Capsulas de Carreño

Dedicatoria inconclusa, Luis Alfonso Marroquin Osorio QEPD.. Por Felipe Gómez Isaza.

 

Por Felipe Gómez Isaza

 

*Enero 19 de 1948/ Septiembre 3 de 2020. Q.E.P.D. Luis Alfonso Marroquín Osorio, mi profesor, mi maestro y el  olvidado precursor del fútbol de Colombia”.

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Hacia una semana no más, terminaba con mi libro de cuentos de fútbol. Los diferentes momentos de mi vida con el balón,  habían sido plasmados de la mano de mis recuerdos y la editorial acosaba el final del producto.  Ya Alfredo Carreño, me había enviado su prólogo,  y, Carlos Palacio el decano de la facultad también  había acuñado  sus comentarios. Quedaba  solo la  carpintería de edición.

Sin embargo de la editorial me escribieron para solicitarme  una dedicatoria, o hacia quien estaban dirigidos los reconocimientos. En realidad  había olvidado lo que casi siempre olvidamos,  el dedicar, que es simplemente reconocer a alguien o a varios, el producto literario en este caso,  o de cualquier obra que realizamos.

Entonces me concentré y dejé  que las líneas  que llegarían a las manos del futuro lector, tuvieran ese merecido reconocimiento y asenté lo siguiente en la primera pagina de los cuentos del número ocho.  “A mi padre quien me insistió para vivirla y a Miguel Gómez mi hijo quien se quedó con ella y aún padece esa pasión, el fútbol. A Luis Alfonso Marroquín Osorio, mi profesor, mi maestro y el  olvidado precursor del fútbol de Colombia”.

Curiosamente el profesor hacia poco menos de un mes, me había enviado saludos con un colega que tuvo la oportunidad de atenderlo en su consultorio. “ Mándele a Pipe, un saludo muy especial”.  Desafortunadamente no lo pude llamar, los tiempos de hoy son dolorosamente apretados con nuestros quehaceres y además ya poco faltaba para  ir a visitarlo  personalmente y llevarle su libro, con su personal dedicatoria.

En realidad era una sorpresa, pues  no solamente tenía  el reconocimiento si no que  en su contenido, esta parte de su historia, de nuestra historia, de él como profesor y maestro, de él como precursor y entrenador,  y de la  mía como su alumno y futbolista. Pero hoy amaneció el día con su ausencia infinita y con su recuerdo perenne.

Hoy se fue sin retorno, y yo, me quedé con el libro, con las palabras y con la nostalgia de no poder volverlo a abrazar y agradecerle todo la especial dedicación que tuvo conmigo como formador y amigo. Desde que lo conocí en 1976, supe que no solamente estaba en presencia de un poderoso influenciador deportivo si no de un ser generoso e inteligente que terminaría  o de héroe, o de olvidado salvador. Y no me equivoque, así fue.

Esa inteligencia prolija terminó detonando el  dormido proceso  del mejor fútbol de América, del nuestro, pues  una combinación de escuela brasilera, argentina, uruguaya, latina con el  sabor y la sazón montañera y  caribeña,  ha dado puntadas de su valor y brillo, pero que solamente por falta de fortaleza mental y corrupciones administrativas, usuales en nuestro entorno de inconsciencia, no ha podido superar sus propios fantasmas.

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