Capsulas de Carreño

El fin de una generación y de Reinaldo Rueda.

Por Ángel Julio Rodelo.
Barranquilla.

 

 

*Cuando se “queman las papas” los “grandes” ponen el pecho y revierten las situaciones contrarias.

 

 

Este remate de la clasificatoria rumbo a Catar 2022 fue catastrófica para Colombia, desde el rendimiento, resultados y la ausencia notoria de goles. Con tantas deficiencias y carencias, evidenciadas en este tramo de la competencia, se hace casi imposible clasificar al mundial.

El seleccionado nacional en siete partidos de esta recta final de la competencia sudamericana no pudo anotar un mísero gol y tampoco pudo ganar, pero, además, perdió los dos partidos de la doble jornada, con Perú, jugando como local y ante Argentina, a domicilio.

En Barranquilla frente a los Incas, rival directo por una plaza mundialista, no se puede negar que controló la pelota y trazó jugadas en busca del gol, pero éste no apareció a pesar de las opciones que generó. Aunque reflejó una ansiedad y una precipitud desbordada que quizás jugó en contra de los hombres que llegaron a posición de gol.

En el estadio Mario Alberto Kempes, de Córdoba, el planteamiento y la exposición de juego fue tacaña y sin ambición, a pesar de la necesidad de sumar puntos frente al conjunto que orienta Lionel Scaloni. Colectivamente el funcionamiento fue pobre. El liderazgo no apareció y nos quedamos esperando que los James, Cuadrado y Falcao, tomaran la batuta en medio de la necesidad apremiante de conseguir puntos; pero ninguno de los mencionados  apareció.

Ilustración Colfutbol.

Es una pena ver a James Rodríguez, pasado de kilos y sin fuerzas, trotando y caminando en la cancha, con deseos de dar más pero sin lograrlo, porque a esta altura no está en forma física para la alta competencia. Además, desentonado en su naturaleza de juego, porque Reinaldo Rueda le asignó para este duelo en Córdoba misiones tácticas que lo alejaron del pórtico rival y que, por supuesto, no cumplió. El cucuteño no funcionó ni en fase defensiva ni los terrenos del rival.

Juan Guillermo Cuadrado tampoco incidió, dista mucho de lo que vemos cuando tiene enfundado el uniforme de la Juventus. Allá es diferente. Mientras que con el ropaje de Colombia ha sido intrascendente en varios de los compromisos. La mayoría de las veces jugó para él y no para el colectivo.

De mitad para adelante, los jugadores colombianos estaban aislados y sin capacidad de relacionarse con la pelota, y sin el carácter y la ambición que se necesita para superar la adversidad y a rivales de jerarquía, como Argentina; fueron incapaces de proponer y plantearle un partido mano a mano a los gauchos.

Colombia perdió por la mínima diferencia pero fue superada de forma amplia en el trámite por un equipo que no contó con su máximo referente, Messi, y con un onceno conformado por suplentes que dieron lo mejor de sí  en busca de un lugar en equipo principal. Pudieron marcar más goles, pero Camilo Vargas no permitió que el marcador resultara más amplio para los locales.

Quedan dudas sobre el planteamiento de Reinaldo Rueda, sobre todo ante las necesidades de buscar el resultado. El equipo no expuso argumentos y estuvo atorado y sin respuesta en la cancha. Y nos quedamos esperando a los jugadores “mayores “ y de “pantalón largo” pero éstos nunca aparecieron. Como tampoco sacaron jerarquía a lo largo y ancho de la clasificatoria.

Cuando se “queman las papas” los “grandes” ponen el pecho y revierten las situaciones contrarias. Este ha sido el fin de una generación y de Reinaldo Rueda como seleccionador colombiano.
(Ángel Julio Rodelo, Barranquilla).

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