase que no le sale (de Aquino a Besozzi) en el final de los 90 no es por una mala decisión sino una decisión cansada y condicionada por la lluvia: la ejecución no fue precisa, pero el plan era ese. Pellegrino no busca cosas raras pero sí que cada futbolista sepa que sus derechos finalizan donde empiezan los del compañero.

Pellegrino en su carrera como jugador fue marcado por Carlos Bianchi, Osvaldo Piazza y Marcelo Bielsa, pero también destaca a Louis van Gaal y Rafa Benítez. De ahí sacó el maridaje perfecto para convertirse en entrenador y armar este Lanús que defiende con tácticas europeas y ataca con corazón argentino, que juega sin perder el orden y que contragolpea con gambetas rupturistas y un desparpajo inteligente capaz de sorprender y doblegar hasta las defensas más cotizadas. Así salió campeón Lanús. Pero no sólo ganó, sino que además dejó una huella histórica en el Maracaná. Y eso tiene doble valor, porque no siempre una cosa va de la mano de la otra.
(Fuente: Diario La Nación)

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