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En el Akron de Guadalajara, firmes por Colombia.

Por Jorge Alberto Cadavid. –
Columnista Cápsulas.

Una mezcla de sentimientos que se inician en la noche de este domingo y se vuelven pasión en Guadalajara con la Colombia de todos, la que nos convoca, la que nos une, ante la que todos somos iguales, por la que todos tenemos el mismo sentimiento.

Lorenzo es conservador, se la juega con los suyos,saltan al campo de juego los que estuvieron ante Uzbekistán, ningún cambio.

Es de los mejores primeros tiempos que le he visto a los nuestros, fueron tigres, ágiles, que rugían, que mordían, con sus zarpazos en cada sector del campo.

Colombia se mostró planificado, comprometido, solidario, con capacidad para ampliar el campo de acción, utilizar los espacios, que deja un contendor físico y fuerte en la marca.

Con estas bondades, el equipo patrio desgranó una y otra oportunidad.

Minuto 4. Jugada elaborada que Muñoz pudo haber concretado.

Minuto 6. Otra vez Muñoz, doble cabezazo, balón al fondo, anulado.

Minuto 10. James de fuera del área exige a Mpasi, que responde.

Minuto 15. El que ruge es Díaz, salva el arquero.

Minuto 19. Es Puerta, jugador todo terreno, el que araña, pero vuelve a solucionar Mpasi, arquero que gana por ubicación y por reflejos.

Colombia juega muy bien; Sánchez, destacado, conjura las escasas intenciones ofensivas del Congo.

Después de la hidratación, la intensidad decae algo, el contrario corta las intenciones y recupera el balón que siempre fue propiedad colombiana.

La complementaria no cuenta con la misma cantidad de opciones de la inicial, pero Colombia sigue imponiendo su dominio, su fútbol y su deseo de adelantarse en el marcador, persistió, no desistió, a los 49 minutos otra presencia en el área chica, doble intención Díaz y Arias y arquero que vuelve con su solvencia.

Cambios a los 57 minutos, Quintero y Córdoba por James y Suárez; por ahí se consigue la ventaja.

El zarpazo se dio a los 75 minutos, Quintero el pase, Córdoba la sombra, Muñoz el autor, merecido.

Lucho llegó dos veces más con balón al fondo de la red, pero el fuera de lugar no los hizo efectivos.

Arias da paso a Ríos, entra a controlar los intentos desesperados del equipo africano que llegó y permitió que Vargas salvara y borrara las dudas del partido inicial.

Colombia fue un equipo corto y asociado, que manejó los tiempos y a punta de toque del balón puso al contrario sobre su propia área; al final fue un marcador corto, pudo ser más amplio, pero tuvo su arco en cero, clasificado para la siguiente ronda.

El equipo rugió, mordió por todo el campo, dio el zarpazo en el momento indicado para poder decir con el alma: FIRMES POR COLOMBIA.

«Para ver un mundo diferente, gira tu cabeza solo unos grados», R. Cadavid.

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