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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.
Improductiva en materia de goles y resultados, y muy preocupante la presentación del Deportivo Independiente Medellín ante Águilas Doradas anoche, en el estadio Atanasio Girardot.
Otro amargo empate sin goles, uno más con sabor a esterilidad, ineficacia y falta de definición. Otro empate sinónimo de derrota y frustración para nosotros, los hinchas rojos.
Ante Águilas, el DIM dejó en el camerino el llamativo y bonito fútbol de jornadas anteriores, aumentó su grave problema de definición y volvió a mostrar su impotencia ante esquemas defensivos nutridos y/o cerrados.
Porque anoche le faltaron velocidad, juego por las bandas, volumen de ataque y, lo más alarmante, ideas, trabajo y articulación en la neurálgica zona de volantes que, acéfala por completo, le fue entregada en bandeja de plata al cuadro de Rionegro.
Sin gestión alguna en creación ni armado, no hubo sincronización entre mediocampo y ataque y las posibilidades se redujeron a lo mismo que hemos visto durante buena parte del campeonato: el repetido festival del desperdicio.
Escasez
Un despilfarro que, sin importar quienes sean los delanteros titulares o suplentes en el Equipo del Pueblo, los que gozan del privilegio de ser inicialistas o los que se quedan en el banco a la espera de los pocos o muchos minutos que le técnico quiera concederles en el período complementario, es igual para todos: no tienen gol o su presencia en los arcos contrarios está reducida a la mínima expresión.
Veamos:
Francisco Fydriszewski y Ménder García, sin goles. Tampoco Marcus Vinicus, recientemente dado de alta médica después de su última lesión. Brayan León, un gol, a Boyacá-Chicó, en la tercera fecha. Francisco Chaverra, dos goles, a Llaneros y Atlético Nacional. Luis, el chino, Sandoval, 3 goles, a Alianza, Llaneros y Deportivo Pasto.
Entre los centrocampistas, solamente hay registro de dos goles, ambos marcados por Diego Moreno, a Boyacá- Chicó y Envigado. En cuanto a los zagueros, está el gol de Daniel Londoño, a Llaneros, y los 3 de Leyser Chaverra, todos en ejecución de pena máxima, a Boyacá-Chicó, Unión Magdalena y Millonarios.
Y preocupan, igualmente, los 6 empates que ya acumula Independiente Medellín en 11 fechas transcurridas del campeonato: El 1-1 ante Alianza, y el 0-0 con Equidad, ambos juegos en condición de visitante. Los 4 restantes, ante Unión Magdalena (1-1), Deportivo Cali (0-0), Atlético Nacional (1-1) y, ayer, Águilas Doradas (0-0), en el Atanasio Girardot.
Seis partidos con características comunes a todos ellos: la inútil posesión del balón, la incapacidad para romper esquemas defensivos fuertes, el despilfarro de las opciones de gol, la esterilidad del ataque rojo y la pobreza en materia de resultados.
Un caso recurrente.
Anoche, ante Águilas, el DIM corrió, luchó, buscó el balón, hizo derroche de ganas y transpiración, sin embargo no tradujo su voluntad y esfuerzo, su posesión del balón en espacios para vulnerar el cerco defensivo y el arco rival, ni su superioridad en goles ni puntos.
Y también, ante el cuadro de Rionegro, le faltaron ideas, chispa, sorpresa y aplomo. Por la misma improductividad, el equipo luce tan atropellado como desesperado, lo que agudiza su problemática en ataque.
¿Cuál es el fondo del problema?
Equidad 0-DIM 0, sábado 8 de marzo; DIM 0- Deportivo Cali 0, domingo 16 de marzo; Atlético Nacional 1 –DIM 1, sábado 23, y ayer, DIM 0 – Águilas Doradas 0. Cuatro empates consecutivos y un estilo de juego que se diluye ante la inexistencia de un medio campo coherente y de un ataque eficaz.
Interrogantes hay muchos, respuestas ninguna.
¿Tiene que ver la carencia de un armador con la esterilidad del ataque rojo o el problema del DIM es la falta de un genuino goleador en su nómina? ¿Han contribuido de manera significativa los bajos rendimientos de algunos titulares?, ¿hay jornadas de entrenamiento específicas y constantes para los delanteros?, ¿por qué tan poco empleo de la media distancia en la búsqueda del gol?
¿Está fallando también el técnico Alejandro Restrepo en planteamientos, nómina y sustituciones? O, a pesar de los 4 empates consecutivos, ¿se puede calificar esta sequía de goles y triunfos como un bache, normal en el fútbol?
Y en medio de la enorme preocupación nacida y alimentada en las últimas fechas por la falta de gol, queda la pregunta que no dejaremos de formularnos una y otra vez. ¿Cuándo volverá a ganar nuestro amado DIM? Así, de empate en empate y de despilfarro en despilfarro, no se sostienen los ahorros, las ventajas, los puntos ni la ilusión.
[María Victoria Zapata B.]