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Por María Victoria Zapata B.
“El arbitraje estuvo mal, no fue bueno. Se llama norma de ventaja” Juan José Peláez.
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“No es posible que esto nos pase en la casa de nosotros, yo creo que es algo que tiene que mejorar mucho en el fútbol colombiano, es triste que venga un árbitro tan mediocre a pitar una semifinal”, Eduardo Silva Meluk.
Quienes asistimos anoche al Atanasio Girardot, fuimos testigos presenciales de uno de los peores arbitrajes vistos en el presente año en el máximo escenario deportivo de la capital antioqueña.
Un arbitraje que, infortunadamente, determinó el resultado, afectó de manera considerable al DIM y estuvo a punto de causar serios problemas de orden público en el estadio.
La falta de idoneidad del colegiado bogotano se manifestó desde el comienzo del partido y se hizo sentir desde la tribuna con rechiflas desde todos los sectores hasta el punto en que, a la salida de la terna arbitral para el período complementario, fue recibida con el grito de “pícaros, pícaros, pícaros”. Y eso que aun no había ocurrido lo peor…
En el minuto 90
La no aplicación de la norma de ventaja al minuto 90, en la que se deslegitimó la anotación de Juan Fernando Quintero y se le arrebató el triunfo al DIM, ratificó la incompetencia de un juez central que jamás, jamás, debió ser designado para dirigir un compromiso de tal envergadura y en el que, lejos de impartir justicia, se constituyó en el peor de los verdugos del DIM y en protagonista de un juego cuyo resultado es imputable a él y solo a él.
No importa cuantas opciones malogró el Equipo del Pueblo. Tampoco el gol anulado a Toloza por fuera de lugar, al minuto 48, ni el penal que Mina le tapó a Quintero al 53(cobro que debió repetirse por la inadecuada ubicación del arquero Pablo Mina al momento de su ejecución), por cuanto el partido NO lo definieron caleños ni Poderosos. Lo definió el árbitro Nicolás Rodríguez.
No obstante las acciones de centrocampistas y atacantes en ambos pórticos, del gran trabajo de los cancerberos González y Mina, de las opciones claras de Viola y Quintero por el DIM y de Duque y Roa por el Deportivo Cali o de la anotación de Andrés Felipe Roa al minuto 83 o la igualdad de Didier Moreno al 86, el yerro arbitral al minuto 90, reitero, determinó el resultado de éste primer partido de fase semifinal entre rojos y azucareros.
12.000 hinchas para alentar a un Medellín sin alegría
En cuanto al juego propiamente dicho…
Si bien el DIM evidenció anoche alguna mejoría de mitad hacia adelante y la presencia del delantero argentino Valentín Viola en el onceno titular le dio otra fisonomía al menguado ataque rojo, también lo es la carencia de chispa en el fútbol del Deportivo Independiente Medellín, un equipo que a pesar de la excelente gestión del técnico Juan José Peláez en zona propia, continúa sin mostrar agresividad en recuperación, recursos en manejo del esférico ni coherencia y chispa en su gestión ofensiva en este segundo semestre del 2017. El rojo, es un equipo carente de un líder en el terreno de juego, fraccionado en dos y desordenado y predecible en ataque. El juego de sociedades no aparece como tampoco su solvencia en condición de local. Sus goles dependen de acciones individuales y no de su trabajo colectivo.
En sus últimos 6 juegos, tanto por Liga como por Copa Águila, el DIM ha oficiado como local en 4 de ellos. Solamente ganó uno, el clásico. Empató dos y perdió el restante. A domicilio empató uno y perdió el otro. Únicamente ha marcado tres goles. Veamos:
Por Liga: Pasto 1-DIM 0 (19 de agosto) DIM 1 – Nacional 0 (26 de agosto- J.F.Quintero); DIM 0 – Santa Fe 1(3 de septiembre)
Por Copa: DIM 1- Santa Fe 1(9 de agosto- Danilson Córdoba); Santa Fe 0- DIM 0 (30 de agosto); DIM 1- Deportivo Cali 1 (14 de septiembre- Didier Moreno)
¿Puede el DIM, con esa pobreza de espectáculo que ofrece, que ni siquiera hace respetar su condición de local, esperar una asistencia superior a los 30.000 aficionados en el Atanasio Girardot?
¿Cómo exigirle a la hinchada del DIM su presencia masiva en las tribunas, si el equipo en el gramado no le ofrece incentivos para ello?
¿Acaso el ausentismo rojo no es señal inequívoca de asuntos deportivos, técnicos y administrativos mal manejados y un clamor de una hinchada que pide se corrijan cuanto antes?
¿Habrá sanciones?
Retomando el caso del 1-1 de anoche y del nefasto arbitraje de Nicolás Rodríguez, seguramente no se harán esperar las sanciones y multas por parte de la Comisión de Disciplina y Castigo de la Dimayor, y no precisamente para el colegiado bogotano.
Hace cinco años, concretamente el 18 de octubre de 2012, el entonces presidente Poderoso Julio Roberto Gómez Gaitán, también reclamó airadamente por los arbitrajes al DIM y fue penalizado con tres meses alejado de la gestión directiva y un pago de $12.467.400. ¿Se repetirá la historia, en esta ocasión con el doctor Eduardo Silva Meluk? ¿Cobijará dicha sanción al técnico Juan José Peláez, quien también tuvo el valor civil de censurar el trabajo del citado árbitro Rodríguez?
En unos días lo sabremos…
Mientras tanto y como conclusión, nos queda el sinsabor de un DIM que aun no encuentra su norte y de un partido, ante el Deportivo Cali, cuyo resultado fue definido por el árbitro Nicolás Rodríguez.
(María Victoria Zapata B.)
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