Capsulas de Carreño

De Carrizo a Viera

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Por Tobías Carvajal Crespo.
Columnista Cápsulas – Cali.

 

 

  • Salió un histórico del Junior.
  • Carrizo vivió situación similar.

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Luego de 12 años, 638 partidos custodiando el arco del Atlético Junior y anotar, como ‘ñapa’ 13 goles (11 en partidos de Liga, uno en torneo Conmebol Libertadores y otro en Suramericana) al portero uruguayo Sebastián Viera ‘lo salen’ del equipo ‘Tiburón’, según comunicado oficial de esa institución, fechado el pasado primero de junio.

Amadeo Carrizo, un legendario de River que también salió por la puerta  posterior. Archivo Tobías Carvajal.

En este caso y similares, casi siempre hay una mano que orquesta todo el rítmico movimiento de los acontecimientos. Es esta oportunidad tiene nombre propio y bien conocido: Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez, actual técnico del onceno barranquillero.

Pero para ‘consuelo’ de Sebastián Viera, que no requiere de terapia afectiva por este asunto, bueno es recordar que hasta en las mejores familias -como suele decirse- ocurren estas ingratitudes.

El 20 de abril de 1969, el mítico portero argentino Amadeo Carrizo, ya con 42 años, llegó a las toldas de Millonarios y en nuestro medio fue inaugurado con goles de los mundialistas Antonio Rada y Herman ‘Cuca’ Aceros, por aquellos días en Atlético Bucaramanga.

Además de saber perfectamente bien que estaba cercano el final de su ciclo como jugador activo, que comenzó en River Plate cuando tenía 16 años, por allá en 1943, época de la famosa ‘Maquinita’,

no pudo ocultar la nostalgia que le significó salir del River, equipo en el cual permaneció por 26 años. Un cuarto de siglo. Así de sencillo.

En ese lapso, 522 partidos, récord en River. Posteriormente 60 en Millonarios, donde la mayor goleada la soportó de parte, precisamente de Atlético Junior el 5 de junio de 1969, cuando los ‘Tiburones’ Medina, D’Cunha, Luraschi y Ayrton, éste en dos ocasiones, lo obligaron a mirar hacia el fondo de la red.

Seguramente recordó la tarde mundialista de Suecia-1958, cuando la entonces Checoslovaquia apabulló a Argentina por 6-1 en Helsingborg. Esa tarde lo acompañaron otros que pasaron también por Colombia: Dellacha y Varacka (como técnicos), Rossi (jugador y técnico) y Corbatta y Vairo (como jugadores activos).

Despedido Carrizo de River -ya lo veremos- tuvo un paso fugaz por Alianza de Lima, antes de llegar a Millonarios. El empresario Samuel Ratinoff organizó un partido ‘show’ en Lima, donde Carrizo, en el arco aliancista, vestiría por primera vez en 25 años, una casaquilla diferente a la riverplatense.

En el lado opuesto Lev Yashin con el onceno soviético. Un partido de diez mil espectadores que reunió a más de treinta mil en el estadio Nacional de Lima.

A finales de 1968, Amadeo Carrizo deseaba jugar dos años más en River y ‘colgar’ los guayos. ‘Nunca imaginé que fuera a dejar River en la forma que lo dejé. Casi echado. No me brindaron una sola copa de agua”. 

“Tenía la esperanza de que me iban a llamar para dirigir escuadras inferiores o al menos los arqueros del club. Pero ni eso me ofrecieron”. Duras declaraciones a la revista El Gráfico de Buenos Aires.

Por su parte Ángel Labruna, compañero de Carrizo en algún momento de su trayectoria y luego su último técnico, manifestó: “Cuando los dirigentes me preguntaron sobre quiénes podían quedar y quiénes pasarían a la situación de libres, se tocó el tema de Carrizo”.

“Estaba -agrega Labruna- dentro de las retribuciones topes de cinco y medio millones de pesos por año, que la directiva quería eliminar por razones de reajuste en el presupuesto. Difícilmente podía ser hombre de una temporada entera”.

 En los últimos partidos de Liga, Ángel Labruna había optado por ubicar en el arco a Alfredo Gironacci (jugó en América de Cali en 1970) por encontrarlo en mejor forma que Carrizo.

Según Amadeo Carrizo en declaraciones a medios colombianos en mayo de 1969, la ojeriza (como dicen las señoras) de Labruna hacia Carrizo estaba fundamentada en el hecho de ser el famoso portero mucho más longevo -activamente en River- que el célebre delantero en el equipo ‘millonario’ de Argentina.

Así las cosas, podría decirse que a Sebastián Viera le llegó ‘su Labruna’, sin tantos pergaminos, al menos de compañerismo, como el ‘angelito’ que le correspondió a Carrizo.

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