Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas. //
Con un Medellín más atacante y un Nacional más en función de marca, se jugó ayer el primer clásico de cuadrangulares, en el que el DIM ofició como local. Sobraron ganas, escasearon las acciones de peligro y faltaron los esenciales goles en este deslucido juego que terminó 0-0 y dejó un sabor a nada en unos, y mucha preocupación en otros.
Y en ese partido que lleva implícita una altísima carga emocional, también faltó un arbitraje que brindara seguridad y tranquilidad a todos. Mal el silbato vallecaucano Luis Delgado. Permisivo con el juego brusco, laxo en el aspecto disciplinario. Perdonó dos tarjetas rojas: a Edwin Cardona y Brayan León.
El cuerpo técnico del DIM, ayer con el italiano Giuliano Tiberti como encargado por suspensión de Alejandro Restrepo, llamó la atención por la convocatoria de Washington Aguerre y de Francisco Fydriszewski, lesionados ambos en fechas recientes. El arquero fue titular mientras el “polaco” ingresó al minuto 62, en reemplazo de Jarlan Barrera.
También sorprendió gratamente la alineación Kevin Mantilla en el onceno inicialista, Era un pedido a gritos de la hinchada poderosa. Y justificó con creces el clamor rojo. No obstante su prolongada incapacidad, el zaguero central le cambió la cara a la defensa del DIM y fue el jugador más destacado en el equipo.
Igualmente sobresalió el volante Jaime Alvarado, quien en buena hora salió del bache futbolístico y recuperó su nivel y prestancia en el medio campo. Como en sus mejores tiempos, ayer portó el brazalete de capitán.
Ante Nacional, Medellín no dejó de buscar el gol tanto en acciones individuales como colectivas con Jarlan Barrera, Léider Berrío y Brayan León. No obstante las opciones, el cuadro rojo careció de efectividad y no pudo vulnerar el pórtico de David Ospina. Volvió a quedar en blanco, en materia de anotaciones.
Muy preocupante, entonces, que un equipo ofensivo por excelencia como el DIM, goleador en la fase regular del campeonato y cuya mayor fortaleza estuvo precisamente en su línea delantera, no haya anotado un solo gol en las dos primeras fechas de cuadrangulares.
Primero, una derrota, 0-1 ante Junior, en Barranquilla en la apertura de cuadrangulares , con un fútbol sin argumentos, profundidad y, lo peor, sin efectividad después de la lesión y obligado relevo del arquero Aguerre, que se produjo al minuto 27.
Ayer, en la segunda jornada, en el tradicional clásico antioqueño, se observó alguna mejoría en expresión futbolística por parte del DIM, mayor intensidad en su fútbol, más colectividad, más opciones de gol, pero poca claridad y, nuevamente, cero definición.
Y las sustituciones dejaron otra vez dudas respecto de la lectura que se hace de los partidos por parte del cuerpo técnico del DIM. Inexplicables las salidas de Berrío y Barrera, la consecuente orfandad del “polaco” (relevo del 10 rojo) y la titularidad de Baldomero, cuyo aporte al DIM es escaso.
Sin goles ni victorias y un solo punto de seis, las posibilidades de acceso a la final se reducen cada vez más, el margen de error de equipo es mínimo y el punto invisible pierde relevancia frente al pobre desempeño ofensivo del DIM en estas dos fechas jugadas.
En el debut en cuadrangulares, ante Atlético Junior, no aparecieron los goles. Ayer, ante Atlético Nacional se consiguió un empate que de muy poco sirve y los goles continuaron extraviados. El partido de la tercera fecha, ante América, será crucial para el Deportivo Independiente Medellín. Solo queda una opción: embocar el balón en la red y ganar. Nada más.
Será, entonces, compromiso ante el cuadro rojo de la Sultana Valle, que tendrá lugar el jueves próximo, el que echará la suerte del DIM en cuadrangulares. 90 minutos en los que Independiente Medellín tendrá que buscar, insistente, las anotaciones porque en dicho partido dependerá de un todo y por todo de ellas. ¿Regresarán los goles al DIM??? Quiera Dios que si.
