
El Deportivo Independiente Medellín ha atravesado, a lo largo de su historia institucional y deportiva, múltiples crisis que han generado preocupación en el entorno futbolero de la ciudad que lleva su nombre, del departamento que vibra con su himno y del país que lo reconoce como parte fundamental del sistema deportivo nacional.
Los años 1952, 1953, 1958 y 1971 quedaron marcados por la ausencia del DIM en los torneos profesionales debido a profundas dificultades económicas. Sin embargo, cada una de estas situaciones pudo ser superada gracias al compromiso de distintos actores vinculados a la institución: inversionistas, patrocinadores, directivos, medios de comunicación, aficionados y, en ocasiones, los propios jugadores.
No obstante, las crisis más complejas y determinantes para las raíces de la institución se han presentado, curiosamente, en ciclos de catorce años.
La primera de ellas ocurrió en 1997, en medio de fuertes confrontaciones entre el entonces propietario mayoritario de los derechos sociales de la Corporación Deportiva Independiente Medellín, señor Jorge Castillo, la afición, los medios de comunicación y los jugadores. Aquella crisis derivó en un cambio de propiedad y dio inicio a una nueva etapa institucional, que posteriormente se convertiría en una de las más exitosas y memorables para la afición de “El Poderoso”.
Posteriormente, tras la cesión de la mayoría patrimonial a “Sueños del Balón” en 2006 —sociedad integrada por personas con experiencia en el fútbol profesional colombiano— el club alcanzó un nuevo título en 2009. Sin embargo, comenzaron nuevamente las diferencias con diversos sectores de la afición y actores cercanos al DIM. Las tensiones deportivas, administrativas y económicas se profundizaron hasta desembocar, catorce años después, en una ruptura definitiva, en momentos en que la institución ya se encontraba constituida como Deportivo Independiente Medellín S.A., en virtud de la conversión permitida por la Ley 1445 de 2011.
En medio de esa coyuntura nació el colectivo Movimiento Te Quiero Rojo (MTQR), organización que lideró, junto a diversos sectores comprometidos de la sociedad, un proceso de recuperación institucional que permitió posteriormente la transferencia de los destinos del club a una nueva sociedad denominada El Equipo del Pueblo S.A. hacia el año 2012. Dos años más tarde, la participación mayoritaria pasó a manos del señor José Raúl Giraldo Gómez.
Durante estos últimos catorce años, el MTQR ha mantenido su compromiso participativo con la institución, promoviendo espacios de opinión, aportando ideas en defensa de la cultura y la identidad del DIM, y participando de manera respetuosa en los escenarios corporativos para representar las inquietudes y propuestas de los distintos sectores interesados en el futuro del club.
Hoy, catorce años después, el Deportivo Independiente Medellín enfrenta nuevamente conflictos derivados del desajuste entre los ejes fundamentales de su organización deportiva y empresarial. A la pérdida de credibilidad hacia varios jugadores en los últimos años, se sumó recientemente la desafortunada manifestación pública del mayor accionista en el estadio Atanasio Girardot, situación que generó una profunda ruptura con sectores de la afición que se sintieron irrespetados y maltratados.
De igual manera, rechazamos las acciones de algunos sectores de hinchas que reaccionaron con actos de violencia y agresión contra jugadores, directivos y la organización de la Copa Libertadores de América durante el encuentro contra Flamengo, a disputar como local el pasado 7 de mayo de 2026. Estos hechos, observados a nivel continental, no afectan únicamente a personas particulares, sino a toda la institución, exponiéndola además a sanciones deportivas y administrativas que terminan perjudicando al club y a su verdadera afición.
Desde el Movimiento Te Quiero Rojo reiteramos nuestro compromiso con el respeto a la diferencia, la libre expresión y el diálogo como herramientas fundamentales para resolver los desacuerdos y conflictos propios del fútbol y de la vida institucional y somos enfáticos en manifestar que, no compartimos la idea de que la violencia pueda justificarse bajo ninguna circunstancia ni como mecanismo para resolver disputas deportivas o administrativas, pues existen caminos distintos para tramitar las diferencias sin poner en riesgo la convivencia, la integridad de las personas y el vínculo de la afición con el estadio.
Los hechos ocurridos en la noche del 7 de mayo de 2026 constituyen un grave precedente para el Deportivo Independiente Medellín, para la ciudad y para el país. Por ello, desde el MTQR manifestamos nuestra disposición para contribuir, desde los espacios que sean necesarios, a la superación de las diferencias y a la construcción de consensos que permitan devolverle tranquilidad, estabilidad y grandeza a la institución que tanto amamos.
¡Vamos Rojo! ¡Rojos por siempre!
MOVIMIENTO TE QUIERO ROJO
Medellín, 10 de mayo de 2026