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En  el DIM,  tenemos razones para soñar.

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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

 

Había argumentos, y de peso, para buscar un buen resultado anoche ante  América de Cali, en el estadio Pascual Guerrero. Descansar  la nómina,  la conservación del invicto en cuadrangulares   y muy especialmente, la sumatoria de puntos para el aseguramiento del  segundo partido de la final en el estadio Atanasio Girardot.

 

El onceno inicial que enfrentó a los diablos rojos, modificado por completo por el técnico Alejandro Restrepo contó con un buen número de suplentes y  algunos juveniles. Un equipo satélite con la misión de  hacer el relevo de los titulares, y la  lucha por la preservación  del invicto  y la consecución de la localía para el segundo juego por la disputa del título.

 

Como era apenas lógico con una alineación  tan diferente,  le costó bastante al DIM en el período inicial. Fue una escuadra inconexa, sin estructura colectiva,  volumen de ataque  ni opciones de gol. Un equipo que en los primeros 45  de juego  fue un convidado de piedra ante un América  dueño del terreno, del balón y del partido,  y que  además anotó un gol al minuto 8, por parte del zaguero Cristian Tovar. Pudieron ser más.

 

Los ingresos de Joaquín Varela, al minuto 46,  y de Hómer Martínez y  Baldomero Perlaza , al 60, permitieron la reacción del DIM y  le  dieron otra expresión  a su fútbol.  Adelantó líneas, mejoró colectivamente, presionó, se acercó al pórtico de Soto e igualó el marcador al minuto 66, con un gol de cabeza de  Baldomero Perlaza.

 

Con el 1-1 se conservó el invicto y  se aseguró el cierre de la serie final en el Atanasio Girardot,  en virtud  del triunfo cardenal ante Millonarios, que le entregó el  tiquete en el cuadrangular B.  Ya informó la Dimayor que el partido de ida se jugará el martes  24, en la capital de la república, y el  de vuelta el domingo 29, en el Atanasio Girardot.

 

Quiera Dios que esta nueva final reivindique al Deportivo Independiente Medellín  y  a nosotros, sus hinchas,   de las aciagas disputas de los  títulos  ante Deportivo Pereira (2022) y  Atlético Junior (2023) que todavía duelen e indignan, por diferentes motivos.

 

En la antesala de una nueva final, no dejamos de pensar en  este DIM 2025 -I  que nos sorprendió, y  en grado superlativo,  en fase de cuadrangulares. Un equipo que superó con creces su falta de gol, su descompensación entre defensa y ataque, sus dificultades en mitad de campo y hasta el bajísimo perfil con que llegó a semifinal.

 

Y hoy, después de un cuadrangular  excepcional,  nos encontramos con un DIM  en el  que su llamativo fútbol  tiene  el  respaldo de  goles y resultados, en que el trabajo del cuerpo técnico se hace visible con el comportamiento  del cuadro rojo tanto en condición de local como de visitante más  en la  identificación del estilo  de juego, ya  muy delineado y definido por Alejandro Restrepo, y en la comunión  entre equipo y afición.

 

Por ello, hay razones  de sobra para creer en esta nueva final, en la que el DIM  se medirá a  un Independiente  Santa Fe igualmente fortalecido en su fútbol y estado de ánimo, con liderazgos claros como el del veterano delantero y goleador  actual del campeonato con 15  anotaciones, Hugo Rodallega , y con la gestión callada y efectiva del uruguayo Jorge Bava en la dirección técnica  del equipo.

 

Será una rojísima final entre poderosos y cardenales. Y mientras llegan las fechas y horas señaladas para los dos partidos que definirán el primer título de 2025, nosotros seguiremos alimentando la ilusión. El desempeño del Equipo del Pueblo en cuadrangulares nos dio  un montón de  razones para soñar.
[María Victoria Zapata B.]

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