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El mejor final para River-Boca: que pierdan los dos (I).. Por Juan Manuel Herbella, D.P.

Por Juan Manuel Herbella, Diario Perfil

*Después del bochorno de alcance mundial que dejó el Superclásico no habría mejor lección para el fútbol argentino que dejar el título vacante.

La final del mundo, la final de todos los tiempos, la gran final, la finalísima o como quieran llamar al partido definitorio por el título de la Copa Libertadores 2018, quedará en la historia como un bochorno de alcance mundial.

La eliminatoria entre River y Boca se llevó puesto al fútbol argentino en veinte días. Indudablemente era el partido soñado, el Superclásico más relevante de los últimos 110 años, y se convirtió en una vergüenza que no ha visto aún su desenlace final. Desapasionarse y reflexionar, es el camino.

Desapasionarse y reflexionar, entre tantas posturas antagónicas. Desapasionarse y reflexionar para encontrar, entremedio de tanta absurdidad, una solución ecuánime que le permita al fútbol argentino aprender de lo vivido y que sirva de lección para no repetirlo más.

La mayoría de los hinchas de River que esperaron pacíficamente por horas en el estadio o sentados frente al televisor y nada tuvieron que ver con los energúmenos que violentaron el micro de Boca ni con el vandalismo sobre la decenas de autos a la redonda del estadio, se preguntarán por qué deben perderse ellos de ver de manera presencial una final histórica.

Indudablemente tampoco estarán cómodos los jugadores de River, con cualquier resolución que cambie las condiciones iniciales, porque se prepararon para llegar hasta esta instancia,nada tienen que ver ellos con los incidentes y se solidarizaron de manera inmediata con sus colegas de Boca por las agresiones, procurando no sacar ventajas.

Del otro lado, habrá hinchas y jugadores de Boca que no quieran jugar; porque recuerdan como hace tres años sus sueños de ganar la Libertadores se frustraron por una decisión de escritorio vinculada a un hecho violento perpetrado por la hinchada. Puede ser que detrás de la argumentación haya cierta sed de revancha, pero también hay un planteo con argumentos fundantes.

Enfrascado en esta disputa entre Boca y River, el fútbol argentino ha olvidado que hay un mundo por fuera de la dualidad superclásica. Un mundo que fue atropellado y denostado injustamente en estos últimos treinta días. Un mundo que ve la disputa del binomio sin participar de ella, que se avergüenza después de tantas ventajeadas y desmanejos.

Un mundo que no vería con malos ojos que perdieran los dos, luego de las cancelaciones, postergaciones y reprogramaciones que afectaron al desarrollo de su torneo y que alteraron su vida en las últimas semanas. Ahí van los argumentos que convierten a esta postura, que puede sonar ilógica, en la solución más justa.
(Publicado en el diario Perfil.. Seguirá…)

 

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