Capsulas de Carreño

De la carrera del estelar Gabriel Ochoa Uribe (j.m.u.)

Foto Nuevo Estadio/Carlos Sarmiento.

Por Juan Manuel Uribe.
Historiador – Columnista Cápsulas.

Cuando don Pepino Sangiovanni fue elegido presidente del América el 14 de diciembre de 1978 ya tenía contratado a Gabriel Ochoa como técnico para la campaña de 1979. Fue el comienzo de la transformación del América de Cali de comparsa a protagonista, ya era grande por tradición, hinchada y plaza, pero el no haber sido campeón colombiano era un vacío que pesaba.

De hecho, el viernes 22 en la primera rueda de prensa el doctor Ochoa dijo que “en el América está todo por hacer” y anotó que el equipo sigue tan virgen como hace 30 años cuando él estuvo de guardavallas, siendo un adolescente (tenía 17 años).
(El Tiempo/Florentino Corrales C., página 4D, sábado 23 de diciembre de 1978).

A la vuelta de un año, el 19 de diciembre, el América era campeón colombiano por vez primera. No era campeón desde 1940 cuando ganó la Liga de Fútbol del Valle, título olvidado, como los anteriores regionales que había tenido, pues los titulares de prensa cantaban que era por fin campeón en 52 años. (Y no se cantaba pues no importaba para nada el título de la Copa Simón Bolívar a comienzos de 1976).

Foto tomada de qhubocali.com

Los dos años siguientes América fue tercero y en 1982 el técnico Ochoa comenzó la conquista de cinco títulos seguidos, algo sobresaliente por lo reñido que era el campeonato. Cada año tiene una historia particular, pero como fuera al final se imponía América, gracias a la capacidad del director técnico. Gabriel Ochoa se destacaba en el manejo del grupo, lo que le permitía la rotación de jugadores; y en la suma de los puntos que necesitara: el domino de las riendas le llevaba adelante, mientras los técnicos rivales dudaban y terminaban cediendo.

En 1982 se ganó las tres fases del año, lo que se lograba por primera vez desde que comenzó el sistema de fases y final en 1968. En 1985 el Deportivo Cali, muy brillante, fue el rival más duro de aquel periodo. Sólo Olimpia tiene mayor seguidilla de ligas en Suramérica, con seis (1978-1983). Además, ese periodo reportó al club de Asunción las conquistas de las copas Libertadores y de la Intercontinental, vacío del América y del técnico Ochoa que bien pudo lograrlas ante todo en 1987.

A mi juicio, en la final contra Peñarol en Santiago el 31 de octubre del 87, el técnico Ochoa pecó de defensivo y si con el empate era campeón, cierto fue que dejó el partido a un gol de Peñarol, equipo al que bien pudo, y debió, salir a arrollar desde el comienzo.

En los primeros cuatro años de Gabriel Ochoa en el América, el equipo escarlata no tenía la mejor nómina de Colombia, a mi juicio era la tercera o la cuarta (y ganó dos ligas). Pero entre 1985 y 1987 no sólo era la mejor de la casa sino la mejor del continente y una de las mejores del mundo. La figura más difícil de llevar fue Willington Ortiz: Ochoa Uribe no lo recibía pues el tumaqueño había sido del grupo de Millonarios que se reveló contra él en mayo de 1977. El presidente Pepino Sangiovanni, que le había hecho antesala de dos horas para contratarlo, ahora lo volvió a convencer con fundamentos como la mira internacional que tenían marcada en el club…

En 1990 ganó el séptimo campeonato con el América; sólo había perdido cuatro. Y fue el último de su carrera. En 1991 se despidió como subcampeón, el mismo puesto por el que había comenzado su carrera de director técnico profesional con Millonarios en 1958. Se retiró a los 62 años cuando bien pudo seguir, pero cierto que había comenzado a dirigir desde muy joven: 28 años tenía en abril de 1958, cuando siendo médico del equipo fue nombrado técnico del club embajador.

Foto @MillosFCOficial.

Tras la salida de Adolfo Pedernera de Millonarios en julio de 1954, Millonarios no tuvo estabilidad de técnico hasta que Alfonso Senior y Humberto Gómez Largacha se decidieron por Gabriel Ochoa, ya médico y de reconocida personalidad por supuesto. Empezó como entrenador con el equipo de la Fuerzas Armadas en el campeonato Nacional de 1956 en Medellín. En el segundo campeonato rentado, en 1959, fue campeón, con una fecha restante.

En 1960 debutó en la copa de Campeones por el trofeo Libertadores de América con goleada 6-0 al Universidad de Chile en el mismo estadio Nacional de Santiago. Pero el cierre ante Olimpia fue al contrario por el 5-1 en Asunción. Y arrecieron las críticas al técnico por emplear el 4-2-4, que ya había utilizado desde el año anterior. Y que se iba unificando en todo el mundo. Pero como es habitual llegó la crítica en la derrota, no tras los triunfos.

En agosto del 60 se retiró por primera vez de Millonarios, lo que ya había anunciado desde mayo: “…Me retiraré a mi regreso de Chile. Renunció porque el equipo no da el rendimiento que su conformación permite alcanzar y sobrepasar. Considero que el sistema que he tratado de aplicar es bueno (4-2-4) pero varios jugadores no están de acuerdo…”
(El Tiempo, página décima, martes 3 de mayo de 1960).

Alfonso Senior y Jaime Rojas lo volvieron a llamar en mayo de 1961 y el técnico Ochoa volvió a enrutar a Millonarios y lo llevó al ciclo de cuatro títulos seguidos, el último de los cuales no lo tuvo de entrenador pues el 21 de febrero de 1964 lo despidió el presidente Roberto Valencia por no haber acatado la orden de no alinear a “Pintuco” Aguirre en el cotejo amistoso contra River Plate, pues el jugador no tenía vínculo laboral con el club.

Foto @MillosFCOficial.

Y al cabo de siete años y doce entrenadores Millonarios tuvo que volver a nombrar a Gabriel Ochoa, su natural técnico. Lo hizo el mismo Roberto Valencia que había vuelto a la presidencia del club. En ese lapso Gabriel Ochoa había ganado otro campeonato, el de 1966 en las Bodas de Plata del Santa Fe, mientras Millonarios pasaba de mano en mano. Y otra vez la estabilidad del club azul y la presencia en la vanguardia de cada campeonato. Y la décima estrella en 1972, cuando el club embajador cerró siete campeonatos sin ser campeón lo que era el mayor periodo de Millonarios sin título.

En enero del 76 renunció a Millonarios pues el presidente Álvaro Gutiérrez contrató a Carlos Dellasavia, excepcional número 10, pero sin la aprobación del técnico Ochoa quizá porque sabía del liderazgo que tenía sobre los jugadores. Un año después volvió a Millonarios por última vez y por cinco meses, cuando la rebelión liderada por Dellasavia sacó al técnico con el apoyo del presidente Álvaro Gutiérrez.

En el panorama histórico los retiros de Millonarios son un vacío de los directivos del club azul de cada periodo y ante todo el último el 31 de mayo de 1977.

Gabriel Ochoa fue protagonista del fútbol colombiano desde el comienzo del campeonato de la Dimayor hasta diciembre de 1991. En esas 44 temporadas sólo faltó a seis ligas, los años 1955, 56, 64, 69, 76 y 78; fue campeón 17 veces (13 como entrenador); subcampeón en siete ocasiones: 50, 58, 73, 75, 87 y 91; cuatro veces 3o: 71, 80, 81 y 88; tres veces 4o: 48, 65 y 74; quinto en 1954 y 1970; y sexto en 1967; y en 1989 peleaba la final cuando el torneo fue suspendido. No terminó la campaña tres años: 1960, 1968 y 1977.

También ganó la copa Colombia con Millonarios en 1953 y como arquero suplente de Julio Cozzi jugó el partido de ida de la final. Fue el técnico que más partidos dirigió en la Copa Libertadores: 116, seguido de Luis Cubilla con 104.

Gabriel Ochoa no se destacó como técnico de la selección Colombia. Ni en el Suramericano (copa América) de Bolivia de 1963 ni en la eliminatoria de 1985.

Colofón.

“Ganar no es lo más importante, es lo único”, Gabriel Ochoa Uribe.

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Un comentario

  1. Juan Gutiérrez

    13 agosto, 2020 at 10:51 am

    *Ochoa siempre jugó a partir de el cero
    En una charla técnica de la cual fue testigo Peláez, al término de ella dijo: si jugamos como les estoy explicando el resultado debe ser 0-0, y así quedó. Lo anterior nos demuestra su mentalidad, además valoró los extranjeros en exceso, hasta el punto que sacrificó a Olmeno Gómez para nacionalizar y darle la titular a Navarro Montoya.

    Chonto Herrera desechado por Comesaña en el DIM, y luego figura en Bucaramanga, para ser contratado en América para ver jugar al Pitillo hasta que lo rescató Pancho, y ya sabemos su vigencia en la posición. Cuando Cueto llegó a Nacional, el profe Zubeldia movió a Herrera de 11 y por lo tanto jugaron los dos, en America ganó muy bien, pero para ver jugar a Cabañas, Lugo y otros tantos buenos pero no superiores al Arriero.

    En fin, bueno como técnico ganador, y de los mejores, pero como el mejor, mucha tela para cortar.
    Juan Gutiérrez, Chicaho, hincha del DIM 71.

    Del editor. Buenos días Juan. Esperamos su foto como las de los demás ciberlectores que escriben en este espacio. La puede enviar al correo: [email protected].

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